Para fin del Gobierno, Prat Gay había asegurado 0,3% del PBI de déficit. Dujovne lo subió a 2,2%.Télam
El mercado está preocupado una promesa de ajuste fiscal que desincentiva el consumo pero tampoco se concreta. Por el lado del consumo demora la tan deseada recuperación económica y por el lado de la inversión, el hecho de que no haya arrancado tampoco termina de convencer a inversores.
Además, a medida que el gradualismo se hace más gradual, las necesidades de financiamiento aumenta.
En diciembre, cuando el Gobierno resolvió el desdoblamiento del ministerio de Hacienda y Finanzas y pedirle la renuncia a Alfonso Prat Gay, su sucesor en la flamante cartera de Hacienda, Nicolás Dujovne, fue presentado por Marcos Peña como el responsable del "desafío del equilibrio fiscal".
Aun así, dos meses más tarde Dujovne presentó sus metas de descenso del desequilibro fiscal con una sustancial suavización del ritmo de ajuste gradual y sin un programa fiscal explícito: del 0,3% del PBI que Prat Gay había prometido que se alcanzaría en 2019, Dujovne ahora lo cambió por un 2,2%, con informes trimestrales para el seguimiento del grado de cumplimento.



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