El investigador de la Universidad de San Andrés dice que hubo avances económicos y sociales.
El politólogo de la Universidad de San Andrés señaló que, como entonces, los partidos políticos nacionales siguen muy desarticulados, y la oposición no logra consolidarse. "Las reglas de la convivencia son muy inestables y los horizontes temporales de los actores políticos son muy cortitos. Es muy difícil establecer acuerdos y reglas de juego formales que dejen en claro qué se pueden hacer y qué no; entonces, las apuestas de conflictos suben y es un mal clima para hacer política en general", afirmó en una entrevista con LA GACETA.
- Hubo comparaciones entre las recientes tomas de terrenos en Capital Federal con la crisis de 2001...
- No es un rebrote, para nada. En 2001 era un momento de frustración. Hoy sigue habiendo muchos pobres en el país, con un alto desempleo estructural, pero la situación es muy distinta. Lo de ahora no es un movimiento de desesperación sino ofensivo, de ocupar espacios en momentos en que los sectores más postergados sienten que su situación está mejorando.
- Pero hay quienes lo impulsan...
- No hay una movilización colectiva sin organización, no existe la manifestación espontánea, pero no representan lo mismo. Los saqueos eran porque no había efectivo en la calle. Me preocupa la vieja táctica de pegar para luego negociar, que está asociada a que el Estado es débil. Quizás el costo, que era muy bajo, esté aumentando cuando se corta una calle indiscriminadamente, porque se involucra a otra gente que no es a la que se dirige el mensaje. Hay un deterioro de la acción política y de los recursos, con modos muy primitivos de resolución de los conflictos políticos.
- ¿Qué pasó con el "que se vayan todos"?
- Se fueron muchos, se licuó una generación: Graciela Fernández Meijide, Domingo Cavallo, Carlos Alvarez, Darío Alessandro, Federico Storani, Ricardo López Murphy, Rodolfo Terragno, los senadores peronistas acusados de corrupción, como Augusto Alasino... No hubo un cambio total porque es improbable que pudiese ocurrir: la política exige conocerla desde adentro tras años de aprendizaje. Además, es indeseable que sólo haya gente nueva porque las decisiones públicas son para personas con experiencia en la gestión. La democracia es hablar con gente que no conocés, que no te interesa y que termina interesándote para poder solucionarle sus problemas.
- ¿Quiénes llegaron?
- Los nuevos políticos son ciudadanos con experiencia en el sector privado. No llegan para hacer negocios, sino por vanidad o porque tienen un genuino interés público; creen que el Estado se maneja como una empresa, y fracasan. La habilidad en los negocios no se proyecta a la habilidad en la política.
- ¿Qué espera para 2011?
- No sé qué puede pasar: si la Presidente es reelecta, será la última Cristina Fernández y se le abre un horizonte a otras personas con aspiraciones; y si gana otro, se inaugura una nueva época, con un reparto del poder y un reacomodamiento de todos los sectores. La consolidación de la oposición es una asignatura pendiente. Siempre hizo planes para ganar elecciones que terminó perdiendo; debe pensar en el mediano plazo y prepararse para ser un desafío serio. Hay gobernadores peronistas de la nueva generación, con un horizonte lejano, como José Alperovich, José Luis Gioja, Juan Manuel Urtubey, Mario Das Neves y Jorge Capitanich. Pero con un solo partido no hacemos la democracia.










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