Scioli, después del reto de Kirchner: “Esto no es cosa de ser débil o hacerse el guapo”

Con su estilo, marcó diferencias con Olivos. Y pidió “elevar el nivel de convivencia”.
El gobernador bonaerense, Daniel Scioli, dio por primera vez una entrevista tras el “reto” que sufrió por parte de Néstor Kirchner: “No tenga miedo gobernador, diga quién le ata las manos”, le había dicho el ex presidente durante un acto, en alusión a una frase que el mandatario le había comentado a la familia Píparo.

Fue en este contexto que Scioli, habitualmente cauto en sus declaraciones, marcó anoche diferencias con la Quinta de Olivos. Dijo entre muchas otras cosas, que él era “en primer lugar” gobernador, luego “un hombre del peronismo”, y después “un hombre de este proyecto”. Hasta hace poco tiempo, solía alterar ese orden de definiciones. En referencia a su choque con K, explicó que él iba a buscar “descomprimir situaciones conflictivas”; negó haber estado “débil” en su respuesta al desafío; y defendió las fotos que se sacó con dos enemigos absolutos de los Kirchner: el jefe porteño Mauricio Macri; y el intendente de La Plata, Pablo Bruera.

“Acá no es cuestión de debilidad, o de hacerse el guapo, es una cuestión de responsabilidad, una cuestión de cuidar la provincia”, se quejó el gobernador ni bien empezó un reportaje en el programa “Código Político”, de TN, en el que se le preguntó si su respuesta a Kirchner no había sido “débil”.

Más tarde, fue todavía más lejos en su diferenciación con los Kirchner cuando se animó a defender su acercamiento a Macri y Bruera. Así se explicó: “Las fotos que me saqué hacen a la convivencia democrática. Si voy a una reunión que es el aniversario de un diario (Perfil), en la que, por ejemplo, también estaba Luciano Miguens (ex presidente de la Rural), y los saludo, eso no significa que vaya a compartir un espacio político”. El mandatario, que sabe lo que esos gestos de autonomía pueden llegar a molestar en Olivos, también justificó un acto que compartió con Bruera: “El acto era una escuela Normal 1, de La Plata. Estábamos reconociendo a los maestros que hicieron unos trabajos ejemplares. Era un evento de educación. ¿Cómo no voy a compartir un acto institucional con el intendente de La Plata”. Scioli pareció entonces mandar otro mensaje al poder K: “Tenemos que elevar el nivel de convivencia democrática. La gente también está pidiendo esto”.

El gobernador también hizo un análisis sobre la marcha del oficialismo desde la derrota electoral en las legislativas de octubre hasta ahora: aunque fue optimista, también se animó a deslizar alguna crítica hacia los Kirchner. “Una cosa es una elección legislativa y otra es una ejecutiva. Creo que las expectativas que generó la oposición no se cumplieron y la gente percibe que hay una Argentina en movimiento. Y creo que hay nuevas demandas que hay que atender. Hay que tener iniciativas que nos vayan llevando a cumplir esas nuevas expectativas de la sociedad”.

Un mensaje a los jueces por la delincuencia

En su entevista con TN, el gobernador Daniel Scioli, aceptó que, si bien está “comprometido” en la lucha contra el delito, no siempre puede darle a la sociedad todas las soluciones que reclama. “Puedo combatir el delito, detener a los responsables, pero no puedo condenarlos y tampoco puedo garantizar que las condenas se cumplan”, dijo, y aclaró que ese análisis “no es un cuestionamiento a la Justicia”. Explicó que debía ser “responsable” y que no tenía por qué atacar a todos los jueces.

Scioli se defendió del “reto” de Kirchner -nacido tras conocerse que le había revelado a la familia Píparo que tenía “las manos atadas” para resolver los delitos-, diciendo que previo a esa reprimenda pública él había dado una conferencia de prensa en la que hasta “los dirigentes opositores habían entendido el sentido” de la frase que después despertó la polémica: “En ese acto también él (por Kirchner) hizo referencia a que no debía politizarse el tema (por la inseguridad), y yo en eso coincido”, aclaró, en lo que pareció otra crítica velada a la presión pública que después recibió de parte del oficialismo.

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