Proyecto Sur se aleja del gobierno porteño: Pino confirma que va para presidente

Proyecto Sur se aleja del gobierno porteño: Pino confirma que va para presidente
Fernando “Pino” Solanas confirmó que Proyecto Sur no jugará la carta fuerte que lo dejaba a tiro de conquistar el gobierno porteño. Eligió resignar la candidatura a jefe de Gobierno “posiblemente” a favor de Claudio Lozano y se presentará como candidato a Presidente. La izquierda nacional vuelve así a optar por lo testimonial en lugar del gobierno.
En una entrevista con Clarín, Fernando “Pino” Solanas confirmó que se postulará a Presidente tal como había anticipado La Política Online. Y si bien avaló la candidatura a jefe de Gobierno de Claudio Lozano, la relativizó con un “posiblemente”. Es que también pujan por esa postulación sus aliados del Partido Socialista Auténtico que proponen al legislador Jorge Selser.

Ante la pregunta directa “¿Peleará por la presidencia?”, Pino terminó con el suspenso que venía acumulando en la política porteña: “Sí, yo estoy empujando para llevar este proyecto hasta sus últimas consecuencias. La decisión pública, que íbamos a hacer en noviembre, la vamos a adelantar a agosto o septiembre” y agregó que en la Ciudad el candidato de Proyecto Sur “posiblemente (sea) Claudio Lozano”.

La definición es un bálsamo para fuerzas como el macrismo, el PJ y hasta el radicalismo, que ahora ven alejarse a uno de los candidatos más competitivos, que según la mayoría de los sondeos tenía grandes chances de ganar las elecciones porteñas.

Cuesta encontrar en la historia reciente candidatos que estando tan cerca de alcanzar un gobierno tan importante como el de la Ciudad de Buenos Aires, elijan una pelea que claramente presenta ribetes “testimoniales”. De hecho, en el 2007 Macri prefirió concentrarse en la Ciudad –que veía más posible- antes que en la presidencial. Por citar un ejemplo.

Hace rato que Pino Solanas venía amenazando con bajarse de la pelea porteña y tenía muy claro que el desafío era entre ser una fuerza de gobierno o mantenerse en el plano más cómodo de la posición ideológica pura, que permite el ejercicio de la oposición.

“Pino vos estas entre el gobierno y lo testimonial”, sintetizó Felipe Solá en una de las frecuentes charlas que tienen en la Cámara de Diputados.

Es verdad que además del rechazo casi visceral que tiene la izquierda nacional a ejercer posiciones de gobierno, Solanas también sufría la presión cruzada de sus aliados de Proyecto Sur. Por un lado, Claudio Lozano había acordado al sellar la alianza que la candidatura a jefe de Gobierno quedaría para él y no hubo encuesta que modificara esa posición (el diputado mide notablemente menos que el cineasta).

Y por el otro, para el resto del incipiente armado nacional de esta fuerza, la candidatura de Pino garantiza un piso de votos más que apetecible. Es decir se priorizó sumar concejales, legisladores provinciales y nacionales en todo el país, por sobre concretar una experiencia de gobierno real y de la envergadura que representan los casi 20 mil millones de presupuesto de la Ciudad.

Pino igual sigue presentando su decisión como una opción de poder real, al compararse con los presidentes de Ecuador Rafael Correa y de Paraguay Fernando Lugo, dos outsiders del sistema político de esos países que lograron en una rápida trepada quedarse con el poder. La elección de los ejemplos también ofrece una definición más que cabal del rumbo programático que pretendería ejercer el cineasta desde la Presidencia.

Pero, el propio Pino fija en la nota con Clarín los límites de su desafío: “Las encuestas nos dan en un 10%, sin decir nada. En campaña nos colocamos, antes de fin de año, cerca del 15%. Y podemos volcar, como ninguna otra fuerza, la ciudadanía independiente”.

Todo es posible en el actual escenario de atomización de la oposición y cansancio con los Kirchner; pero ciertamente Proyecto Sur priorizó partir de un piso nacional que lo ubica acaso en cuarto lugar detrás del PJ, la UCR y el PRO; frente a un escenario porteño que lo colocaba ya en la partida en el tope de la tabla, casi en una paridad con el macrismo.

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