Rechazó los pedidos de Adelmo Gabbi y disparó contra los bancos y a aquellos que piden una devaluación. Dijo que se vive una "Tercera Guerra Mundial" por frentes bélicos y económicos en el mundo. Compartió escenario con Scioli, Zannini y parte del Gabinete
"No se privó de nada. Se ve que al ser su última vez acá, quiso terminar con todo. Nos tiró con todo lo que tenía". Así reseñó un directivo del Mercado de Valores a este cronista sobre el discurso de Cristina Kirchner en la Bolsa de Comercio. La primera mandataria disparó con municiones gruesas desde el inicio de su alocución: "Me encanta venir a la Bolsa porque es uno de los pocos lugares en donde una escucha exactamente lo mismo", fue la frase inicial de la jefa de Estado luego de haber escuchado a Adelmo Gabbi, presidente de la institución, quien tuvo primero la palabra al comenzar el acto con una batería de reclamos (históricos de la entidad). "En los tiempos que corren, donde la versatilidad discursiva y conceptual están a la orden del día, no es un mérito menor escuchar siempre lo mismo", siguió Cristina. A partir de ahí, se supo que no se iban a tirar flores.
Como todo final, Gabbi también había desplagado críticas a ciertas políticas del Gobierno. Volvió a pedir por la eliminación del encaje a los capitales que conspira contra el ingreso de divisas, pidió para que la empresas no paguen Ganancias por utilidades no reales (el reclamo para ajustar los balances por inflación), recordó que Argentina es un mercado de frontera (peor que emergente), y pidió porque no haya concentración en el capital accionario de la empresas como sucede con la ANSES. También dijo que si bien el mercado argentino tuvo rentabilidad, mayor al dólar, al no haber liquidez por ser un mercado chico es necesario potenciar los negocios.
Cabe aclarar que el discurso de Gabbi, que fue también crítico, fue presentado a la Presidente antes de que se realizara el acto. Como un acto de cordialidad, el presidente de la Bolsa le envía anteriormente el discurso al Gobierno para que Cristina pueda (con algún argumento) contrarrestar. De ahí que el juego de fuerzas es desparejo. Uno sabe lo que el otra va a decir, pero el otro no tiene la menor idea de lo que van a contestar. Ese fue el problema de Gabbi, que en varias ocasiones se lo vio fastidiado por las contestaciones de la mandataria y las críticas directas.
Cristina criticó a Gabbi por pedir que se levante el encaje y le recordó que gracias a ello no se está produciendo una devaluación masiva como ocurre en otros países de la región. "Los que quieren devaluar son los que tienen dólares en algún lado y les conviene", sostuvo la Presidente. "Simplemente digo que 'no' a ciertas cosas", agregó.
"Este gobierno ha pagado todos los vencimientos de deuda que ha tenido, y esa es la verdadera seguridad jurídica", continuó la Presidente. Esta frase vino a dejar en claro que el Gobierno pagará los 6.500 millones de dólares que debe cancelar por el vencimiento del Boden 2015 en octubre próximo.
En términos generales, no sorprendió el discurso de CFK, que tal como adelanto Infobae el miércoles, pasó revista por la crisis internacional, relató los datos económicos de su gestión, apoyó el proyecto para que el Estado mantenga su participación empresas (ANPEE), criticó a los que piden devaluar entre otros temas. Tampoco que haya vuelto a pegarle a los bancos. Dijo que el sector financiero en el segundo trimestre del año ganó un 23% más que en igual período del año pasado, y en los últimos doce meses 46.700 millones de pesos."Los bancos deben prestar para la inversión", acusó. También le pegó al mercado por las comisiones que cobra.
Lo cierto es que los casi 600 asistentes al recinto de la Bolsa aplaudieron gran parte de los dichos de la mandataria. Si bien no eran muchos militantes de La Cámpora (quedaron en la puerta del recinto sin poder entrar con sus banderas) se notó mucho empleado público. No asombra que la gente de "planta" de algunos ministerios como el de Economía hayan dicho presente. Gente joven, algo no tan habitual en la Bolsa, fue lo que marcó la diferencia con otros actos. Tampoco hubo muchos operadores, quienes prefirieron verlo por TV antes de compartir espacio con los invitados de honor.
Rápidamente al terminar las palabras de Cristina, gran parte del público fue a buscar su foto con el funcionario. Axel Kicillof acaparó las preferencias de las mujeres (de todas edades) que se sacaban selfies o pedían que les sacaron fotos. También Aníbal Fernández tuvo buena predisposición para los flashes. Pablo López, el secretario de Finanzas, de perfil bajo, corrió ante algunos periodistas que lo buscaban para saber cómo sigue la saga holdout. Daniel Scioli y Carlos Zannini bajaron rápido del escenario que compartieron con CFK y el presidente del Banco Central, Alejandro Vanoli.
Casi no hubo tiempo de charla en el VIP que se realiza antes con los agasajados. Los funcionarios de la Bolsa apenas cruzaron palabras con parte del Gabinete y funcionarios de área que llegaron con Cristina. Todo muy puntual y organizado. Varios con cara de cansancio luego de haber estado en el Council of Americas por la mañana. Asi es el roadshow en plena campaña electoral. Sin descanso para nadie y con el objetivo de perpetuar el poder en la próximas elecciones.






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