Tarde de ironías y festejos en la Casa Rosada

Hubo un llamativo elogio a Carlos Menem
Cristina Kirchner se sintió ganadora. "Que junten los 37 senadores y lo voten", se entusiasmó anoche, cuando ya había dado el golpe de gracia con la jugada del oficialismo de retirarse de la sesión preparatoria y dejar a la oposición sorpresivamente sin quórum para hacerse del control de la Cámara alta.

A pesar de que el bloque kirchnerista debió levantarse de sus bancas ante la debilidad numérica, ayer hubo festejos y un clima de distensión en el despacho presidencial. "Esto es una bocanada de aire", reflexionó ante LA NACION un ministro del gabinete nacional, mientras en Balcarce 50 se mofaban de la oposición por haber dado por hecho que conseguiría, en la sesión preparatoria de ayer, los 37 votos necesarios para desbancar al oficialismo del control de la Cámara.

En el Gobierno negaron ayer tajantemente haber influido en la decisión del ex presidente y senador riojano Carlos Menem, el gran ausente de ayer en el recinto, que le facilitó a la Casa Rosada evitar una contundente derrota después de la pérdida de poder en la Cámara de Diputados, el 3 de diciembre.

Uno de los más enfáticos en desmentir un acuerdo con el ex mandatario fue el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández. Pero, llamativamente, el funcionario aprovechó para enviarle un tibio elogio al riojano. "Le guardo un enorme cariño", le dedicó, en un gesto poco habitual de boca de un ultrakirchnerista. "Menem sabe que no tengo ningún problema en hablar con él", agregó Aníbal Fernández en declaraciones a Radio 10. Y, sugestivamente, amplió: "Nunca he negado el aprecio que yo he tenido con Carlos Menem". Unas horas más tarde, Néstor Kirchner, desde un acto en La Plata, se quejaba de las políticas de los 90.

En los despachos oficiales, la ironía estaba ayer a la orden del día. "Nos dieron por muertos, pero revivimos", planteó un funcionario, después del agónico logro del oficialismo. Se refería a las constantes advertencias del jefe de bloque del kirchnerismo, Miguel Pichetto, que en los últimos días había dicho que la oposición no tenía número para ganar la votación.

A negociar

El Gobierno pretendió ayer evitar un estrepitoso fracaso y apelará en los próximos días a negociar con la oposición para mejorar la distribución en las comisiones. La obsesión que hoy tiene el matrimonio Kirchner es conseguir quedarse con la mayoría, es decir, con ocho senadores, y la titularidad en tres de las comisiones más importantes. Irán por Asuntos Constitucionales, Legislación y Presupuesto. Esa es la propuesta que por orden de la Casa Rosada deberá negociar Pichetto con sus pares de la oposición.

Mientras tanto, el Gobierno endurecerá su postura. ¿Por qué? En la Casa Rosada creen que el arco no oficialista que se conformó para arrebatarle al Gobierno el control del Senado no conseguirá el número clave de 37 manos para cumplir su cometido la semana próxima.

"Ahora hay que barajar y dar nuevo", consideró una fuente oficial que habló ayer con la Presidenta. Un ministro agregó: "En algún momento tendrá que plasmarse un acuerdo. El reparto, tal como quiere la oposición, no corresponde".

Con el sabor de una victoria, en los pasillos de la Casa Rosada reforzaban que la semana próxima, en la sesión del miércoles, se debería tener cerrado un acuerdo. "Si no, van a tener que conseguir ellos la mayoría", insistió un alto funcionario. El Gobierno está dispuesto a insistir en su jugada e impedir la conformación del quórum para habilitar la votación.

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