Joaquim Levy asumió ayer su cargo y dijo que la disciplina fiscal es crucial para recuperar el crecimiento; prometió reglas claras y simplificar el sistema impositivo
Vuelta de timón en la economía de Brasil. Al asumir ayer su cargo, el nuevo ministro de Economía, Joaquim Levy, apuntó que para retomar el crecimiento se estimulará la iniciativa privada y se impondrá una férrea disciplina fiscal en las cuentas públicas, sin que se afecten las políticas sociales o se deprima aún más la actividad.
"El equilibrio fiscal es clave para la confianza y para el desarrollo del crédito, que permite a más emprendedores llevar adelante sus proyectos y, con eso, contribuir para la generación de empleos, el bien general y la riqueza de la nación. La tranquilidad que da ese equilibrio incentiva al inversor a tomar riesgos y a la pequeña empresa a crecer", destacó Levy, un ingeniero y economista de 53 años que desde que fue designado por la presidenta Dilma Rousseff enfrentó fuertes críticas dentro del oficialista Partido de los Trabajadores (PT) por su perfil liberal e inclinación a los recortes.
De hecho, en la ceremonia en Brasilia no estuvieron presentes ni Dilma ni el antecesor de Levy, Guido Mantega, que comandó el ministerio entre 2006 y 2015, y había pedido a la mandataria dejar el gobierno el mismo día que ella re-asumió el poder, el 1° de enero.
Como para llevar calma a quienes dentro del gobierno temen que el gran ajuste que se viene pueda impactar en los programas sociales desarrollados por Brasil desde la administración de Luiz Inácio Lula da Silva (2003-2010), Levy subrayó que su gestión hará un minucioso análisis de los gastos para permitir que la inclusión social se profundice.
"Vamos a evitar excesos en la concesión de nuevos beneficios y fortalecer el sistema, permitiendo que las políticas sociales del país, que han sorprendido al mundo, puedan volverse aún mejores, al corregirse sus eventuales distorsiones", indicó.
Si bien no anunció medidas concretas de ajuste, lo que será realizado en las próximas semanas, afirmó que su objetivo primordial es recobrar la confianza en la alicaída economía de Brasil -que el año pasado llegó a entrar en recesión técnica y habría crecido apenas un 0,2%-, a través de reglas claras y estables, una mayor transparencia y la simplificación del engorroso sistema impositivo.
"En los próximos cuatro años, de una manera u otra, nuestra economía se transformará. La combinación del fortalecimiento fiscal con medidas en el área de la oferta, que aumenten el ahorro, disminuyan el riesgo de las inversiones, incluso en infraestructura, y den confianza e independencia a la iniciativa privada, permitirá que esta transformación se dé con el menor sacrificio posible y el máximo resultado", dijo, aunque aclaró que no se debe ser ingenuos al pensar que las soluciones son fáciles y pedir el apoyo de la población.
Para concluir, exhortó a los brasileños -tanto a la sociedad como a sus compañeros de gobierno- a tener coraje y optimismo. "Tal vez nunca antes en nuestra historia, en períodos democráticos, hayamos tenido la madurez, como país, para hacer correcciones antes de que una crisis económica se instale", advirtió.
La asunción de Levy coincidió con la divulgación de otro dato económico negativo de 2014: por primera vez en 14 años, Brasil sufrió su primer déficit comercial. Según datos del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, el año pasado el país tuvo un saldo comercial negativo de 3930 millones de dólares, el mayor desde 1998, en gran parte debido a la caída de los precios del mineral de hierro, la soja y otras materias primas que Brasil exporta mayoritariamente a China.
En tanto, la nueva caída del precio del petróleo golpeó de lleno a la petrolera estatal Petrobras, ya afectada por un escándalo de corrupción. Las acciones de la petrolera cayeron a un mínimo en más de diez años y arrastraron a toda la Bolsa de San Pablo.
"Brasil ha demostrado ser una economía resistente", dijo Levy a la prensa tras la asunción. "Necesitamos entregar las mismas reglas claras a todos para reducir la ansiedad de los empresarios", agregó el ministro.
CHOQUE DE TRENES EN RÍO: 40 HERIDOS
Por lo menos 40 personas resultaron heridas anoche en un choque de dos trenes de cercanías en el estado brasileño de Río de Janeiro, informaron las autoridades.El accidente se produjo a las 20.20 (hora local), cuando uno de los trenes que estaba detenido en una de las estaciones fue impactado por detrás por otro que circulaba en el mismo sentido, dijo Carlos Osorio, secretario de Transportes del estado de Río de Janeiro."El choque causó, según las informaciones preliminares del cuerpo de bomberos, cerca de 40 heridos, ninguno de ellos de gravedad", añadió Osorio al canal O Globo. Según la autoridades, el tren que embistió al otro no iba a alta velocidad. El accidente ocurrió en Mesquita, una localidad en las afueras de la ciudad de Río de Janeiro.


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