Adrián VenturaLa Argentina se enfrenta nuevamente con sus vicios más arraigados: la corrupción, el escándalo y la falta de debate político. Una escenario muy complicado para que la Justicia lo pueda resolver.
Todas estas tristes escenas se caracterizaron, en primer lugar, por la falta de diálogo.
El Gobierno transformó la lógica negociación por la ley de presupuesto -una norma que reparte beneficios y sacrificios políticos y económicos- en una pulseada política y se negó a debatir los cambios más elementales que planteaba la oposición. En ese punto, ambos sectores salieron a conquistar la opinión pública: el Gobierno apuró a la oposición para ganar la votación en el recinto y, tras su fracaso, salió a victimizarse; y la oposición procuró mostrar que no tiene la intención de obstaculizar la gestión del Gobierno, pero, en ese sector, también hubo aparentemente cómplices del oficialismo. Esto es lo que denunció Elisa Carrió (CC).
Lo que ocurrió en la sesión de ayer de la Comisión de Asuntos Constitucionales fue, también, esa falta de debate.
Hay tres datos inequívocos. Primero, la sesión fue usada por todos los partidos para marcar la distancia que los separa de Carrió, quien había denunciado un supuesto pacto oficialista-radical. El Peronismo Federal y la UCR no se esforzaron por esclarecer las denuncias. Segundo, aun cuando los partidos habían acordado con la titular de la comisión, Graciela Camaño, que se presentarían los dictámenes en 24 horas, el kirchnerismo se apresuró a firmar un despacho de Margarita Stolbizer (GEN) y, en tiempo récord, clausuró la investigación de las denuncias. Y, tercero, Carlos Kunkel logró provocar y descolocar a Camaño.
En este escenario político, tal vez sea muy poco lo que pueda hacer la Justicia:
* Las causas judiciales recién comienzan.
* Los jueces María Servini de Cubría y Ariel Lijo pueden citar testigos y, eventualmente, cruzar los teléfonos de diputados con ministros y funcionarios o tomar otras medidas. Pero ¿podrán llegar a la verdad si la corporación política se niega a corregirse y a dar datos reveladores?
* ¿Se puede reclamar a los jueces federales -que tienen una fina lectura política- que calen hasta el hueso la corrupción política si intuyen que no tendrán el respaldo de los grandes partidos políticos? ¿Quién respalda un mani pulite ?
* En 2000 fue el periodismo, no la política, el que hizo trascender el escándalo de las coimas en el Senado y sólo cuando en 2003 apareció un arrepentido, Mario Pontaquarto, los jueces Rodolfo Canicoba Corral y Daniel Rafecas pudieron hacer una profunda investigación sobre la que aún no se hizo el juicio oral ni hay condenas.
La Justicia no puede hacer el trabajo que la política debe hacer.







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