La pelea de la izquierda es por la presencia en la Legislatura. Algunos, como el FIT, se proponen ampliar su bancada. Otros intentan superar la barrera de las PASO.
La izquierda presenta seis alternativas en las elecciones porteñas, aunque bien podría considerarse que son menos o más, según el paradigma que se use para definir un término que se ha convertido en bastante impreciso.
Es un arco variopinto, que va desde la “nueva izquierda” de Autodeterminación y Libertad (el grupo de Luis Zamora), hasta el socialismo clasista de Frente de Izquierda y de los Trabajadores. O desde el frente por el cambio “progresista” como Camino Popular hasta el MST, que retoma las banderas rojas después de distanciarse, en 2013, de las banderas verdes del Movimiento Proyecto Sur de Pino Solanas.
El escenario político porteño está dominado por la áspera interna del PRO. La disputa por el segundo puesto tiene como protagonistas al Frente para la Victoria –con Mariano Recalde como candidato en la pole position– y a Eco, una de las expresiones que dejó la fisión atómica de Unen.
La izquierda, sin chances en la pelea por el Ejecutivo, pugna por consolidar su presencia como cuarta fuerza en la Legislatura.
En las legislativas de 2013, la suma de las fuerzas obtuvo alrededor del 10 por ciento de los votos.
El Frente de Izquierda y de los Trabajadores fue el más votado, con casi el 5 por ciento, que le valió una banca en la Legislatura. El entonces debutante Camino Popular quedó octavo con apenas el 1,91%. Mejor elección hizo el partido del ex diputado nacional Luis Zamora, con casi el 3%, aunque no le alcanzó para ingresar en Perú 130. En 2003, Zamora llegó a tener un bloque de ocho legisladores, pero en menos de un año se disgregó: algunos renunciaron, otros se pasaron a otros bloques. Para las otras fuerzas, el desafío es superar el piso del 1,5% que establecen las PASO para competir en las generales del 5 de julio. Por ejemplo, en 2013 el Nuevo Más cosechó sólo el 0,45% de los votos y el MST-Nueva Izquierda, el 0,37%. El Partido Humanista se presenta por primera vez bajo esta legislación y está en la misma situación.
Así las cosas, la izquierda está confiada en ampliar su base de representación. Cuando se les pregunta a sus referentes cómo se hace para disputar el poder en una Ciudad adonde la centroderecha ganó las últimas cinco elecciones, todos hablan de un votante progresista frustrado por el fracaso de la centroizquierda.
El porteño tendrá en sus manos la decisión de darle o no mayor presencia.



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