Al ritual del cierre de listas no le faltó nada. Todos los condimentos de la rosca y del último momento estuvieron a la orden del día y dejaron un anecdotario que irá destilando historias conforme pasen las semanas. Todavía puede haber sorpresas.
La figura de Pablo Bossio no fue tan sorpresiva. Su nombre venía rondado desde hace mucho tiempo y las dudas estaban puestas en el segundo y tercer nombre, pero a principios de semana ya se sabía con certeza que Rogelio Iparraguirre iba secundarlo. Pocos días después fueron creciendo las chances de Corina Alexander. Se podría decir que sus posibilidades aumentaron conforme se aseguraba el distanciamiento de Escudero. Es la carta del bossismo para disputar el “peronismo tradicional” que dice representar el hombre de la mutual de empleados municipales. El cuarto nombre, el de Walter Fernández fue el menos esperado. El titular de Granja Los Pibes siempre ha sido un “tábano” en el peronismo local dando partes de la realidad que no todos quieren escuchar, sobre todo los más “progre”. Nadie cuestiona su labor social sostenida y reconocida por propios y extraños.
El lunghismo armó su lista jugando a la canasta en el despacho del Intendente y tomando café con leche. Magnasco finalizaba su mandato y no había tantos nombres con peso propio para elegir. No sobran apellidos patricios en la ciudad. Además, es uno de los referidos con asiduidad a la hora de pensar la sucesión del pediatra. Loreal, el segundo, en la lista, ya había sido precandidato en las elecciones anteriores pero no llegó. No le alcanzó al psicólogo con donar dinero para la fuente de la Plaza del Don, un gesto no menor para el hombre que se desvive por los juegos de agua. Pero esta vez sí. Loreal goza de reconocimiento social tanto por su profesión como por su roce: un habitual en las exposiciones de arte y presentaciones de la intelectualidad “del queso y el salamín”.
De Narváez, finalmente convenció a Mario Bracciale a quien había ninguneado en la elección anterior. El médico se hizo rogar para elevar su cotización y lo habría hecho con creces. Aseguran que el día del cierre de listas estaba en La Plata , sentado en una mesa de café, en un sitio equidistante de donde el massismo y el denarvaismo armaban sus listas, escuchando la mejor oferta política. Y la mejor vino por el lado de D’ Alessandro. Los operadores del abogado mediático ponían las manos en el juego cuando se apostaba a la decisión final del Bracciale, pero por las dudas guardaban el “guante de amianto” en un cajón del escritorio. Lo acompañará Nilda Fernández, una radical de larga militancia expulsada por Lunghi por sumarse a la “transversalidad” que propuso Néstor Kirchner en su momento. Y la sorpresa la despertó el tercero: Sebastián Romay. El joven abogado fue candidato por el Frente para la Victoria hace dos años, pero tras ese paso comenzó a recorrer los pasillos del Peronismo Disidente. Los massistas lo asumían como propio y los felipistas como aliado, pero terminó sumándose al empresario que pide “límites” al Gobierno nacional y que trató a Massa de “flu flu”.
Claudio Ersinger no se quedó atrás a la hora de despertar sorpresas en el escenario local. El hombre del campo y representante de Mauricio Macri competirá dentro de las PASO en Frente que lidera Sergio Massa. Después de las negociaciones fallidas con De Narváez, Macri había asegurado a sus bases distritales que iban a ir con lista propia. Pero un acuerdo de último momento entre Jorge Macri y Massa complicó el panorama y Ersinger competirá en una interna que ni lo esperaba. Lo acompañará Pablo Díaz Cisneros en esta pelea donde tres agrupaciones se disputarán el orden de una lista que no dejará grandes márgenes de ingreso.
Justamente, Ersinger se metió en territorio de Carlos Mansilla, el concejal mandato cumplido del FpV que hoy es parte del felipismo y massismo. Roberto Mouillerón lo bendijo con la primera candidatura local del espacio pero no predijo que un acuerdo con Macri lo iba a obligar a competir, antes, en una interna. Ahora, Mansilla –acompañado por Beatriz Fernández- deberá disputar su lugar con el agroconcejal. Al parecer, la billetera de los Macri puso la balanza en desventaja para los socios felipistas o massistas sin tanto arraigo personal con el hombre de Tigre. Y desde “arriba” llegaron las posiciones en las listas dejando a más de uno con la boca abierta y las manos vacías.
Finalmente, el radicalismo volvió a “vecinalizar” la campaña y no tuvo en cuenta los acuerdos nacionales y provinciales. Les cerró la puerta en la cara al FAP y al GEN con quien dijo no tener ningún trabajo previo que legitime el acuerdo político. Ni siquiera el FAP y el GEN irán juntos porque los últimos le pidieron a los primeros un cambio en las “caras” que los otros no están dispuestos a hacer.
Lo bueno de estas instancias es que vuelven a poner los discursos en el ámbito de la realidad, de donde se van retirando a conforme se aleja se obligación de disputar el poder concreto de los cargos y funciones. La horizontalidad, las democracias internas, el respeto de los acuerdos, las postergaciones de las ambiciones personales, la grandeza y todo eso que los partidos -sobre todos los que ejercen la oposición- levantan como banderas de lo deseable y encomiable, como en el Juego de la Oca, retroceden varias casillas cuando se disputan los cargos y su posición. Ahora, solo las volverán a levantar los que hayan salido perdedores en el reparto y sonarán más a queja que a otra cosa.













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