El gobernador pidió a su tropa conseguir el apoyo del intendente de Bahía Blanca, luego de los rumores que daban cuenta de su pase al sector liderado por Massa. El último fin de semana compartieron almuerzos, actividades y charlas políticas en el Hermitage. También estuvo presente Gustavo Pulti, otro de los jefes comunales que quiere a su lado
La idea de Scioli es contener principalmente a los jefes comunales del interior, región donde muchos disparan críticas contra el ex presidente Néstor Kirchner. Y los distritos de General Pueyrredón y Bahía Blanca son importantes en términos políticos y electorales.
Por eso, el gobernador a través del jefe de Gabinete, Alberto Pérez, y el ministro de Gobierno, Eduardo Camaño, iniciaron las tratativas para contener a los que podían dar el salto al bando contrario.
Uno de ellos fue Cristian Breitenstein, quien el último fin de semana se quedó junto al Gobernador en la "Ciudad Feliz". Allí firmó un convenio de colaboración entre la Provincia y el Municipio. Fue la excusa para acordar un alineamiento del jefe comunal.
Quedó luego comprobado cuando el mandamás de Bahía Blanca ratificó en los medios que él acompaña el proyecto político y de gestión del Gobernador.
Otro fue Gustavo Pulti, quien en los últimos meses fue el anfitrión de la comitiva política de Scioli en Mar del Plata.
El intendente almuerza en cada oportunidad que el mandatario provincial arriba a la ciudad. Hablan de política y de planes para el distrito.
De esta manera, Scioli intenta restar las chances del posible binomio "Massa-Bruera" y de sus intenciones para el 2011. La primera pulseada fue ganada por el Gobernador, pero el dúo de díscolo promete que alcanzará su objetivo.








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