Dice que los medios de producción deben estar al servicio de toda la sociedad. En el Congreso nacional asegura que no constituirá un monobloque: "Fuimos electos por el Frente para la Victoria y en ese espacio nos mantendremos", señaló. Habló de "crisis civilizatoria" y de "estilos de vida". Su pensamiento y sus propuestas.
A continuación, la síntesis de ese diálogo:
-A partir del 10 de diciembre próximo asumirá como diputado nacional por la provincia de Corrientes. ¿Cómo llegó hasta allí?
-Es porque participé en la lista del Frente para la Victoria en 2011, en el primer lugar de suplente. Como, por razones por todos conocidas, Fabián Ríos pasará a ocupar la Intendencia de Corrientes, me toca a mí reemplazarlo en el Congreso nacional.
-¿Debió ser un tanto sorpresivo para usted, no?
-En su momento pedimos ese lugar en la lista para ser visibles. Y la verdad es que, de alguna manera, la Democracia Cristiana marcó presencia, incluso en las últimas elecciones provinciales.
-¿El Partido Demócrata Cristiano de Corrientes estuvo o está intervenido?
-Estuvo. Fue en tiempos en que nuestra conducción nacional propició una alianza con Eduardo Duhalde y luego se enfrentó al Gobierno de Kirchner. Los correntinos tuvimos una lectura histórica distinta. Y entonces nos intervinieron.
-¿Por "indisciplinados"?
-Uno de nuestros grandes problemas es que el nuestro es un partido muy apegado a dogmas y conceptos, casi un partido de académicos; con poco apego a las realidades histórico-sociales concretas. Y aquí en Corrientes queremos darle esa impronta.
-¿Y entonces, qué pasó?
-La nueva ley de partidos políticos dejó al PDC sin personería en muchos distritos. Hoy prácticamente sólo tiene presencia fuerte en distritos como provincia de Buenos Aires, Tucumán y Corrientes.
-¿Cuándo se da el acercamiento de ustedes al Frente para la Victoria?
-Desde 2005. Coincidimos en muchas caracterizaciones políticas y sociales; en la cuestión latinoamericana y otros temas.
-¿Todos los demócratas cristianos coinciden en esa visión?
-No todos. Ocurre que el nuestro es un partido internacional, muy vinculado a dos instituciones europeas: las fundaciones Konrad Adenauer y Jacques Maritain.
-Que dan sustento y apoyo a la Democracia Cristiana, ¿no?
-Claro. Pero además tienen una interpretación, muy europeísta, que uno de los mayores peligros para la democracia son los procesos "populistas", con su secuela de pérdida de "libertades", etcétera.
-Y eso no coincide con lo que ustedes plantean…
-Es una larga batalla, una discusión política e ideológica que entre nosotros la encaró brillantemente nuestro dirigente correntino, Esio Ariel Silveira, desde hace 25 años en el seno de la Odca (Organización Demócrata Cristiana de América).
-¿Y por dónde pasan esencialmente esas diferencias?
-Como le decía: son, básicamente, dos visiones. Una es esa perspectiva europeizante; la otra, la nuestra, se arraiga a la lucha de los Curas del Tercer Mundo, en la Teología de la Liberación.
-¿Cómo se define, entonces, el Partido Demócrata Cristiano?
-Nos propusimos romper con un criterio confesional de construcción política. El nuestro es un partido de inspiración cristiana, eso sí; pero no confesional. Eso abre la perspectiva de participación de militantes que no sean necesariamente religiosos.
-¿Qué más propone?
-Estamos de acuerdo en que debe haber un Estado presente. Consideramos que la solidaridad no debe ser ajena a la economía y que los medios de producción deben estar al servicio de toda la sociedad.
-¿Por allí se produjo el acercamiento con el kirchnerismo?
-La Ley de Biocombustibles se gestó a partir de un encuentro entre Esio Silveira y (el diputado y dirigente kirchnerista Carlos) Kunkel. Silveira le expuso su proyecto sobre la caña de azúcar; Kunkel se lo trasladó al presidente Néstor Kirchner, quien se entusiasmó tanto que pidió que lo presentaran como proyecto en el Congreso nacional.
La intervención y sus bemoles
-Si el distrito Corrientes de la DC fue intervenido, es porque la mayoría de los democristianos no comulgan demasiado con lo que usted acaba de exponer…
-La conducción nacional, en efecto, estaba en manos de distritos como Córdoba, Capital Federal, provincia de Buenos Aires, donde hay mayores bolsones de "conservadorismo"; pero también hay compañeros consustanciados con el pensamiento socialcristiano. Creo que, en realidad, somos mayoría.
-Pero la intervención igual se produjo.
-Sí, fue un hecho que todos lamentamos. Finalmente nuestro distrito fue normalizado, a través de una elección interna en la que triunfó (el dirigente gremial docente) Gerardo Marturet. En realidad, hubo una línea política única, en la que coincidieron dirigentes como Marturet, Osiris Jantus y otros.
-¿Cuánto durará su mandato como diputado?
-Serán dos años, hasta 2015.
-¿Se integrará al bloque del Frente para la Victoria o conformará un monobloque democristiano?
-El monobloque es una "tentación", porque uno puede tener más recursos. Y podríamos alegar nuestro aporte de 16.000 votos, entre otros argumentos. Pero no lo haremos. Fuimos electos dentro de la boleta del Frente para la Victoria y en ese espacio nos mantendremos. Por supuesto, tendremos criterio propio en muchas cuestiones, porque somos un partido con identidad. En definitiva: no seremos ni levantamanos ni traidores.
-¿Será el único diputado nacional de su partido?
-Entiendo que sí. Hay un diputado provincial en Tucumán, y luego sólo concejales. En Córdoba, integramos el directorio de la Epec (Empresa Provincial de Energía), y no mucho más que eso.
-¿Y cómo fueron los resultados en Corrientes?
-Teníamos un único concejal en Goya, que no pudo renovarse; y en Santa Ana estuvimos "a la puerta" de colocar uno. Pero seguimos trabajando.
-¿Ya se reunió con Fabián Ríos para preparar la transición?
-Tuvimos contactos esporádicos. Ya lo haremos en forma más sistemática. Él tiene una agenda muy cargada con la propia tarea legislativa hasta el 10 de diciembre y con sus nuevas funciones como intendente municipal de la Capital.
Compromiso político
-¿Otras propuestas?
-Tenemos muchas. Pero entre las más importantes está el fortalecimiento de la educación pública, la normalización de los entes autárquicos, la convocatoria a las paritarias para los trabajadores del Estado. En fin, es un proceso que hay que caminarlo entre todos. Pero la única garantía de cambio es la organización, la participación y el compromiso. Si no, nuestra provincia seguirá siempre igual.
-¿Hay que participar en política?
-Hay que enfrentar positivamente el discurso antipolítico. Hay que "meterse" para cambiar lo que no nos gusta. La democracia sale cara: algunos ponen plata, pero no todos la tenemos; a otros nos lleva tiempo. Esta es la "inversión" que necesitamos.
El Frente político
-¿Tiene buena relación con Ríos?
-Sí, por supuesto. Él nos apoyó mucho en nuestro trabajo con los pequeños productores. Gracias a su gestión conseguimos dos tractores para San Miguel y San Luis del Palmar.
-¿Usted está conforme cómo se conformó la alianza electoral del Frente para la Victoria en Corrientes?
-Es un tema siempre conflictivo…
(En ese momento recibe un llamado de la producción de otro medio periodístico; algo a lo que ha tenido que habituarse en los últimos días).
…Muchas veces hay que estar detrás de la coyuntura; la relación con las bases muchas veces se hace problemática. Yo también cuestioné la alianza con el Partido Liberal. Pero luego comprobé que se mantenían las premisas esenciales del Frente.
-Otros aliados dieron el portazo. Por ejemplo, Sonia López, del Partido Comunista.
-Yo la valoro mucho a Sonia, por su militancia, por sus convicciones. Por ahí no compartimos algunos métodos. Pero sí: el peligro de derechización siempre existe.
-¿Cuáles son los objetivos principales del Partido Demócrata Cristiano?
-Tenemos algunas líneas básicas de acción. En primer lugar, la cuestión campesina. El sector de los pequeños y medianos productores del campo correntino, que representa alrededor del 10 por ciento de la población, no aparece reflejado en los proyectos de Presupuesto. También hay un gran déficit en materia de prestadores sanitarios rurales.
-¿Es viable económicamente el minifundio?
-Puede que en cierta medida no cumpla con la ecuación de rentabilidad. Pero eso tiene que ver con una crisis civilizatoria y con estilos de vida. En el dilema latifundio versus minifundio lo que debe buscarse, en realidad, es la rentabilidad social.
-Ese no es un tema que parezca estar en el centro de los debates políticos ¿no?
-No, lamentablemente. Por eso confiamos en este modelo y en este proyecto político nacional. Reducir el gasto no es apropiado.
-¿El cooperativismo es una alternativa?
-Sí, por supuesto. Pero también hay otros modelos de actividad asociativa, que se adecúan principalmente a la zona Norte de la Provincia para pequeños productores. De esta manera, por ejemplo, se han llegado a producir 600 litros de miel de caña a razón de dos o tres hectáreas por productor.
Quién es
Nació el 14 de noviembre de 1970 en la ciudad de Goya.
Su padre era obrero en la empresa tabacalera que en ese tiempo se denominaba Imparciales. Lo echaron en 1976 por sindicalista.
Militó en las comunidades eclesiales de base de Goya.
Su familia constaba de cinco hermanos (cuatro varones y una mujer).
Realizó sus estudios primarios y secundarios en Goya, en un contexto de mucha inseguridad económica.
Inició sus estudios de Medicina en la Universidad Nacional del Nordeste, carrera que le insumió nueve años.
Está casado con una trabajadora social.
Tiene siete hijos y uno en camino.
Desde 1998 está radicado en el barrio Molina Punta.
Hobbies: le dedica un buen tiempo a la lectura, principalmente de artículos periodísticos. La actualización en materia de Medicina le ocupa gran parte de su tiempo. Desarrolla también una amplia actividad social, participando junto a su esposa e hijos de la catequesis familiar.
Se afilió al Partido Demócrata Cristiano en 1998, del cual actualmente es integrante de su Junta Provincial y miembro de la Convención Nacional.




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