La reunión fue convocada para las 14 en medio de un paro general que frenó el transporte y pone en riesgo la movilidad de algunos diputados; se eliminó el artículo sobre licencias médicas; se esperan más de 13 horas de debate
Delfina Celichini
El oficialismo buscará aprobar hoy la reforma laboral en Diputados, pero primero deberá superar un desafío clave: reunir los 129 legisladores necesarios para abrir la sesión, prevista para las 14. En medio de la huelga general convocada por la CGT, la paralización del transporte aparece como un obstáculo adicional para garantizar la presencia de todos los apoyos.
En la reunión de jefes de bloque conocida como labor parlamentaria no hubo acuerdo sobre los lineamientos de la sesión. Mientras que el oficialismo pretende un debate acotado, de nueve horas y 40 oradores, la oposición exige una discusión sin limitaciones. La decisión final se impondrá por mayoría en el recinto.
“Mínimo 13 horas de debate”, dijo Martín Menem al salir de la cumbre. La hora de votación será, según su estimación, de madrugada.
Entre propios y aliados, el Gobierno calcula una base cercana a los 130 diputados dispuestos a sentarse en sus bancas cuando suene la chicharra. Es un margen mínimo: cualquier imprevisto podría desarticular el plan oficial. De hecho, nadie negó que hayan salido a buscar legisladores para blindar la sesión.
“Están todos en Buenos Aires”, aseguran en el oficialismo, aunque en el bloque que conduce Gabriel Bornoroni prima la cautela y nadie da los números por cerrados.
El desarrollista aliado a LLA, Eduardo Falcone, llegó esta mañana en bicicleta a Diputados
Ayer, el Gobierno logró asegurar el dictamen del proyecto, que ya cuenta con media sanción del Senado. Para garantizar el acompañamiento de sus aliados, accedió a eliminar el artículo 44, que limitaba las licencias médicas por enfermedad. Esa modificación obliga a que, en caso de aprobarse en Diputados, el texto regrese a la Cámara alta para su revisión final.
Aunque en el oficialismo confían en aprobar la iniciativa en general sin sobresaltos, el verdadero foco está puesto en la votación en particular, que se estima volverá a desglosarse por títulos. Allí aparecen al menos dos puntos sensibles que podrían sufrir cambios.
Uno es el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), que propone financiar indemnizaciones con aportes patronales que hoy van a la Anses. Los críticos advierten que la medida desfinanciaría el sistema previsional y cuestionan que la administración de esos recursos quede en manos privadas, bajo control de la Comisión Nacional de Valores (CNV).
El otro capítulo que acumula resistencias es el que plantea derogar varios estatutos profesionales. Un conjunto de bloques que reúne alrededor de 35 diputados ya anticipó su rechazo.
La incógnita es que muchos legisladores podrían habilitar el quorum, pero no garantizar su acompañamiento en todos los artículos. Los referentes de gobernadores que suelen colaborar con la Casa Rosada -como Osvaldo Jaldo (Tucumán), Raúl Jalil (Catamarca) y Gustavo Sáenz (Salta)- votaron en contra de estos puntos en el Senado y deberán explicar un eventual cambio de postura en Diputados.
En paralelo, el oficialismo despliega su operativo político. Diego Santilli trabaja codo a codo con el presidente de la Cámara, Martín Menem, y con Bornoroni para reunir los votos necesarios y sostener la sesión. Según anticipan en el Congreso, seguirá de cerca el debate durante toda la jornada para evitar fugas de último momento.






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