Tensión en el Mercosur: Milei y Lula chocan por Venezuela, mientras sigue la indefinición por el acuerdo con la UE

Tensión en el Mercosur: Milei y Lula chocan por Venezuela, mientras sigue la indefinición por el acuerdo con la UE

Con posiciones opuestas en relación a Maduro, mostraron disidencias en las negociaciones con Emiratos Arabes Unidos y Vietnam; Argentina insiste en “flexibilizar” los acuerdos extra zona

 

Jaime Rosemberg

La agenda del Consejo de Europa tiene prevista, como primera actividad de 2026, la asunción de Chipre como presidente, el próximo miércoles. Los cinco días que median entre esa fecha y el próximo lunes 12 parecen demasiado exiguos como para que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen consiga dar vuelta la historia y firmar, como prometió en Asunción, el demorado acuerdo con el Mercosur.

Mientras asisten a los continuos coletazos de la captura de Nicolás Maduro en Caracas, captura que los encuentra con posturas claramente opuestas, en Buenos Aires y en Brasilia, dan por descontado que ni Francia ni Italia, los dos gigantes europeos que hicieron fracasar la firma prevista en la cumbre de Foz de Iguazú, el 20 del mes pasado, cambiarán tan rápidamente de postura.

La actual presidencia paraguaya del Mercosur espera con ansiedad novedades recién “para fines de enero” y en el gobierno de Javier Milei sugieren esperar unos días más pero no hay certezas, poco después del desplante de la UE al presidente anfitrión, el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien contaba con el acuerdo como uno de sus logros a exhibir, de cara a las elecciones del 4 de octubre, en las que buscará su reelección.

Milei y Lula no se ponen de acuerdo sobre la detención de Maduro en Venezuela, ejecutada por Estados UnidosXNY/Star Max - GC Images

“Pierden más ellos (los países europeos) que nosotros si el acuerdo no se hace”, coinciden funcionarios de los cuatro socios del Mercosur, con fastidio compartido, y ya pensando en los nuevos rumbos comerciales para el bloque. La irrupción de Venezuela como eje de la disputa geopolítica puso en segundo plano estas discusiones, con Milei a la cabeza del apoyo a la ofensiva de Donald Trump contra el “narcoterrorista” Maduro, y Lula da Silva liderando la oposición contra “la violación del derecho internacional y la soberanía”, de acuerdo a su visión del asunto.

En lo estrictamente comercial, durante las discusiones preliminares quedaron claras las diferencias entre Argentina y Brasil, con sus presidentes enfrentados desde hace rato por el liderazgo regional.

“El bloque enfrenta una definición ineludible: o acompaña el cambio hacia economías abiertas, competitivas y flexibles, o quedará atrapado en una inercia que el mundo ya dejó atrás. La Argentina ya tomó esa decisión”, dijo Milei en la cumbre de Foz de Iguazú, con Lula da Silva como principal destinatario.

Fuentes oficiales dejan trascender que algunos de los acuerdos más avanzados, como el del Mercosur con los Emiratos Árabes Unidos o Vietnam, quedaron empantanados por la decisión de Brasil de proteger su mercado interno. “Si no aceptamos que Emiratos nos venda petroquímicos, o Vietnam textiles o productos electrónicos, los acuerdos quedan bloqueados”, se quejan desde el Gobierno y la diplomacia nacional, en referencia a lo que califican como “resistencia” de Brasil a esos y otros acuerdos.

El canciller Pablo QuirnoJUAN MABROMATA - AFP

Desde Itamaraty ponen paños fríos. Aseguran que, en la negociación con otros países y bloques “no hay tantas diferencias entre Argentina y nosotros”, y afirman que las disidencias “son parte del proceso, no son razones para desarmar lo que viene bien en el ámbito extrarregional”. Desde Brasil recuerdan que, antes de cada acuerdo, el gobierno lleva adelante “un proceso de consultas internas” con los sectores involucrados, conducido por el vicepresidente y ministro de Desarrollo, Geraldo Alckmin. Y destacan que, entre los interesados en acordar hay “tres países del G7″ como Japón, Gran Bretaña y Canadá, que ven al Mercosur como “una excelente opción”.

En esta pulseada hay prioridades para cada uno de los actores del bloque regional. Brasil, por cierto, se muestra más proclive a acordar con países de mayor incidencia como Japón y Canadá, mientras Argentina juega algunas cartas geopolíticas importantes para conseguir acuerdos con Gran Bretaña y El Salvador de Nayib Bukele. Paraguay coincide con Argentina en buscar los acuerdos con Vietnam y Emiratos, aunque suma países del Golfo Pérsico, Indonesia y Malasia, más La India, que tiene un acuerdo de preferencias con el Mercosur de 2004, acuerdo que, veinte años después, aún avanza a paso lento.

Tratados bilaterales

“El gran problema es el consenso total que se necesita para el Mercosur. Por eso pensamos que la flexibilización es tan importante”, afirma otra alta fuente oficial. Con el aval de Uruguay –de tradicional postura de apoyo en este tema- y probablemente también el de Paraguay, el Gobierno retomará en las próximas reuniones su ofensiva para lograr aval del Mercosur a los acuerdos bilaterales extra zona. Con Luis Lacalle Pou como presidente, Uruguay pidió en cada cumbre de presidentes o foro regional en el que participó el aval del bloque a un acuerdo de libre comercio (TLC) con China, una postura que tanto Lula como Alberto Fernández resistían.

Ahora, y a pesar de que el Frente Amplio gobierna Uruguay a través de Yamandú Orsi, hay consenso desde ambos márgenes del Río de la Plata para impulsar ese proceso de “flexibilización”. En la cumbre de Foz de Iguazú, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, se mostró molesto con su par de Brasil por no haber compartido la inauguración del denominado Puente de la Integración que une a ambos países, un resquicio que el Gobierno podría aprovechar para sumarlo a la ofensiva. De hecho, Milei invitó en Foz de Iguazú a Peña a una visita de Estado, aún sin fecha confirmada.

El presidente de Estados Unidos, cada vez con mayor influencia política y militar en la regiónJIM WATSON - AFP

Desde Brasilia recuerdan que Argentina consiguió el aval de Brasil y el resto de los países del bloque para ampliar de 100 a 150 de su lista de productos a negociar con Estados Unidos para el tratado comercial y de inversiones bilateral, anunciado por el presidente Donald Trump el 13 de noviembre pasado pero con su firma aún no efectivizada. Y repiten que la idea de Argentina y Uruguay “choca con el tratado de Asunción”, constitutivo del Mercosur, que estableció la cláusula de unanimidad de todos sus integrantes para autorizar los acuerdos extra bloque.

En medio de la batalla, Argentina tomó nota horas antes del fin de año de un guiño de China: el tope de 511.000 toneladas anuales con un arancel del 12,5 por ciento, impuesto por el gobierno de Xi Jinping para la exportación de carne bovina al gigante asiático. “Es tope es mucho más de lo que podemos exportarles en un año”, aseguraron en el Gobierno. Y agregaron que Brasil, a pesar de integrar junto a China el grupo de los Brics, “no consiguió mejores condiciones” que las del gobierno argentino, fuertemente aliado de Washington.

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