1) Víctor Daniel Katz Jora (¡Cállate, que me desesperas!)2) Fernando Cacopardo (En huelga de hambre)
3) Jerónimo Mariani (El heredero)
4) Néstor Otero (Mafioso a consulta)
5) Carlos Carricart (¿Peor el remedio?)
6) Jorge y César Trujillo (Carozo y Pelusa la juntan en balde)
7) Leandro Arévalo (Un poco de orden)
8) Gustavo Vera (Recoqueto)
9) Daniel Adler (Juntos y revueltos)
10) José Lencina (No aprieten así, che)
Cuando tenía que hablar –la ferro en Camet, el proyecto Plaza del Agua- tuvo un problemita en la cuerdas vocales, se ve, porque no emitió sonido. Ahora, que ya no importa qué piensa o qué hace porque está bien lejos de la "pole", vocaliza todo el tiempo, incluso cuando no tiene nada que decir. Como el perro del hortelano. A cucha y a dejar de ladrar, vamos.
2) Fernando Cacopardo (En huelga de hambre)
El arquitecto decidió llamar la atención de los medios, la gente y la política ante la situación de inacción en que el municipio deja a los planes de ayuda a sectores desposeídos de vivienda y servicios. ¿El recurso? Huelga de hambre. Llegar a tales extremos es sólo posible cuando la indiferencia es extrema.
3) Jerónimo Mariani (El heredero)
Está más que convencido de que hallarse en el lugar correcto, es decir, a la siniestra de Aldrey. Lo vio a su padre, y aprendió. Sugiere problemas para quienes no se adapten al sistema imperante. Suena a remake vernácula de El Padrino. Le recomendamos comprarse un buen par de rodilleras, va a pasar mucho tiempo usándolas.
4) Néstor Otero (Mafioso a consulta)
Lo quieren traer a que explique sus dichos impertinentes y atrevidos al vecino de la nueva terminal Daniel Rubio. La movida la impulsa el curul Diego Garciarena. Mm: no parece que le siente muy bien el papel de dar explicaciones a este guapito de utilería, tan macho con un aparatito celular en la mano.
5) Carlos Carricart (¿Peor el remedio?)
El vecino luchador contra los boliches de Alem, está más que preocupado. Es que ya es un secreto a voces que se viene un negocio inmobiliario fuertísimo para transformar Alem en sector de edificios y torres de algo así como catorce pisos de altura. A ver si terminan extrañando a Pablo Villar y su troupe... A veces el remedio no es más que nueva enfermedad.
6) Jorge y César Trujillo (Carozo y Pelusa la juntan en balde)
Los hermanos Trujillo van por los cargos, ahora que ya son millonarios. Tienen lista la cocina política para impulsar la candidatura de César (a) "Pelusa" a senador provincial. Hay gente con el bolsillo profundo y la angurria larga.
7) Leandro Arévalo (Un poco de orden)
Secretario del juzgado de la doctora Ana María Fernández, tuvo que poner orden en el desquicio legal que armaban en los allanamientos a privados los empleados de la Fiscalía General de Cámaras. Un desquicio que implicó que, respondiendo a las órdenes de estos empleados sin jerarquía jurídica, las prostitutas fueran desnudadas y mantenidas así por varias horas. Arévalo introdujo criterio jurídico y circunspección al procedimiento. Alguien con un poco de criterio y humanidad, menos mal.
8) Gustavo Vera (Recoqueto)
Vino a esta aldea habitada por la tribu de los indios mediocres a anunciar lo que ya todos sabíamos, pese a la mediocridad imperante: que en Mar del Plata hay prostitución. Chocolate por el notición. Se piensa un cruzado contra la trata de personas, noble propósito si los hay, pero armó un bolonqui que impide ayudar a alguien, si es que hubiera alguien necesitando ayuda. Otra vez, la verdad queda lejos de la parafernalia mediática.
9) Daniel Adler (Juntos y revueltos)
Muy novedoso para el sistema de administración de justicia que un fiscal con competencia federal actúe en conjunto con una jueza provincial en procedimientos por supuesta trata de personas. Qué mejunje, ¿no?, tratándose de dos jurisdicciones distintas, dos códigos procesales y figuras penales diferentes. Qué saldrá de todo esto es algo que está por verse y oírse. Y esperemos que no avergonzarse.
10) José Lencina (No aprieten así, che)
El líder del SIVARA no quiere ser la excusa perfecta para que GAP/Perogrullo se instale en la imaginación popular como un intendente que hace. El pope de la venta callejera mide los tiempos y se pregunta: a ver, ¿qué quiere Pulti? Una ayudita: algo que distraiga del maremágnum de problemas que su desgestión le regala todos los días a los marplatenses. De nada.





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