El radicalismo se perfila para 2011 con Martín como mascarón de proa

Aunque aún no hay posicionamientos oficiales, el intendente de Río Grande es número puesto como candidato a gobernador. El foro partidario que se realizará mañana en Ushuaia sería el primer paso hacia una definición. Y la presencia de dirigentes nacionales de primera línea, el guiño que espera el jefe del Ejecutivo riograndense.
Quienes siguen con atención la evolución de la situación política de la provincia, además de advertir los aciertos o desaciertos del Gobierno, tienen la obligación de volver la mirada hacia los distintos sectores políticos que integran el arco opositor.

En este contexto, vale la pena tomar debida nota de una cuestión singular que está ocurriendo en el seno de la Unión Cívica Radical. En efecto, el centenario partido ha sido el primero que, calzándose los pantalones largos, se ha propuesto salir a calle a demostrar que es capaz de gobernar cuando todavía falta muchísimo tiempo para que comiencen las campañas electorales.

Esta actitud es absolutamente novedosa y, más allá de los resultados que se logren, no pasa desapercibida ante la parálisis ajena y, en tal sentido, merece ser destacada. Por primera vez en los últimos cuatro años el radicalismo se ha activado por completo y sus primeras notas suenan en sintonía con los nuevos aires que soplan desde su Comité Nacional.

Desde el fin de la intervención que tantos dolores de cabeza le trajo al partido fundado por Alem e Yrigoyen, el radicalismo fueguino ha comenzado a generar militancia y cuadros técnicos con dinámica propia.

Prueba de ello es la creación del "Foro de Políticas Públicas para el Desarrollo Provincial 2010-2020" que se propone generar, invocando a la participación ciudadana, un proyecto de desarrollo integral que tenga la suficiente sustentabilidad política como para que trascienda a cualquier gobierno. Y si el radicalismo se propone convocar a empresarios, militantes sindicales, profesionales independientes, intelectuales y académicos es porque vuelve a sentirse protagonista y avizora la posibilidad concreta de llegar a ejercer el Gobierno de la provincia.

Como es sabido, las dos principales ciudades fueguinas están gobernadas por este partido. En este marco, Jorge Martín, el más taquillero de sus dirigentes (según cuanta encuesta se consulte) tiene ante sí la posibilidad de lanzar una candidatura que rápidamente sería visualizada como una "fija". Pero el intendente de Río Grande, con la discreción que lo caracteriza, aún no le ha comunicado esta decisión ni siquiera a sus más fieles. Quizás su silencio sea de naturaleza táctica, como quien orejea las cartas antes de comenzar una mano para cantar "envido", aunque también es posible que calle para que nadie lo condicione y así evitar, al mismo tiempo, que se acelere el proceso de desgaste que atraviesa el gobierno del ARI en dirección hacia su fase final.

Este panorama no escapa a las máximas autoridades nacionales del radicalismo y, prueba de ello es la visita que mañana harán a la provincia el senador nacional Ernesto Sánz, presidente del Comité Nacional del partido; y Ángel Rozas, vicepresidente; quienes participarán de la segunda reunión del Foro. El diputado Ricardo Alfonsín -quien admitió públicamente sus aspiraciones presidenciales- también visitará tierra fueguina el próximo 24 de abril, oportunidad en la que será inaugurado un busto recordatorio de su padre.

Es claro que estas visitas no serán meramente protocolares sino que constituirán un apoyo implícito a la probable candidatura de Jorge Martín a la Gobernación de la Provincia.

Nada es casualidad en la política. Si dirigentes de semejante envergadura vienen a participar de esta suerte de relanzamiento radical es porque las expectativas que tienen sobre su futuro desempeño electoral son inmejorables.

Seguir con atención las andanzas de este radicalismo que, de la mano de sus máximas autoridades provinciales viene recobrando aceleradamente protagonismo tendiendo puentes para transformarse en alternativa de poder, será una de las claves que cualquier analista político fueguino no podrá desconocer a mediano plazo.

Este proceso de reposicionamiento partidario, que también tiene como valuarte a Federico Sciurano en Ushuaia, a los concejales radicales, a su legislador, y a una juventud renovada con militantes que vienen empujando desde abajo, podría llegar a recuperar la esperanza perdida de muchos.

Pero, tratándose del radicalismo fueguino, siempre habrá margen para desconfiar hasta que no se efectivicen gestos de unidad y apoyo mutuo que dejen definitivamente atrás las viejas rencillas del pasado.

La mesa está servida para el radicalismo fueguino; sólo resta demostrarle a la ciudadanía -con proyectos y constancia- que esta vez la cosa va en serio.

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