Julio Alak, ex intendente de La Plata, desembarcó en la ciudad para apoyar a la lista de concejales kirchneristas que pelearán contra Bruera en estas elecciones.
PODER
Dice Joaquín Sabina en “Peces de ciudad”: “Al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver”. Julio Alak no responde a esa premisa. Por el contrario, sabe que la ciudad que le dio poder a pesar de no ser su localidad natal (nació en Benito Juárez) siempre está esperándolo, porque tantos años de gobierno no se tiran por la borda con un rostro nuevo en el Palacio Municipal.
Alak ganó su primera elección en 1991, cuando le arrebató la intendencia al radicalismo. Volvió a obtener el apoyo de los platenses en 1995, 1999 y 2003. Consecuentemente, respondió a los gobiernos justicialistas de Carlos Menem, Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner. En el 2007, Pablo Bruera, de su propio signo político, lo desplazó del cargo con una campaña que, jugando con los nombres de ambos, auguraba lo nuevo diciendo “Bruera es agosto”.
El Turco se tuvo que ir, y también debieron dejar sus cargos los funcionarios municipales que, como suele ocurrir en la política, habían llegado a la Municipalidad por amiguismo; los sucederían los amigos de Bruera, por supuesto.
Pero el ex intendente no se retiró de la política. Por el contrario, entabló relación con la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, quien lo colocó primero en Aerolíneas Argentinas como director en representación del estado, luego como gerente general, y finalmente pasó a ser la cabeza del ministerio de Justicia Y Derechos Humanos de la Nación.
TITERETEANDO
Reacomodado en el escenario nacional, Alak no se olvidó de La Plata. Desde la capital de la provincia de Buenos Aires, los peronistas que no se alinearon a Bruera y que, por otra parte, sí decidieron responder al kirchnerismo, reconocieron que su líder indiscutido, “el padrino” del justicialismo hoy disidente, fue siempre el “Turco” Alak.
La fuerza por excelencia que responde a Alak es el Frente Amplio Peronista, con figuras como Luciano Martini, senador provincial; y Sebastián Tangorra, concejal por el Frente para la Victoria Nacional y Popular.
Tangorra, presidente del bloque kirchnerista no bruerista, se encuentra acompañado por Martín Alaniz, de La Cámpora; y Sabrina Rodríguez, del Movimiento Evita. Luciano Martini es, dentro del senado bonaerense, una de las figuras que responden fielmente a Mariotto, al igual que Gustavo Oliva, todos del kirchnerismo duro.
De esta manera, con alianzas estratégicas y patrocinando candidatos que defienden a la Rosada a rajatabla, Julio Alak fue extendiendo sus redes por debajo de un intendente que en el 2009 prefirió romper con el oficialismo, ganándose el desprecio de gran parte del Frente para la Victoria. Por la dicotomía clásica de los municipios, se sobreentendió que, para responder a Cristina, había que preferir al Turco Alak por sobre Pablo Bruera.
LA REINVENCIÓN
En el acto de lanzamiento de la lista de concejales por el Frente Social, que pretende disputarle poder a una boleta exclusivamente bruerista, el ministro de Justicia y Derechos Humanos de la nación apareció para dejar en claro su postura y disfrutar, otra vez, de su poderío local.
No fue azaroso que Alak se sentara en el centro de una mesa, en el escenario, rodeado de figuras relevantes de la política nacional. Su posición reflejó su condición de jugador estrella, dueño del ajedrez, un Saurón que todo lo ve.
Julio Alak vino a apoyar a Florencia Saintout, quien encabeza la lista disidente, pero fundamentalmente vino a demostrar que, nuevamente, busca enfrentar a quien le arrebató el municipio salido de su propio riñón.
Parece ser que, como dice René de Calle 13, Alak “perdona pero nunca olvida”, y que sus 16 años de gobierno seguirán acechando a la gestión bruerista. Tal vez no vuelva a pelear el cargo de intendente, o no vuelva a poner su nombre en las boletas, pero el ciudadano platense bien puede estar seguro de que los caudillos siguen siendo los mismos, de que La Plata se divide entre alakistas y brueristas, y lo nuevo son peones del tablero.









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