Cuando faltan menos de 180 días para los comicios, adquirió mayor visibilidad la zona de turbulencias, propia de negociaciones, choques y pulseadas entre partidos y dirigentes.
El Jefe comunal de Tigre no tuvo mucha repercusión con su lanzamiento, más allá del misterio que sembró durante todo el verano. Su apuesta ahora es convertirse al menos una piedrita en el zapato.
La gente cercana a Massa sigue con su mismo discurso de hace seis meses. Señalan que mide tan bien como Scioli, y que se lo identifica como el candidato que más preocupado está en dar prioridad a la seguridad. Pero en el oficialismo no coinciden con esa apreciación.
La colectora de Massa se instaló como rumor la semana pasada, con lo cual, es obvio suponer que hubo una fuerte operación desde la zona del Delta.
De concretarse esta hipótesis habrá que profundizar estudios sobre electorado independiente para saber en que medida no le resta inserción a Scioli en ese universo.
Pero la otra cuestión, que nadie señala –y menos desde el sciolismo para no caer en provocaciones con la Rosada- es el posible incremento de intención de voto por encima de la propia Cristina Fernández. La Jefa de Estado podría tener un techo de intención de voto más bajo que el gobernador, según pasillos políticos bonaerenses. Eso le daría el resto necesario para asegurarse cierta tranquilidad.
Pero no deja de ser una hipótesis, y hay que tener en cuenta que la inseguridad no es una buena aliada, máxime cuando hay dos candidatos como De Narváez y Massa que suelen mostrarse como alternativa. Si prosiguen los hechos resonantes, hay mucho voto volátil que podría tranquilamente enfilar hacia otros rumbos.
Por otro lado, y a tantos días de ocurrido, se reproducen Los comentarios el renunciamiento, de Ernesto Sanz. Esto tuvo en los pasillos de Legislatura una explicación.
Según afirman, al mendocino le resultó prácticamente impenetrable el conurbano. Tanto para captar votos como con el acompañamiento de dirigentes y de estructura.
Aseguran que ese impedimento, por incapacidad propia y por virtudes de los competidores, se debió a que la citada región estuvo blindada por Ricardo Alfonsín y sus aliados. Algunos de ellos, dicen, son circunstanciales como Leopoldo Moreau y el intendente de San Isidro, Gustavo Posse, eternos rivales históricos, pero que fueron juntos en esta particular situación de coyuntura.
En tanto, el virtual acompañamiento de De Narváez a Alfonsín, en frente o por colectora ya tiene sus bemoles.
El tema del frente tendría su origen en la necesidad de unificar base electoral para mantener alguna fortaleza en la Legislatura. Pero podría desencantar a radicales que no esperaban un giro a la derecha.
El asunto de la colectora para sumar votos a Ricardo Alfonsín, también provocaría ventajas y debilidades. Entre las primeras, está la propia posibilidad de sumar. Pero aquellos que tienen dudas, podrían mirar con más simpatía otros armados ya propios de centroizquierda.






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