Las primeras 800.000 dosis ya se distribuyen desde ayer en 23 provincias argentinas. Deberán inmunizarse los bebés de 2 y 4 meses.
Comenzó ayer la distribución nacional de las primeras dosis de la vacuna contra el rotavirus, que se aplicará a partir de enero de forma gratuita y obligatoria a los bebés de dos y cuatro meses de edad.
Las primeras 800.000 dosis salieron ayer de Buenos Aires rumbo a las 23 provincias argentinas y para 2015 el Gobierno prevé que el número total de vacunas distribuidas ascienda a 1,5 millones.
La vacunación contra el rotavirus (un virus que provoca cuadros de diarreas graves y gastroenteritis en neonatos y niños pequeños) supondrá una inversión inicial de 11 millones de dólares por parte del Gobierno.
“Argentina se coloca como uno de los países con mayor cobertura en vacunas obligatorias y gratuitas”, dijo el jefe de Gabinete del Gobierno argentino, Jorge Capitanich, quien encabezó junto al ministro de Salud, Juan Manzur, un acto en el que se oficializó el inicio de la distribución nacional de la vacuna.
Capitanich calificó la iniciativa de “logro significativo” y destacó que con la del rotavirus, la cartilla de vacunación argentina suma ya 19 tratamientos gratuitos, frente a los seis que había en 2003, cuando inició su presidencia el fallecido Néstor Kirchner.
El rotavirus causa un proceso inflamatorio en el estómago que provoca vómitos y diarreas agudas que, de no ser tratado a tiempo, lleva a una rápida deshidratación y puede ocasionar la muerte, especialmente en menores de dos años con algún grado de desnutrición.
Según datos del Ministerio de Salud, cada año se producen cerca de 20.000 hospitalizaciones en todo el país por el rotavirus.
De los casos de diarreas infantiles, entre el 20 y 30% de los casos son debidos a este virus y sus riesgos se multiplican por la combinación con otros virus y bacterias frecuentes en los meses más fríos del año, como aquellos que ocasionan problemas respiratorios.
El riesgo de fallecimiento es mayor entre los bebés más pequeños y entre la población socioeconómicamente menos favorecida, que por el difícil acceso a la sanidad se sitúa como el grupo más vulnerable.



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