Se lanza en La Plata la primera semana de diciembre; anunciará un plan quinquenal
"La primera semana de diciembre, vamos a lanzar un programa de gobierno que va a planificar el futuro de la provincia", adelantó ayer Scioli ante LA NACION.
Un rato antes, un funcionario bonaerense había sido más explícito: "El acto va a ser el comienzo formal de la pelea por la reelección". En la gobernación, ya buscan un teatro en La Plata para ese encuentro, que definirá el futuro político oficialista antes del recambio legislativo.
La estrategia se aceleró desde que llegó de Olivos la bendición de Néstor Kirchner. Fue en pleno debate por la reforma política. "Los cambios electorales le van a hacer muy bien al peronismo", repetía el ex presidente a quien lo visitaba en la quinta presidencial. Una frase que usaba pensando en sí mismo. Sus colaboradores completaban el mensaje: "Néstor siente que puede competir en 2011". En medio de las disquisiciones políticas, maduró el binomio ideal para la pelea: Kirchner presidente, Scioli gobernador.
Ahora no hay vuelta atrás. El gobernador cree que la reelección le permitirá gambetear las fricciones peronistas en medio de la pelea presidencial. Y que evitará temblores en una provincia amenazada por el desfinanciamiento, siempre urgida de ayuda financiera.
Scioli todavía le tiene pánico al fantasma de la caída. Ayer insistió: "Nuestra suerte está atada al Gobierno". Una frase que adoptó hace dos meses, cuando intentó acercarse al campo y provocó una curiosa demora de fondos nacionales que lo dejó a un suspiro de tener que desdoblar salarios. Su círculo íntimo ya habla como si fuera una obviedad: "Vamos a ir con los Kirchner hasta el final".
Otras obsesiones
Scioli ahora prefiere obsesionarse con otras cuestiones. Por ejemplo, su imagen pública: pretende evitar a toda costa que el lanzamiento menoscabe el discurso moderado que tanto pregona, siempre proclive a decir que "no es tiempo de hablar de candidaturas".
Primero pidió eliminar el "2+4", el eslogan que había instalado su gente para hablar de la reelección. Le sonaba "muy partidario". Después apareció la idea del plan quinquenal. "Es una forma de remitir a Perón, lanzarnos y no tener que pronunciar la palabra reelección", justificó uno de los organizadores del acto.
Ese día hablará primero el vicegobernador, Alberto Balestrini. Cerrará Scioli. Ayer adelantó que hará "un balance" antes de anunciar "cómo la provincia se proyectará hacia el futuro". Para eso, cada ministro deberá aportar, en las próximas semanas, proyectos propios para armar un borrador definitivo del plan quinquenal. El gobernador les prestará especial atención a sus habituales pilares de batalla mediática: Seguridad, Producción, Desarrollo Social y Educación. Hablará también de los hospitales que está construyendo y prometerá llevar agua y cloacas a toda la provincia.
Pero, hasta ayer, no había anuncios de gran envergadura. El grueso del programa se limitaba a la reprogramación de planes ya anunciados, que quedarán a mitad de camino en 2011. En palabras de un ministro bonaerense: "Con los problemas económicos tuvimos que pararnos arriba de la caja. Ahora podemos hacer un replanteo pensando en crecer".
El funcionario insistía en el argumento con cierta displicencia: sabía que lo importante será el gesto político. En la gobernación planifican reunir a ministros, legisladores e intendentes, sobre todo del conurbano. Hablan de un "acto abierto". Ya hubo reuniones reservadas con peronistas de todo tipo, incluso opositores, para anunciar objetivos y reclutar voluntades. Todos esperan que esa tarde también Kirchner aplauda desde el palco principal. Será la última receta de Scioli para intentar sobrevivir sin abandonar el poder.
Relación conflictiva
2003/2005
Cruces públicos
* Scioli y Kirchner no siempre fueron aliados. En 2003, Kirchner se enojó y echó a su gente del Gobierno. En 2005, Cristina Kirchner lo acusó de "conspirar".
2/09/2009
Fondos por autonomía
* Scioli echó al ministro de Asuntos Agrarios por orden de Kirchner, enojado por su autonomía.



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