Ricardo tomó "el bastón de mariscal"

El Gobernador anticipó el veto a una eventual ley jubilatoria que no recoja las modificaciones planteadas por el Poder Ejecutivo y dejó en claro que Corrientes no desistirá de los juicios planteados contra la Nación a cambio del Programa de Desendeudamiento. Confirmó además el aumento a la Administración Pública a partir del 1 de julio y consolidó su alianza con el campo al dejar de lado iniciativas economicistas que apuntaban a restablecer el pago de Ingresos Brutos a la producción primaria y modificar el Impuesto Inmobiliario Rural. Mientras espera la aprobación de la media sanción en el Senado, que se daría a mediados de julio, el Gobierno apunta a un relanzamiento para la primavera. En ese marco vendrían los primeros cambios en función a que no todos han respondido a las expectativas. Colombi pretende un acompañamiento más firme y comprometido, con mayor dedicación de tiempo y resultados más elocuentes.
En los últimos días el gobernador, Ricardo Colombi, pareció tomar el toro por las astas con una serie de definiciones, algunas de alto voltaje político, que marcan la impronta de una gestión en la que muchas veces el primer mandatario parece correr solo, secundado muy a la distancia por su equipo que pareciera no mantener la dinámica que Colombi le quiere imprimir, lo cual abre la posibilidad de un barajar y dar de nuevo en algunas áreas de la administración que no están, a criterio del Gobierno, a la altura de las circunstancias.

Por su posición es indudable que este Gobernador, como cualquier otro, dispone de información que puede justificar el sentido de las decisiones adoptadas.

Más allá de esta circunstancia, la propia personalidad de Colombi, claramente diferenciada de la de su predecesor en cuanto a resolver situaciones sin dilación, aun a riesgo de equivocarse, muestra por estos días justamente eso que es mantener la iniciativa resolviendo cursos de acción que sólo el tiempo dirá si fueron acertados o equivocados.

La dinámica de gestión de Colombi muchas veces sorprende hasta a sus propios colaboradores directos, quienes se sienten superados precisamente por decisiones fuertes, no siendo una característica del primer mandatario la comunicación y el diálogo con su propia tropa, que ya ha aprendido a interpretar la naturaleza y el sentido de las líneas de gobierno.

Prueba de lo antes expuesto es que a más de seis meses de Gobierno las reuniones de gobierno son todo un acontecimiento. Algunos de quienes lo secundan deben esperar para poder hablar las cuestiones de interés de las áreas que dirigen, siendo un hecho común que Colombi llegue a los rincones más alejados de la provincia solo, manejando su propio auto, sin el protocolo ni el seguimiento de la prensa a la que muchas veces sorprende y desconcierta.

La misma entrada y salida de la Casa de Gobierno observa esta rutina desacartonada, siendo común que los sábados a la mañana en total soledad trabaje en su despacho, siguiendo una rutina que le ha servido hasta ahora y que difícilmente vaya a cambiar, como muchas de las otras cosas que le sirvieron para llegar y para volver a hacerlo y que difícilmente a esta altura tenga los reflejos para modificarlas; más allá de que sus propios asesores de imagen le señalan la necesidad de adecuarse a las cambiantes circunstancias impuestas por un escenario distinto.

Aun así Colombi ha mostrado ser un hombre de suerte. Es intuitivo y contrariamente a otros resolutivos. El tiempo dirá entonces.

LA ALIANZA CON EL CAMPO

Desde el primer día de su gestión el Gobernador ha revalorizado, como pocos en el país, la necesidad de una alianza con el sector que más dolores de cabeza le ha traído al Gobierno nacional.

De hecho, es uno de los pocos mandatarios que puede mezclarse entre la gente en una muestra rural, caminando sin problemas entre los hombre de campo, que han valorizado el reconocimiento que en esta segunda gestión de gobierno ha hecho a uno de los sectores más dinámicos de la economía argentina.

Lo antes expuesto ha llevado al primer mandatario a descartar ciertas iniciativas aportadas por el sector economicista del Gobierno que, en la búsqueda de mejorar los niveles recaudatorios, propiciaban un incremento de las valuaciones fiscales que, de otorgarse, hubieran tenido un notable impacto en lo que son los impuestos nacionales de los miles de productores rurales correntinos.

Ésta y la posibilidad de restablecer el impuesto a los Ingresos Brutos para la producción primaria, anulando la exención dispuesta por los pactos fiscales de la década del '90, hubieran puesto a Colombi como el malo de la película, perdiendo el acompañamiento de un sector que hoy es clave en términos de poder político electoral.

De hecho que en este contexto, en la relación costo-beneficio y comparando la economía con la política, pareciera inteligente y razonable la decisión de Colombi de hacer prevalecer los marcos de alianza que dan sustentabilidad a su gobierno, tanto más cuanto los enclaves políticos no tienen la fuerza necesaria.

En este aspecto, una vez más Colombi ha bajado línea con decisiones que vuelven a marcar la impronta de su gobierno en cuanto a las prioridades y necesidades que van más allá de lo estrictamente económico.

PRESUPUESTO,

EN SU INSTANCIA FINAL

En horas más las comisiones de Presupuesto y de Hacienda del Senado se aprestan a aprobar el dictamen que habilitará el tratamiento en el recinto del Proyecto de Ley del Presupuesto General de Gastos y Recursos de la Provincia que, de no mediar algún imponderable, para mediados de mes tendría la media sanción de la Cámara alta, luego de un análisis concienzudo y participativo que marcó claras diferencias con lo acontecido en años anteriores.

El aporte enriquecedor realizado por la Legislatura y la participación de los distintos sectores del quehacer provincial fueron una señal clara de cómo debe asumir cada poder su responsabilidad institucional.

Debe además destacarse el desfile de ministros y altos funcionarios del Gobierno provincial, que estuvieron a disposición de las comisiones para disipar dudas y aportar elementos importantes para el análisis de lo que en verdad es un trabajo mancomunado, cuyo perfeccionamiento para el año siguiente es de esperar con la remisión en tiempo y forma del nuevo proyecto que, seguramente, recogerá aspectos de la realidad que el ejercicio de la acción de Gobierno posibilita, exigiendo así a los funcionarios responsables mayor profesionalidad al tener que fijar pautas que a la postre marcan el perfil de la gestión de todo un gobierno.

En este marco seguramente la Cámara baja aportará lo suyo para posibilitar que, receso invernal mediante, para fines de agosto se convierta en ley siendo de esperar que para entonces se tengan mayores precisiones de lo que será la posición del Gobierno provincial en relación a la reprogramación de la deuda, para ver de qué forma impacta el acuerdo o no acuerdo en las proyecciones financieras de este ejercicio y el siguiente.

¿Y EL CONSEJO DE

LA MAGISTRATURA? ¿Y EL JURY?

La aprobación del Presupuesto posibilitaría la normalización del funcionamiento de ambos órganos constitucionales que hasta la fecha languidecen por falta de fondos, sin sede propia ni personal.

En los hechos, son apéndices del STJ o al menos de un sector de éste, lo que ha contribuido al descrédito del proceso de selección de jueces en menoscabo de la jerarquización del Poder Judicial.

Habrá que ver, a partir de contar con los fondos, si se asume con responsabilidad la perentoria necesidad de darle autonomía plena que brinde las garantías de imparcialidad que hasta ahora parecen esquivas.

Ello será así en la medida en que sus integrantes, conscientes de la responsabilidad de todo órgano colegiado, saben disputar espacios para darle la identidad necesaria como para su rejerarquización de cara al mundo tribunalicio.

Son muchos los que han rendido en estos últimos años y ya no quieren someterse a lo que consideran un manoseo, y son muchos los que, sabedores de estos tejes y manejes que existen, prefieren mantenerse al margen, lo cual justifica el relativo interés que se observa por cubrir nuevas vacantes.

En este proceso que se inicia a partir de contar con los recursos necesarios quizás sea conveniente que las presidencias de ambos organismos bajen su perfil, abriendo el juego hacia el resto de los integrantes, de modo de diferenciar lo que es competencia del Superior Tribunal y lo que es de los respectivos cuerpos.

Es que una de las controversias fundamentales por estas horas, en el trascendente debate por la reforma de la Ley nacional del Consejo de la Magistratura, es precisamente el reconocimiento o no a la Corte Suprema para ejercer la Presidencia.

La posición del Gobierno nacional apunta a que la Corte quede excluida y está en línea con la opinión sustentada por quien fue dos veces presidente del más Alto Tribunal, Enrique Petracchi, quien hace cinco años en su paso por Corrientes dejó en claro que era una deformación legal esa atribución, al punto que como Presidente de la Corte se abstenía de participar de las deliberaciones del Consejo, de modo de darle libertad y de reservarse si en alguna oportunidad debía, como juez supremo, dirimir cuestiones que lleguen al ámbito decisiorio del Tribunal.

La misma situación se da en torno al Jury de Enjuiciamiento y marca la inconveniencia absoluta de que lo presida y tenga voto quien además es miembro del Superior Tribunal, en la medida en que todo proceso de destitución es susceptible, eventualmente de los recursos pertinentes que, como tales, terminan en la Corte, previo paso por el Superior Tribunal local.

¿Y EL MINISTERIO DE JUSTICIA?

A esta altura cabe la reflexión sobre la importancia de tener un ministerio específico. En gran parte ello se relaciona con el perfil, la trayectoria y la envergadura de quien lo va a desempeñar.

Ejemplo de ello es lo que sucede en el ámbito nacional. El Ministerio de Justicia como tal prácticamente no existe. Las fuerzas de seguridad dependen funcionalmente del Ministerio del Interior, aunque en los hechos reportan de modo directo al jefe de gabinete; en tanto que el trascendente tema de la selección de los jueces es materia de tratamiento de la llamada mesa chica del poder, que coordina con mano firme el secretario legal y técnico de la Presidencia, el doctor Zanini.

La demora de más de seis meses en la cobertura de este Ministerio da como para analizar la conveniencia del desdoblamiento de la cartera de Gobierno y Justicia, aunque más allá de la decisión que en este punto se tome, en el caso que se mantenga la iniciativa primigenia, pasará a ser importante el seguimiento de la tarea que pase a desempeñar el funcionario o funcionaria elegida.

En este marco se reeditó la discusión de una eventual convocatoria a una figura celeste para el cargo, conforme a presuntos acuerdos que pudieron haber existido en el marco de la última campaña electoral.

El propio Gobernador disipó esa posibilidad yendo más lejos al reafirmar, sin vacilaciones, que con el Partido Liberal no existe ni existió acuerdo ni compromiso alguno.

Colombi volvió a hablar de sectores, poco propenso al reconocimiento de la participación de los partidos o a veces de la injerencia de los propios legisladores en la definición de temas en los que busca quedarse con la última palabra.

Es lo que pasa con la llamada refinanciación de la deuda de la Comuna de Capital, donde el Intendente Camau ha quedado como el jamón del sandwich en la disputa política entre el Gobierno y el justicialismo, que pretende darle una cobertura legal a la reprogramación a través del dictado de una ley que debería ser promulgada antes de que la Legislatura analice el llamado desendeudamiento.

En las últimas horas Camau ha levantado el tono del reclamo frente a lo que considera un avance de la Provincia en la consecución de los descuentos que ponen en riesgo la posibilidad del pago del medio aguinaldo.

El Gobierno podría haber dado con este movimiento de piezas una señal para que el Intendente defina su juego, o para que el Gobierno nacional se anoticie de que mientras la reprogramación no sea una realidad tangible para la Provincia, no habrá posibilidad de morigerar los efectos financieros para con el delfín de los K, el Intendente de la Capital.

En el medio está la sostenida ofensiva del PJ local, que se siente respaldado por el Gobierno central y que es consciente de que el recambio futuro, de acá a 2 años, deja al peronismo como la opción más clara, lo cual obliga a dar señales de coherencia y de unificación en el discurso opositor.

De hecho, un paso significativo pareció darse con la recomposición del bloque de diputados que votará monolíticamente los proyectos que aguardan su tratamiento.

DOS TEMAS EN EL TAPETE

Por estos días hay dos cuestiones de primer orden como son, por un lado la reprogramación de la deuda en la relación Nación-Provincias; y por otro la consideración del proyecto que con media sanción del Senado se refiere a la modificación de la ley jubilatoria.

En ambas cuestiones, más allá de lo específico, no puede obviarse el trasfondo que quizás a esta altura ha pasado a ser lo más importante, incluso por sobre el resultado de cómo salga uno u otro.

El desendeudamiento y una exigencia que Colombi no se allana a consentir.

El Gobierno local se ha venido quejando por estos días de que a pesar de los públicos anuncios de la Presidente en cuanto a la vigencia de un nuevo plan para desendeudar a las provincias, hasta ahora -avanzado ya junio- los descuentos en los recursos coparticipables prosiguen, afectando ello las proyecciones financieras del presente ejercicio.

Colombi en persona ha hecho saber que no está dispuesto a resignar los derechos que tiene la Provincia, respecto de los cuales hay en trámite acciones judiciales planteadas y pendientes de resolución.

Ha sido un mensaje claro al corazón del Gobierno central, que semanas atrás dejó en claro que si Corrientes quiere beneficiarse con la reprogramación, antes deberá desistir de los reclamos judiciales.

Ello hace que se esté en un punto muerto, porque para que la Legislatura considere el convenio, antes debe firmarse, y para que ello ocurra el Gobierno local debe acreditar que ha renunciado a los reclamos judiciales preexistentes. Por tanto no hay convenio y los descuentos prosiguen. Impedida de contar con este beneficio, la Provincia aplica el mismo criterio a la Comuna de Capital.

Lo cierto es que más allá de esto, de lo específico y de sus consecuencias directas o no, e impactos en las proyecciones financieras, el punto que debe analizarse es el trasfondo de una decisión de estas características, comunicada en forma directa al Gobernador de Corrientes por una de las primeras espadas del Gobierno nacional. Y ello porque, por lo que se sabe, se trata de una exigencia no escrita, que perjudica a Corrientes en orden a que con otras provincias no existe la misma recomendación previa.

A esta altura, entonces, surge inevitable el análisis del trasfondo que tiene una decisión de esta naturaleza, tanto más cuanto por delante hay cuatro o cinco cuestiones de primer orden en las que Colombi deberá esperar la posición adopte la Nación frente a necesidades del Gobierno de Corrientes que están pendientes de resolución, situación que lleva a que la preocupación no es por lo que se ve, que en términos económicos es manejable frente al crecimiento de la recaudación, sino que es más preocupante lo que no se ve, el trasfondo y hasta dónde el Gobierno nacional está dispuesto a dar o no dar a Corrientes.

LA LEY JUBILATORIA, CON

UN DEBATE ABIERTO QUE

HA CONTRIBUIDO A AFIANZAR

Y PROYECTAR LA FIGURA DE

LA DOCTORA ZAMBRANO

COMO CABEZA DEL CENTRO

QUE LOS NUCLEA

Por estos días parece también claro que los números para el tratamiento de la ley en cuestión desfavorecen con notoriedad al Gobierno, que apuesta todas sus fichas a birlar algunas voluntades para quebrar los 2/3 de manera que se mantenga el veto que ya anuncio estar dispuesto a dictar.

Pero, como en lo referente a la ya conflictiva relación con la Nación, el análisis del tema jubilatorio podría decirse que tampoco pasa por el impacto que en mayor o menor medida tendrá la norma en caso de ser aprobada.

El trasfondo es la implicancia de una derrota política de esta magnitud y la idea que da el Gobierno de soledad, lo cual no es bueno de cara al futuro.

Un eventual veto tiene el correlato de un costo político o social, como se lo mire, tanto más cuanto entre los legisladores que no acompañan están algunos que el Gobierno consideraba aliados y que no están dispuestos a inmolarse a ciegas con modificaciones que dejan al descubierto contradicciones, incluso para los propios senadores del oficialismo que ya votaron. Quizás a esta altura repensar la estrategia sería una exigencia impuesta por las circunstancias, tanto más cuanto las tres últimas mediciones realizadas en la Provincia mantienen una progresiva caída de la imagen del Gobierno, que si no se revierte antes de que sea tarde, derivará en resultados electorales no convenientes a la mitad del mandato y en medio de una puja de primer nivel, donde se juega nada menos que las presidenciales, en el marco de un contexto cambiante en el cual nadie pareciera tener la vaca atada y en el que las reglas de juego del sistema electoral imponen la necesidad de repasar las decisiones tácticas y estratégicas.

DESDE EMPEDRADO COLOMBI HABLÓ DE GOBIERNO RADICAL

Con un justicialismo que más allá de las diferencias nacionales se ha ingeniado para no debilitar las estructuras locales y con un liberalismo que se ha reabroquelado, el radicalismo correntino no puede lograr encolumnarse tras el Gobierno provincial, por la persistente actitud de un sector que no admite liderazgos y que muestra hacia afuera a un radicalismo con problemas.

Colombi se replegó en las últimas semanas sobre la UCR, tomando distancias del kirchnerismo. Dijo, desde Empedrado, que este "es un gobierno radical". Días después admitió que no hay acuerdos con el Partido Liberal. En la práctica actúa en línea con lo que dice, restando espacio para los socios, sectores que contribuyeron a su llegada al gobierno, con lo cual un previsible resultado adverso en la Legislatura Provincial como en las negociaciones de fondo con el Gobierno nacional quizás terminen por mostrarlo muy solo, con el agravante no menor que puertas adentro del radicalismo correntino es como que se le animan a interpretar una partitura distinta.

Prueba de lo antes expuesto es la posición pública que asumen diputados que van y que vienen, que se acercan al Gobierno pero que no terminan de ser tropa propia, el caso de los tres legisladores que, aunque siguen siendo del Bloque Alem, votan a veces con el ricardismo y a veces no, con lo cual nunca terminan de poder contar a ciencia cierta con el voto que al menos sirve a veces para quebrar la amenaza de los 2/3.

El caso de la ley jubilatoria encuentra a Gortari, Goyeneche y Fagetti en una posición distinta, con compromisos públicos de los que es difícil volver. Aun así, hay otros elementos en juego, como el apoyo a Julio Cobos, de quien Gortari se dice que será una de las piezas centrales, prueba de lo cual pareció abonarse en el hecho de que fue la prensa de la diputada provincial quien reflejó la posición del Vicepresidente en torno a la elección bonaerense.

No faltan quienes señalan que Gortari podría ser parte de la nómina de candidatos nacionales que pueda avalar la conducción central de la UCR, que apuesta a llevarse de la elección correntina dos de las cuatro bancas en juego, con lo que Corrientes pasa a ser una plaza más que interesante.

EL 2 DE JULIO SE VERÁ

LA PATA DE LA SOTA

Esto de los movimientos internos en el radicalismo correntino comenzaría a tomar cuerpo y forma con un mitin que ya tiene fecha. Será el 2 de julio y mostrará la decisión de un sector de los ucerreístas correntinos en el sentido de formar rancho aparte.

Para ellos la unificación del partido no puede pasar por el liderazgo del Gobernador, a quien sindican como no confiable para la estrategia nacional.

Lo cierto es que la resistencia radical produce sus efectos. Hacia fuera muestra una gestión que no logra contener a las expresiones de su mismo signo político, a la vez que no es poca cosa -en términos de lectura política- que los tres concejales de la Capital, un senador nacional, un diputado nacional, tres senadores provinciales y dos diputados provinciales constituyen el núcleo duro de la resistencia al cual se suman, a veces, algunos diputados más que no terminan de definir claramente el sentido de su juego, convirtiéndose en árbitros de una precaria estabilidad.

EL NUEVO GIRO DE COLOMBI

En este marco parece inteligente la postura pública asumida por el primer mandatario, que salió a reivindicar los derechos de Corrientes, poniéndole freno a la ofensiva nacional que ya no es un dice que. Su posición fortalece internamente a su sector en la disputa tanto en el distrito como en una mejor visualización nacional, con lo cual si algo pierde por un lado, quizás termine ganando algo mucho mayor en un segmento que es precisamente el que más necesita en el corto y mediano plazo.

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