Una provincia sacudida por fuertes crisis recurrentes

Por Mariela Arias
Santa Cruz cumple 20 años de kichnerismo y, pese a los duros conflictos gremiales y sociales que se vivieron en el último lustro y a que durante 2011 se perdieron 60 días de clases y más de 300 millones de pesos por regalías no liquidadas, la sociedad volvió a ratificar al Frente para la Victoria con una de las cifras más altas de los últimos años: el 65,64% según el escrutinio provisional.

Ese fue el porcentaje alcanzado aquí por la presidenta Cristina Kirchner, y apenas unos puntos menos obtuvieron los candidatos a diputados nacionales y provinciales de la misma fuerza. El resultado fue un espaldarazo para la alicaída gestión de Daniel Peralta, que ahora se recupera victorioso y renueva las expectativas de mantener la gobernación santacruceña en sus manos. De ganar, sería el segundo gobernador en la historia de ser reelegido. Hasta ahora, el único fue Néstor Kirchner.

Hace sólo dos meses, Peralta regresó de Buenos Aires con las manos vacías. El ministro de Economía y candidato a vicepresidente Amado Boudou le negó fondos para paliar la crisis económica en medio de una provincia sin clases y sin producción, y la urgencia de pagar los sueldos. "Vamos a tener que aprender a arreglarnos con nuestros recursos", afirmó en ese momento.

Un mes y medio después aparecieron fondos del gobierno nacional para el pago de aguinaldos, y a los docentes rebeldes les dieron un aumento por decreto, aunque menos que lo deseado por ellos.

Incluso su candidatura era cuestionada en el propio partido, que desde que falleció Néstor Kirchner entró en una crisis de liderazgo local. Sin embargo, la Presidenta estuvo en el armado de la lista, eligió ella misma a los candidatos y Peralta adelantó que en estos días definirán la ingeniería política para octubre. Ella aparece como la nueva líder.

"Algunos sectores nos hicieron la vida imposible durante los últimos tres años", gritó eufórico Peralta, durante los festejos del domingo. Y envió "un fuerte abrazo de solidaridad para aquellos que han sabido separar la paja del trigo, más allá de que alguna vez hayan estado detrás de un reclamo puntual o apoyando, circunstancialmente, a alguien".

Pese a los días sin clases, las escuelas tomadas, los cortes de ruta y a las situaciones de violencia, el voto del domingo dejó a la vista que el kirchnerismo goza de buena salud en Santa Cruz. Quizás haya tenido su cuota el "voto emocional" y, según reconocen oficialistas y opositores, los santacruceños siguen percibiendo favorable que el gobierno nacional sea gobernado por hijos de esta tierra, aun adoptivos, como la Presidenta.

De la mano de la ley de lemas vigentes y de las listas colectoras, el oficialismo se encamina a intentar la continuidad del Frente para la Victoria por cuatro años más

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