Sumas, sorpresas, reacomodamientos y acuerdos

El Frente para la Victoria venía silencioso, pero cuando fue noticia, lo hizo con estruendo. El sábado, las puertas de la sede del PJ se abrieron de par en par para dar paso a los nuevos socios que apuntalarán sus candidaturas nacionales, que encabezaría la presidente Cristina Fernández rodeada por los hombres y mujeres que se aspirarán a ser senadores y diputados.
No sorprendió que la doctora Patricia Valentinis con su partido Nueva Dirigencia, o el Partido para la Victoria de Darío Pereyra y Jorge Bulacios (inspiración original de Rubén Daza) se integren el FPV. Pero sí dejó a más de uno con la boca abierta la integración al acuerdo del Movimiento Popular Jujeño, que concurrió representado por una cúpula de conspicuos dirigentes, como Napoleón Guiberguis, Emilio Guidi, Ricardo Guzmán y Jorge Lorente. Los tradicionales adversarios enfrentaron en la mesa del acuerdo a los doctores Guillermo Snopek, Guillermo Raúl Jenefes y Eduardo Huáscar Alderete entre otros, y al firmar el acta de estilo, firmaron también el certificado de defunción de medio siglo de rígida oposición a todo lo que tuviera aroma a peronismo. En una cabecera de la misma mesa, la otra sorpresa estaba sentada en la silla que ocupó Riad Quintar. Lilo, tuvo en su partido “Por un nuevo Jujuy”, la llave que le abrió la puerta del PJ, una vez más. “No al hombre, sino al partido” dijo un observador del cuadro mientras miraba con satisfacción la sumatoria de estructuras para la carrera a la Presidencia. De no haber más sorpresas, los nuevos amigos del PJ quedarán integrados con el Moreci y el MUR, que ya venían integrando el Frente. En el acta, entre muchas otras cosas, consta que el vicepresidente del PJ, Eduardo “Cacho” Alderete será el jefe político de la estrategia de campaña que se inicia.

Los pasos radicales

Los muchachos se sentaron a la mesa precedidos por enormes sonrisas y un tono seductor. Venían en búsqueda de un “sí” que les endulzara la vida. La dama escuchó con atención y expresó con gestos condescendientes un asombro estudiado. Todos sabían de qué iban a conversar pero faltaba que las palabras concretasen en hechos lo que tácitamente flotaba en el ambiente: “Queremos ofrecerte la candidatura a vicegobernadora de la Provincia”, soltaron finalmente los galanes. “Les agradezco mucho que hayan pensado en mí, pero no”, respondió ella. A Raúl García Goyena, Mario Fiad y otros radicales sentados a la mesa, la sonrisa se les fue desdibujando hasta quedar transformada en una mueca de compromiso. Dueña de la situación, la doctora Isolda Calsina conservaba su serena sonrisa subrayando la declinación. Era el epílogo esperado para un contrato condenado a no ser, que transcurrió entre amagues y aprontes que la realidad se llevó por los desagües. Así quedó terminado el proyecto de unificar en la fórmula Fiad-Calsina, a la UCR de Jujuy y Lyder, el partido provincial de Isolda. “Lo que pasa es que "la Iso’ no está dispuesta a acompañar un proyecto sin vida” decía luego uno de los principales espadachines de Lyder. “Ella ya había dicho que si los radicales demostraban fehaciente vocación de ganar una elección, aunque la pierdan, ella iba, pero trabajar en un armado donde ni siquiera existe la seguridad que Gerardo (Morales) venga a jugar con todas sus fuerzas, era inviable” abundaba. Los radicales se llevaron un “no” con sabor a amargo traspié. Los lyderistas paladean ese “no” como un capital que revalorizará notablemente su capital político. En este punto es bueno mirar hacia dónde van los caminos hoy divergentes de la UCR local y de Lyder.

Los correligionarios tuvieron una semana brava. Raúl García Goyena, titular del comité Provincia y Juan Carlos Abud, presidente del Concejo Deliberante capitalino tenían otra misión: cerrar con el Movimiento Popular Jujeño un capítulo más de la historia que los mantuvo reunidos en frentes políticos desde hace 30 años. Carentes de buena información, se sentaron con los principales referentes del guzmanismo. Allegados al grupo no pudieron contener las infidencias: “se pudrió todo, loco” le decía uno a otro, “los radicales prácticamente vinieron a apretarnos y apurarnos. La cosa era así: o firmamos un acuerdo ya o quedábamos afuera”. “¿Y...?” preguntó el interlocutor con ansiedad. “¡Y...decidimos quedarnos afuera!”. Tras un segundo de pausa, apareció la personalidad del cuadro político. “¡Ma si, mejor, total para lo que nos ha servido durante tantos años ir con ellos, mejor vamos solos!” respondió, a lo que su amigo, exdiputado emepejotista, agregó en tono misterioso: “¿Y si no vamos solos? ¿Y si aparece otro socio?” deslizó uno que si tenía buena data. Versiones oficiosas completaban: los radicales ofrecían la sociedad, pero concediendo un lugar en las listas de diputados recién a partir del octavo lugar, y en concejales más allá del quinto. La sensación que quedó es que los radicales cosecharon del huerto del MPJ lo que sembraron durante tantos años. De todos modos siguen en pié en los planes ucerreístas dos variantes: la primera ofrecer la vicegobernación a un no radical, si es mujer, mejor. La segunda, redoblar los esfuerzos por encontrar la pata peronista un poco para seguir el modelo nacional y otro poco para empezar a buscar votos que, como el oxígeno, necesitan cada vez más. “Ahora están dispuestos a todo”, susurró un correligionario habitualmente bien informado. Cuando todos lo miraron incrédulos, agregó: “y qué, ¿acaso seguirán restando en vez de sumar?”. Pero de “dispuestos a todo”, es difícil de imaginar dentro de la personalidad de los radicales jujeños, a menos que tropiecen con una pata peronista que sea realmente atractiva. De todos modos, el viejo espíritu radical ya campea en sus comités, el clarín los ha llamado a la lucha crucial y por más difícil que sea, ellos no rehuirán a esa llamada.

Isolda intendente?

A Isolda Calsina no la asustarán otras elecciones. La prestigiosa abogada -46 años, divorciada- siempre ejerció su profesión en forma independiente: tres veces presidenta del Colegio de Abogados, trabajadora social reconocida, miembro de foros nacionales de gran compromiso social y desde el 2002, cuando fundó Lyder (Libertad y Democracia Responsables), es protagonista en el ruedo político local. Aspiró a la gobernación en el 2003, a una diputacía nacional en 2005 y a la intendencia de la Capital en el 2007. Este último antecedente, precisamente, es el que reflota para volver al combate. Hasta el sábado, esforzados dirigentes buscaban coincidencias para abrir una tercera opción: el Partido Socialista, gente de Lyder, del Frente Grande, de ARI Cambio Jujeño de Federico Medrano, entre otros, comenzaban a ver con agrado la posibilidad de encolumnarse detrás de la fórmula nacional de Hermes Binner/Norma Morandini, armar una fórmula provincial con listas en toda la provincia, y reservar a Isolda la postulación a suceder al intendente radical Chuli Jorge. Una primera mirada indica que todos estos movimientos, beneficiarían al Partido Justicialista, ya que el nuevo espacio terminaría alimentándose principalmente de votos detraídos al radicalismo, especialmente en San Salvador de Jujuy.

PJ más MPJ

De no mediar vientos huracanados que hagan cambiar el rumbo, esta semana se formalizaría el lanzamiento de otra noticia de alto impacto: el MPJ sumado al Frente para la Victoria, despechado, harto de menoscabos y decidido a cambiar antiguos rencores por nuevas rutas de convivencia, aumentaría la apuesta local. El presidente Lorente, Ricardo Guzmán el titular del Congreso, y referentes como Hugo Antonio Manzur y el diputado nacional (mc) Emilio Guidi avanzan en una ingeniería que estimulan operadores peronistas. El MPJ estaría atraído por la figura de Pedro Segura como candidato a intendente, y podría armar una lista colectora de concejales en San Salvador de Jujuy, confiado en su electorado cautivo. “Para el resto de las categorías y en el interior, se seguirá conversando, pero la base está”, decía futboleramente entusiasmado un congresal emepejotista del interior. En el peronismo la noticia se va conociendo, y corre como un reguero de pólvora encendiendo luces de bienvenida. “¿Acaso no saben los jujeños que en los mejores tiempos, don Horacio (Guzmán) y el Ingeniero (Snopek) acordaban los temas trascendentes, y eran los reaseguros de la gobernabilidad?” preguntan con entusiasmo y recuerdan la Legislatura de 30 integrantes, 20 del peronismo y 10 del MPJ, donde se discutía con ardor y con respeto, y todo lo importante terminaba consensuado. Corren nuevos tiempos, y lo que antes eran posiciones cristalizadas y trincheras inflexibles, da paso a razonamientos transigentes y acuerdos razonables. Y una paradoja política: de darse todo esto, sería en el seno del peronismo, donde se reencontrarían dos fuertes brazos del histórico guzmanismo: el MPJ y el Moreci, partido que conduce Mercedes Castro y que desde el 2009 se arrimó al oficialismo gobernante. “Nadie perderá su personalidad ni resignará principios” coincidían el sábado, sentados en mesas separadas pero contiguas, sesudos analistas urbanos de ambos partidos, a los que nada se les escapa. Sobre el final, desconcertado, el mozo que tamiza las noticias comentó: “es la primera vez que cuando voy a cobrar, desde las dos mesas se ofrecieron a pagar lo de todos”. “¿Y quién pagó al final?”, fue la pregunta obligada del periodista. Pero el mozo, sabio, conservó el secreto.

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