Subsidios al transporte irán directo a jubilados y beneficiarios de planes

Subsidios al transporte irán directo a jubilados y beneficiarios de planes
El Gobierno quiere optimizar el reparto de unos $ 10 mil millones anuales. Cree que con el sistema de tarjetas podrá comenzar a hacer “política tarifaria”. Demoras y proyectos.
Nació como remedio para combatir la escasez de monedas. Aún no lo logró y atrás quedó la promesa de la presidenta Cristina Kirchner, que pronosticó su puesta en marcha en 90 días. Pasaron 19 meses, su ideólogo Ricardo Jaime dejó su cargo para verle la cara a la Justicia, y todavía el sistema SUBE sigue ajustando sus tuercas. Pero, con el tiempo, el proyecto para crear un boleto único para colectivos, trenes y subtes metropolitanos se volvió mucho más ambicioso.

“El año que viene, gracias al SUBE, podré hacer políticas tarifarias”, confesó a PERFIL el secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi. Esto significa que los $ 10 mil millones de subsidios que hoy reparte el Estado para subsidiar a la oferta (a las empresas) irían directamente a los usuarios.

Como ocurrió con otros planes del Gobierno, como por ejemplo la TV Digital terrestre (ver aparte), la mirada se posaría primero en los beneficiarios de la Asignación Universal a la Ninez y en los jubilados y pensionados. “Va a haber tarjetas nominadas, con el nombre y apellido del usuario”, completó Schiavi. Esto permitirá identificar a los sectores más necesitados. En el país, hay 1,9 millón de familias que reciben los $ 180 mensuales de la Anses.

Según datos que manejan en Transporte, las familias más humildes destinan en promedio un 38% de sus ingresos al transporte. “Si modificamos la tarifa en general, hay gente que dejamos afuera del sistema. Para ellos, diez centavos es la diferencia entre viajar y no viajar”, explican desde la cartera, donde también están pensando en incluir en los futuros descuentos a desocupados y estudiantes.

¿Esto quiere decir que subirán las tarifas del transporte? No necesariamente. En el Gobierno, sobre todo en la cartera de Planificación que controla Julio De Vido, evalúan una alternativa al esquema de subsidios en los servicios públicos. Pero frente a un año electoral, en la Casa Rosada piensan que hay poco margen para modificarlos antes de contar los votos.

Una futura segmentación de la demanda que podría implicar una asignación más eficiente de los subsidios, para contener las subas, sin ampliarlos ni reducirlos.

A la vista. Para recibir el subsidio, hoy el dueño de una línea de colectivos presenta una declaración jurada donde detalla el número de pasajeros que transportó y el combustible que gastó. Eso cambiará con el SUBE. Las máquinas instaladas en cada unidad enviarán los datos de las transacciones a una cuenta del Banco Nación, a través de un sistema de clearing, a cargo de Metronec, una empresa del Grupo Roggio, y de la alemana Siemens. Con esa información, Nación Servicios distribuirá los subsidios. “Muchos empresarios lo que hacen es dibujar los boletos para cobrar más”, confió una fuente del mercado.

Pero gracias a los GPS que poseen las lectoras, el Gobierno además podrá controlar los recorridos de los colectivos, la velocidad de cada unidad y hasta el consumo de combustible, que también es en parte subsidiado.

Frente a semejante invasión en su forma de hacer negocios, algunas empresas comenzaron a quejarse en voz baja. “Va todo a una caja que usarán para hacer política”, es una de las acusaciones que se escuchan. Pero no todos los afectados lanzan críticas. “Algunos no tomaron conciencia de lo vigilados que van a estar”, se mofan en el Gobierno, al tiempo que retrucan las chicanas: “Esto toca muchos intereses, por eso se ponen así”.

Pero la chance que permite el SUBE –y lo que más desvela a Schiavi– es que permitirá hacer una verdadera planificación del transporte público, sobre la base de una realidad capaz de medirla diariamente. Según estadísticas oficiales, un 6% del total de pasajeros utiliza dos o más viajes en un medio público para llegar a su destino. Se realizan unas 14 millones de transacciones por día.

El SUBE permitiría mejorar el trazado de los recorridos, identificar las zonas donde hay más pasajeros y en las que hay menos. Otra idea que se está evaluando en la Secretaría es proponer boletos más económicos para algunos horarios, con la idea de liberar el caudal de pasajeros en las horas pico. Las posibilidades que brinda este sistema son infinitas. Resta ver si la realidad permite alcanzarlas.

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