Las tensiones entre De Narváez y Moyano ponen en riesgo la alianza

Las tensiones entre De Narváez y Moyano ponen en riesgo la alianza
El empresario le exigió una definición al camionero sobre su acercamiento a Massa; "Si quiere irse, ahora es el momento de decirlo", apuró; guiño de Malena Galmarini al gremialista
La alianza electoral entre Francisco De Narváez y Hugo Moyano está virtualmente quebrada. Tras haber sido relegados al cuarto lugar en las elecciones primarias, con apenas un 10,5% de los votos, exhibieron como nunca sus diferencias y están a un paso de elegir caminos que aparentan ser opuestos.

Mientras que el empresario se acerca mediante gestos y palabras a Daniel Scioli, el jefe de la CGT opositora tiende puentes cada vez más sólidos con Sergio Massa.

Hace rato que Moyano decidió avanzar en un futuro acuerdo con el intendente de Tigre. Anteayer dio certezas de cuál es su verdadera intención: "El 28 de octubre empieza otra historia y ahí los hombres que tenemos una representación y que tenemos más o menos el mismo pensamiento sobre el país vamos a tener que unirnos. Yo nunca estuve peleado con Massa; mañana puede ser que estemos trabajando juntos".

La declaración dejó helado a De Narváez. Preocupado por evitar una fuga de adherentes en las elecciones generales, cruzó ayer de manera estratégica a su aliado.

"Hoy estamos trabajando juntos, pero no voy a engañar a quienes nos voten. Si Moyano quiere irse con Massa el día después de la elección, ahora es el momento de decirlo. Es engañar al electorado", lo apuró el empresario, ansioso por una definición.

Moyano ordenó a su tropa a no romper el acuerdo hasta que pasen los comicios. La alianza entre De Narváez y el sindicalista se anidó bajo las siglas del frente Unidos por la Libertad y el Trabajo.

Si la cantidad de votos obtenidos el 11 de agosto se confirma en las elecciones generales, el partido obtendría entre cuatro bancas en la Cámara de Diputados. Pero si es menor, como indican algunos sondeos que se manejan en privado, ese número se reduciría a uno o dos cupos. Es decir, revalidarían su sillón en el Congreso De Narváez y, tal vez, el moyanista Omar Plaini, número dos en la boleta y actual diputado.

En la semana que el Gobierno anunció modificaciones en el impuesto a las Ganancias, un ítem que fue central durante la campaña, De Narváez y Plaini no cruzaron ni siquiera una llamada telefónica. La falta de comunicación sirve como metáfora del desencuentro.

En un giro de su estrategia de campaña, De Narváez evalúa abandonar el eslogan "Ella o vos", una marca registrada que impulsó para forzar una polarización entre Cristina Kirchner y él.

Su intención será ahora focalizar sus críticas únicamente hacia Massa, el ganador de las primarias, y modificar el tono agresivo del tramo inicial por más propuestas. Su caballito de batalla será su plan para combatir la inseguridad. Y rumbo a 2015 ya hizo público un deseo: anhela que Scioli lo respalde en su proyecto de ser el candidato a gobernador bonaerense por el peronismo.

De cara al 27 de octubre, Moyano continuará con su rol pasivo y no se involucrará en la campaña, a pesar del pedido que le hizo De Narváez. Cerca del jefe camionero ya dan como quebrada la alianza con el empresario. Todo se oficializará el día después de la elección. "O, quizás, antes", especulan.

Malena Galmarini, esposa del tigrense, lo retribuyó ayer con un gesto. "La construcción de un país en unidad se hace a través de la diversidad", dijo, en referencia al camionero. Massa sabe que los votantes de De Narváez, todos férreos opositores al kirchnerismo, podrían correr su apoyo hacia él..

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