Un resultado que le quita aire a la oposición

Fernando Gonzalez

La reñida e intensa elección de Catamarca sirvió no sólo para poner en marcha la batalla por el poder que este año marca a la Argentina. Además, dejó en claro tras el ajustado triunfo de la kirchnerista Lucía Corpacci Saadi que la disputa entre el kirchnerismo y los diferentes sectores de la oposición será durísima.

Ayer fueron el vicepresidente Julio Cobos, y con algo menos de protagonismo el senador Ernesto Sanz, quienes debieron pagar el costo de la fallida reelección del gobernador en una elección que creían tener ganada hasta hace un par de semanas pero que cambió de rumbo debido a los recursos que volcó la Casa Rosada a último momento y a la presencia de Cristina Kirchner en la provincia, fijando el eje en su figura y su buen momento en las encuestas.

Ahora se abre una etapa en la que la confrontación será el clima predominante arrancando en una semana con la elección de Chubut. Allí también estuvo Cristina para intentar inclinar la balanza y está el gobernador Mario Das Neves para intentar marcarle un límite. El objetivo del kirchnerismo está claro: generar la sensación de que la reelección de la Presidenta es inevitable. Desde anoche y cabalgando sobre la victoria catamarqueña, el oficialismo tiene el camino más abierto para arrinconar a la oposición e impedirle consolidar una alternativa de gobierno en los meses que quedan hasta octubre.

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