¿Qué pasaría si no hubiera subsidios al transporte público de pasajeros o si ese aporte se redujera sensiblemente? El debate sobre el Sube en Buenos Aires ya permite esas especulaciones.
Pronto se replicaron posiciones en favor y en contra de sendas administraciones respecto de actualizar o no las tarifas de los servicios de transporte, lo que convirtió a ese cruce de declaraciones y expresiones por las redes -por ocurrir en Buenos Aires- en una suerte de debate nacional. Sin embargo, lo que discuten Cristina y Macri (y sus acólitos) poco podrá modificar la realidad santafesina en materia de transporte. Ambos están dispuestos a marcarse diferencias sobre cómo sostener al subterráneo capitalino y los ómnibus que a diario cruzan la avenida Panamericana, pero fuera del debate queda lo principal: el criterio centralista que prima en la distribución de los subsidios al transporte.
Frenar
Los elogiables propósitos de subsidiar a la demanda (los usuarios) en lugar de la oferta (las empresas) volvieron esta semana a estar en el tapete informativo. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner y su twitter provocaron un debate que -según las fuentes que pudo consultar El Litoral- difícilmente pueda afectar a Santa Fe en el corto plazo, pero igualmente conviene repasar por lo que pueda advertirse para el largo aliento.
La tarjeta Sube iba a cumplir ese propósito al auditar -con datos personalizados- a los usuarios del principal mercado del transporte por colectivos para revisar los subsidios que hoy van a las empresas de Capital y del Gran Buenos Aires.
Lo mismo se dijo en marzo, hace ya más de diez meses, cuando se anunció el sistema informático y luego no pudo llevarse a cabo hasta que el Ministerio del Interior y Transporte debió aceptar una presión del lobby de empresas de colectivos: formar parte de la dirección y el control del Sube.
Acelerar
El jueves pasado, la presidenta reclamó a su ministro Florencio Randazzo “acelerar” su aplicación y antes se quejó: “Transporte público del interior de corta distancia. Estamos pagando subsidios por casi 5 mil millones de pesos al año”.
La pregunta es: ¿qué empresas santafesinas están en esa lista que la presidenta pide públicamente revisar? Y la respuesta es que lamentablemente son apenas dos, y con subsidios marcadamente bajos respecto del resto, las empresas porteñas y bonaerenses, que (otra vez) se llevan la parte del león.
En todo el territorio provincial, únicamente las firmas que unen a Santa Fe y Paraná (Fluviales y Etacer) cuentan con aportes estatales en todo el territorio provincial. Entre ambas son unos 12 millones de pesos en todo 2012, sobre casi los 5 mil de los que se quejó la presidenta.
>>> $ 5
Las estimaciones sobre cuánto podría costar el boleto de colectivos en la mayoría de los distritos del país sostienen que debería rondar los 5 pesos. No debe olvidarse que en 2009, el ex secretario de Transporte de la Nación, Ricardo Jaime, reveló que para entonces ese valor debía estar en $ 3,50. Hasta agosto del año pasado en Buenos Aires costaba $ 1,10.




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