Schoklender, linda prueba para el cambio ético de Cristina

Por Julio Blanck

Etico, estético y generacional . Son los tres cambios que dicen está impulsando Cristina puertas adentro de su gobierno. Apunta la Presidenta a refrescar el modelo para un eventual nuevo mandato y darle una inyección de vitaminas y minerales al relato, para que la construcción de una épica a medida no decaiga en el tiempo que viene.

De esto se habló, hace una semana, en este mismo espacio. Y se dijo que el cambio ético, si se pretendía como algo más que una simple cosmética, suponía un ejercicio de introspección sobre modos de gestión, destino y manejo del dinero público y transparencia sobre los negocios de empresarios de fortuna multiplicada en estos “años felices”, según la figura usada en estos días por la Presidenta.

Nadie cambia lo que funciona bien. Por lo tanto, si Cristina piensa en un cambio ético es porque supone que hay algunos asuntos que ordenar, algunos circuitos que cortar, alguna mugre que limpiar.

Y si algún ejemplo era necesario para demostrar cuánto de auténtico hay en ese propósito, el escándalo del caso Schoklender y su manejo del dinero de las Madres de Plaza de Mayo proporciona el escenario ideal para ejercer esa convicción. Si es que existe.

Todo explotó esta semana, cuando Clarín reveló que los hermanos Sergio y Pablo Schoklender se pelearon feamente por ese dinero y Sergio, que dirigía los emprendimientos inmobiliarios de la Fundación de las Madres, se alejó abruptamente de ese negocio El cambio ético puede empezar por averiguar por qué razón la Unidad de Información Financiera del gobierno cajoneó durante casi un año la denuncia hecha por diputados de la Coalición Cívica por presunto lavado de dinero contra Sergio Schoklender por una sospechosa compra de terrenos. Y una vez averiguado, sancionar a los responsables de la dilación.

Otro paso sería investigar si tienen asidero las denuncias que mencionan un préstamo muy ventajoso por 12 millones de dólares , que un banco oficial otorgó a la Fundación para sacarla de un apuro grande, cuando la ministra de Economía era Felisa Miceli, en el gobierno de Néstor Kirchner. La misma ministra que fue despedida y está enjuiciada por el hallazgo de una bolsa con dinero inexplicable en el baño de su despacho . Y que después de su despido pasó a administrar y gerenciar los asuntos de las Madres.

También ayudaría a ese cambio ético una debida aclaración acerca del costo que tenían las viviendas construidas por la Misión Sueños Compartidos, nombre del proyecto que regenteaba Schoklender con autorización e impulso de Hebe de Bonafini. Ese costo, que se ha señalado como casi tres veces más elevado que el habitual en la construcción, era solventado con dinero del Estado.

Otro ladrillo en el muro del cambio ético sería una explicación acerca de lo revelado por Mauricio Macri, quien dijo que al asumir el gobierno de la Capital el emprendimiento al mando de Schoklender había cobrado el 70% de los fondos destinados a sus planes de vivienda, pero había entregado menos de un 30% de esas construcciones. Y que ante el reclamo correspondiente, desde el Gobierno nacional acudieron “espontáneamente” a dar garantías y le otorgaron la construcción de más viviendas.

La cloaca que se empezó a destapar no tiene nada que ver con el pasado de los hermanos Schoklender, quienes ya purgaron la condena por el doble crimen de sus padres cometido hace 30 años y son ciudadanos en uso pleno de sus derechos como cualquiera de nosotros.

Menos todavía tiene que ver con el coraje personal y el heroísmo cívico con que las Madres de Plaza de Mayo lucharon por los derechos humanos y se transformaron en una de las pocas cosas con las que los argentinos podemos distinguirnos en el mundo.

Esto tiene que ver, sencillamente, con el uso inescrupuloso de subsidios millonarios; con la impunidad con que algunos transitan el poder y sus arrabales; con la cobardía de los que se escudan en relatos de epopeyas que protagonizaron otros; con los que suponen que el camuflaje de la abundante propaganda oficialista y una consultora que les maneje la prensa alcanzan para salir limpio de negocios sucios.

Son ellos los que ofenden a las Madres de Plaza de Mayo .

Aseguran que Cristina enfureció al conocer estas noticias. Hace falta más que enojarse para borrar esta mancha.

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