Prat Gay espera hasta u$s1.000 M extras de organismos internacionales

Prat Gay espera hasta u$s1.000 M extras de organismos internacionales

El Ministerio de Hacienda no descarta ninguna ayuda a la hora de cubrir las necesidades de financiamiento para un año en el que se dispararán a niveles todavía difíciles de precisar por el arreglo que negocia con los fondos buitre.

Además del préstamo por entre 6.000 y 8.000 millones de dólares que ya ofreció un grupo de bancos de Wall Street, al que se sumarían entidades radicadas en la plaza local con entre 1.000 y 2.000 millones más, Alfonso Prat Gay y su equipo esperan que el flujo neto de fondos de los organismos multilaterales de crédito hacia el país (es decir, la diferencia entre lo que entre por nuevas líneas y los vencimientos que se paguen por las vigentes) se ubique entre 500 y 1.000 millones de dólares en todo el año. La cifra no incluye al Fondo Monetario, con quien el ministro aseguró tajante a BAE Negocios que no se firmará ningún acuerdo de financiamiento en 2016.

Luego de que el Departamento del Tesoro estadounidense anunciara en pleno Foro Económico Mundial el levantamiento de su veto a los créditos multilaterales para Argentina, una política que sostenía sistemáticamente desde 2011 y que bloqueó la aprobación de nuevas líneas de financiamiento para el país durante ese lapso en virtud del peso preponderante de Washington en los directorios del Banco

Mundial y el BID, la afluencia de dinero de esos organismos y de la Corporación Andina de Fomento (CAF) que suele seguir al BID en sus decisiones debería incrementarse sensiblemente en los próximos años. Así, en Hacienda especulan con que podría aliviarse tanto el balance de pagos como la carga de intereses del Tesoro, dos cuentas que la ansiada “reconexión” con el mercado financiero exige mantener bajo control.

A diferencia de los créditos contingentes y stand-by del FMI, que incluyen condiciones sobre las políticas macroeconómicas de los países que los contraen (metas de superávit fiscal, compromisos de privatizaciones de empresas públicas y hasta recortes específicos de erogaciones como jubilaciones o salarios públicos), los créditos del Banco Mundial, el BID y la CAF no son condicionados. Pero mientras el FMI suele girarlos directamente a los bancos centrales de los países miembro que se los solicitan para reforzar sus reservas internacionales, los demás organismos los liquidan a medida que se van cubriendo etapas de los objetivos específicos para los cuales se otorgan. Cuando financian un plan de infraestructura, por ejemplo, cada cuota se gira cuando se concluye una parte de la obra.

Si su objetivo es combatir la pobreza en determinada región o atender alguna otra necesidad social específica, el dinero también llega en la medida en que se verifique la aplicación de los desembolsos previos a ese fin.

Debido a ese cariz más estructural que coyuntural y más de largo plazo que de corto, los créditos de organismos multilaterales no suelen figurar entre las prioridades de los secretarios de Finanzas sino de los encargados de las carteras de infraestructura, educación, salud y desarrollo social, quienes en períodos de ajuste fiscal, además, suelen depender de esos fondos para poder hacer algo más que pagar sueldos y evitar que colapsen sus estructuras. Como esos planes apalancados por préstamos multilaterales suelen durar varios años, también ocurre que mientras el Tesoro recibe dinero por un lado, se ve obligarlo a reembolsarlo por otro. De ahí que, en términos macro, lo relevante sea el flujo neto.

Hasta el cuarto trimestre de 2014, cuando empezó a contabilizarse en el mismo renglón del balance cambiario el ingreso de los dólares por el swap con China, el flujo neto de divisas con los organismos multilaterales venía siendo negativo. Es decir, el país se estaba “desendeudando” a la fuerza con el BID, el Banco Mundial y la CAF, perdiendo acceso a líneas muy flexibles, prácticamente subsidiadas, mientras tomaba crédito más caro para cubrir necesidades de financiamiento. En los primeros tres trimestres de ese año, por caso, el rojo fue de 1.621 millones, según el Banco Central. Pero la entrada en vigor del swap chino permitió cerrar el año con un saldo positivo de 2.712 millones.

En 2012 y 2013 el saldo neto fue negativo en 1.757 y 1.882 millones de dólares respectivamente. El último año durante el cual los organismos aportaron más divisas al país de las que requirieron por vencimientos fue 2011, con 6.129 millones. Justamente ese año empezó el “veto” de Estados Unidos.

Esta semana podría anunciarse crédito de hasta u$s6.000 para el BCRA

El préstamo de entre 4.000 y 6.000 millones de dólares por parte de bancos del exterior para fortalecer las reservas internacionales podría concretarse esta semana, luego de que el presidente Mauricio Macri y su equipo económico asistiera al Foro Económico de Davos.

Con la llegada del endeudamiento, el patrimonio del Banco Central rondaría nuevamente en los 30.000 millones de dólares, cifra de la cual se alejó el 5 de octubre último.

El equipo que conduce el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso de Prat Gay, pretende utilizar el préstamo, cuyo plazo será de un año, sólo en un caso excepcional, como podría ser la incidencia de alguna eventualidad externa.

Por ello, hay una posibilidad de que si el mercado cambiario continúa con la sintonía actual, el crédito se precancele a los seis meses de su entrada en vigencia, según detalla la agencia NA.

De acuerdo con el funcionario, el préstamo “contra el alquiler de títulos públicos del Banco Central, va a estar entre 4.000 y 6.000 millones de dólares”.

El préstamo por parte de entidades financieras internacionales es negociado hace algunos meses por la gestión macrista y podría ser un envión para el humor del mercado.

Según trascendió, el crédito sería otorgado por HSBC, Goldman Sachs, Santander, JP Morgan, y BBVA.

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