El kirchnerismo la pasó mal en Tolosa, barrio natal de la presidenta Cristina Kirchner y una de las zonas más afectadas de La Plata por el devastador temporal del martes. A la “violencia” que denunció la ministra Alicia Kirchner se sumaron también los fuertes reclamos a Sergio Berni y las corridas al auto oficial en que se trasladaba el gobernador Daniel Scioli.
“Estamos de acuerdo con lo indignación de los vecinos, que seguramente tendrán sus razones, pero no con la violencia de algunos agitadores”, aclaró minutos después Alicia Kirchner junto a Scioli y el intendente Pablo Bruera desde la Gobernación.
En efecto, este jueves por la tarde, en lo que fue el segundo día del trágico temporal en La Plata, la ministra encabezó una recorrida junto a Scioli por la zona más afectada de la región, el mismo lugar por el que el miércoles había pasado la Presidenta.
Pero los funcionarios no tuvieron la recepción que esperaban. Desde las puertas del Club San Martín, en 7 y 523, Sergio Berni trataba de contener, solo, la ola de reclamos. Muy cerca discutía con la gente y trataba de organizar la entrega de insumos el concejal Miguel Forte, secretario general del Sindicato de Camioneros de La Plata. A metros, los diputados Fernando “Chino” Navarro y Juan De Jesús parecían más preocupados por dar notas a la televisión.
Un vecino le reclamaba a Berni por su situación, su familia había perdido todo. Movía las manos con ademanes enérgicos, su gestualidad parecía preocupar al secretario de Seguridad, que empezó a verse cada vez más rodeado de gente. Algunos periodistas se acercaron y pusieron sus micrófonos.
La tensión fue creciendo hasta que, de pronto, sobrevino una estampida: una columna de damnificados comenzó a correr el auto en el que se iban Scioli y Alicia Kirchner. Los periodistas hicieron lo mismo. Los cables entorpecían el paso, la preocupación ganaba terreno. Detrás de la columna iba Carlos Castagneto, que había estado acompañando a Berni en la puerta del club. “No sé qué está pasando”, le dijo a NOVA en medio de la calle.
En ese tumulto, a la vuelta del Club San Martín, también pudo verse a la ministra de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez. Algunos señalaron que pudo moverse tranquila porque los platenses “no la conocían”. En efecto, un vecino le preguntó a esta agencia de quién se trataba: era claro que su atuendo la diferenciaba del resto.
Pero Alicia Kirchner atribuyó esos reclamos a “agitadores”. Algo similar le había pasado un día antes a Cristina, que también tuvo un diálogo por momentos tenso con los vecinos de Tolosa, donde vive su madre, Ofelia Wilhem. Ahora, en el propio kirchnerismo reconocen el error táctico de presentarse en una de las zonas perjudicadas más refractarias al Gobierno. “Vinieron los chicos de La Cámpora con las remeras blancas, y los sacaron corriendo”, graficó un kirchnerista con raigambre en La Plata.
Las postales del desastre no fueron distintas de las que se registraron en el resto de la ciudad. El pedido de una damnificada a la fotógrafa de esta agencia acaso represente el estado de ánimo general: “No le saquen fotos a mi casa, no quiero que mis parientes en el exterior se mueran de un infarto”.









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