Con plata, cualquiera

Se agudiza la crisis financiera de la Comuna: una pésima administración encima pide permiso para aumentar las tasas. Como si fuera poco, amenazan con una privatización del sector Alumbrado Público, que será negocio seguro para un par. "Con ese dinero también lo arreglamos nosotros", parece decir el personal municipal. No es para menos.

"Yo no creí que Pulti fuera tan mal administrador", fue la frase lapidaria con la que el concejal suplente Eduardo Salas sorprendió a la audiencia de la FM 99.9 el pasado viernes 19. Está en funciones como suplente de Carlos Katz, y le tocó en suerte analizar el presupuesto de la Comuna para decidir si avalaba o no la propuesta de subir las tasas como quiere el Ejecutivo. El aumento le había parecido razonable, ya que no era ajeno al proceso inflacionario que ocupa las noticias de nivel nacional a diario. Pero recibió la sugerencia de Katz de analizar con precisión los números propuestos. El titular de la banca la consideraba excesiva.

Puesto a leer, asegura Salas que resultó desafortunadamente sorprendido, y detalló las razones por las que tomó la decisión que hoy defiende: "Con estos números, ni loco levanto la mano para aumentar las tasas". Aseguró que al haber estado alejado de las cuentas, al haberse perdido lo que llamó "el día a día" de la administración municipal, realmente consideraba que Gustavo Pulti llevaría a cabo aquellas ideas por las que había luchado en los tiempos en que compartían el Concejo Deliberante. Hoy, a la luz de los resultados, encuentra sentido a todas las críticas que escuchaba desde afuera, sobre todo en boca de empleados municipales que se quejaban de las condiciones de precariedad en que se veían obligados a llevar a cabo sus tareas.

Salas afirma que en el momento en que se alejó de la función pública, el gasto por sueldos de personal alcanzaba los $240 millones, y que el informe presupuestario que hoy lee suma $500 millones. Es decir, que fue necesario el nombramiento de 500 ó 600 personas, según la rápida evaluación que él mismo realiza: "Pulti no puede ser el mismo concejal lúcido que coincidía conmigo en que había que ser racional en la administración de los recursos".

La primera lectura del informe le ha demostrado que es gracias a la ayuda enviada por los gobiernos nacional y provincial, que la Comuna no ha entrado aun en default, con una cifra que alcanza los 74 millones. El frágil equilibrio se debe únicamente al buen momento que atraviesa la relación entre el Intendente, la presidenta Cristina Fernández, Amado Boudou y Daniel Scioli. El subsidio llega con la excusa de sostener los sueldos docentes, que tienen un peso importante en las cuentas anuales, en virtud de que el Municipio tiene su propio sistema de servicios educativos, relativamente descentralizado. Pero obviamente, para este concejal y para todo el que lea entre líneas, el mantenimiento de las cuentas hoy depende de una relación política de carácter personal y nada más: la autonomía municipal se está resintiendo de manera considerable.

La posición de Salas al respecto es contundente: si se dice que las cuentas tiemblan por pagar sueldos docentes en un monto de 90 millones, pero la administración nacional y la provincia de Buenos Aires se están haciendo cargo prácticamente de esa cifra, entonces ¿dónde está el problema? "Debería sobrar dinero", dice el edil.

Un caos

"Un desquicio administrativo" es la frase que mejor le cupo al concejal Salas a la hora de calificar el actual presupuesto. Partiendo de la base de que desde el comienzo de la actual gestión, la mayoría de los contribuyentes verán duplicadas sus tasas impositivas municipales con el próximo aumento, y en algunos casos las triplicarán, los números no permiten otro calificativo. Es necesario considerar que el 40% de esos aportantes tiene en Mar del Plata su segunda casa, es decir que pagan –porque no hay índices de morosidad excesiva- y no consumen ninguno de los servicios ofrecidos, porque no viven acá.

"Con estos números" -dice Salas- "si yo estuviera de forma permanente en el Concejo Deliberante, estaría interpelando al Secretario de Hacienda". Es necesario tener en cuenta que la Comuna no está pagando los alquileres de los edificios que utiliza, y registra a la fecha una deuda por recolección de residuos con la empresa privada que la lleva a cabo que asciende a los $50 millones. Algunos no se explican cómo es que el servicio aún se sigue brindando.

El pronóstico no es bueno. Esta intendencia recibió 14 millones para reforzar la seguridad, como respuesta a los clamores populares que se hicieron oír cuando fue acribillado un taxista en noviembre de 2008. Pero el dinero no tuvo el fin indicado, y cubrió gastos comunes. Supuestamente debería haber sido restituido a su caja antes del 31 de diciembre de 2009, pero tal cosa no sucedió. "Usan la plata para tapar agujeros", dice Salas, "o la dilapidan".

El Sindicato de Trabajadores Municipales acaba de emitir un comunicado donde pide explicaciones al Intendente por la cantidad de acuerdos incumplidos que se han ido acumulado en agendas de años, y parecen no pesar a la hora de tomar decisiones de gestión. La nota firmada por las autoridades sindicales presenta un detallado punteo de cada uno de los temas en los cuales la gestión Pulti se comprometió y no cumplió. Y muchos de ellos hablan de racionalizar los recursos, prever las necesidades, y acordar los ascensos del personal de acuerdo con la responsabilidad y antigüedad.

Como si esto fuera poco, ahora se dice que el sector de Alumbrado Público se privatizará. A criterio de los trabajadores del sector, significaría un gasto excesivo para llevar a cabo labores que pueden realizar los empleados de planta si cuentan con el presupuesto que se menciona en el proyecto. De hecho, se indica que recargarán $3 en cada factura de EDEA, y $15 en el caso de los barrios más cotizados. Con ese importe se pretende subsanar errores básicos, pero encarando proyectos que el Sindicato ha catalogado de faraónicos.

El descargo

El personal del Departamento de Alumbrado Público ha sido muy claro. Relató que en el momento en que la actual gestión se hizo cargo de la administración comunal, el área elevó un informe pormenorizado del estado de cosas, que demostraba a las claras las razones de cada una de las falencias. Según lo expuesto, las acciones que ellos deben desempeñar se dividen en "de orden preventivo", es decir las que se realizan evaluando que las luminarias han cumplido su vida útil y por lo tanto deben ser renovadas, y las acciones "de emergencia", las que reparan un daño ya ocurrido. Afirman los empleados del sector que la falta de insumos y de personal con que trabajan nunca les ha permitido cumplir con ambas necesidades simultáneamente.

Al menos hasta 2007, el personal de guardia se reducía a 29 personas. Durante la mañana y la tarde había una única cuadrilla para emergencias, y por la noche ninguna: sólo un jefe con su chofer. No es difícil imaginar cuáles serían las consecuencias de que este sector debiera hacerse cargo de daños acarreados por un temporal como el que afectó a Buenos Aires hace días, sobre todo en horas de la noche. En el sector Obras hay una cuadrilla de reposición de luminarias. Sí, una, solamente una.

Por eso es que los empleados parecen decir: "con plata, cualquiera." Es decir: otórguenle al sector una partida similar a la que le permitirían cobrar a esa empresa privada, compren con ella herramientas, repuestos, columnas, luminarias, contraten con ella más personal calificado. Serán los mismos empleados que hoy atan las lámparas con alambre los que se harán cargo de las reparaciones, para llegar al 3% de falla que se considera aceptable en una ciudad eficiente, partiendo de que hoy se alcanza el 20%.

El sector de Alumbrado -a quien el contribuyente solamente conoce a través de los cuatro telefonistas que reciben los reclamos- acepta las falencias, pero dice a viva voz: ¿quiénes serán los verdaderos beneficiarios de este contrato?

Y la verdad es que las inversiones en obra pública por parte de la Nación ya han sido considerables. Quizá sea hora de que el Intendente muestre que puede caminar solito.

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