A la celebración eucarística, presidida por el cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, asistió la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner a las 19.30 en la Basílica Catedral
A la celebración eucarística, presidida por el cardenal Jorge Mario Bergoglio, arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, asistió la presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner; el vicepresidente, Julio Cobos; el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli; representantes de los tres poderes del Estado, sindicalistas, empresarios, productores rurales y miembros de otros credos.
Simultáneamente fue celebrada una Eucaristía en el santuario chileno de Maipú, al otro lado de la Cordillera de los Andes, a la que asistió la presidenta de Chile, Michelle Bachelet.
Tras destacar que “hace 30 años pudimos haber elegido la guerra, pero optamos por la paz, y así se logró superar el error de enfrentar y dividir”, el obispo insistió en resaltar el sentido de la celebración eucarística: “A Dios le elevamos nuestra gratitud”, aseveró.
Monseñor Casaretto exhortó a orientar la vida “hacia la solidaridad y la concordia” y, de cara al bicentenario de la patria, trabajar para “lograr juntos un país con plena inclusión social”.
El prelado se refirió a la “oportuna intervención” el 22 de diciembre de 1978, de “ese joven Papa, hombre de Dios, Karol Wojtyla, quien conocedor del horror de la guerra, asumió de modo valiente” la mediación y envió al cardenal Antonio Samoré como su representante.
Aquel purpurado vaticano dijo a su colaborador más inmediato, monseñor Faustino Sainz Muñoz, actual nuncio en Gran Bretaña: “Vamos a necesitar un océano de paciencia”. Paciencia, acotó, para “vencer la violencia, diálogos difíciles para vencer la obstinación...”, reveló monseñor Casaretto.
La Presidenta llegó instantes antes de las 19.30 y fue recibida en las escalinatas de la basílica por el arzobispo de Mercedes-Luján, monseñor Agustín Radrizzani, y el titular de la Comisión Nacional Justicia y Paz, Eduardo Serantes, a cargo de la organización del acto cívico-religioso.







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