Ricardo Jaime renunció ayer a la estratégica Secretaría de Transporte de la Nación, y las preguntas que despierta esta dimisión van mucho más allá de las "razones personales" que informó lacónicamente el funcionario, en particular porque en Córdoba es uno de los referentes principales del kirchnerista Frente para la Victoria, y un aliado imprescindible para que el intendente Daniel Giacomino pueda redondear una buena gestión al frente del Palacio 6 de Julio.
El lord mayor del Palacio 6 de Julio, con las arcas municipales virtualmente tomadas por el Suoem y su socio Luis Juez, fue beneficiario de varias manos que le tendió Jaime, ya que sólo no hubiese podido realizar ninguna obra por falta de dinero. La más importante es, sin dudas, la reciente puesta en marcha del ferrourbano.
Dicho de otra manera, Jaime, al trabajar para hacer política en Córdoba, siempre se preocupó para que sus aliados, en este caso Giacomino, tuvieran el oxígeno financiero suficiente para poder mostrar algo de gestión, y de paso contrastar con la nula administración que desplegó el rival común, Juez.
Así, entre los proyectos imaginados desde la Secretaría de Transporte y el ministro Julio De Vido, figuraban el tren bala, el subterráneo. Sin dudas, la crisis financiera global obligó, ante la falta de créditos o inversiones internacionales, a guardar estas iniciativas en el cajón hasta que mejoraran las condiciones internacionales y del país.
Queda la duda si el sucesor de Jaime, recientemente designado, Juan Pablo Schiavi, estará dispuesto a ayudar a Giacomino en la medida que lo hacía Jaime. De esta respuesta depende mucho el futuro del intendente municipal, y del Frente para la Victoria en Córdoba.





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