Pese a que se mostró en el lanzamiento de Guido Carlotto, aspirante kirchnerista para arrebatarle el Ejecutivo a Pablo Bruera, el ministro de Justicia Julio Alak, bendijo públicamente la postulación de otro hombre clave en su prolongado paso por la administración municipal, el ex senador bonaerense Carlos Martínez.
Desentona, no obstante, el perfil del elegido por Alak para representarlo en la grilla local el año próximo. Aunque disperso, el universo de aspirantes kirchneristas se desgañotan criticando el rumbo vecinalista que adoptó la gestión local, en una encendida defensa al gobierno nacional con discursos ultra-kirchneristas que anticipan, con tono de promesa, castigar la traición con una avalancha de votos kirchneristas en las elecciones del año próximo.
Alakista hasta la médula y refugiado por Alberto Balestrini en el Senado, Martínez se muestra abiertamente distante de los augurios kirchneristas. No sólo no comparte la teoría del escarmiento K contra la deslealtad de Pablo Bruera en las urnas, sino que reconoce públicamente que el ex presidente no tiene chances en La Plata: “En los barrios, las encuestas dicen que gana (Julio) Alak, y Eduardo Duhalde”; admitió el ex senador provincial, repetidamente, ante dirigentes políticos locales que aprovechan cada mitín para medir el pulso de la elección en la Capital provincial.
“Los K está acabados, el verdadero estratega, se llama Eduardo Duhalde”, resumió Carlitos Martínez su pronóstico acerca de las elecciones en las que Julio Alak planea presentarlo, paradójicamente, como representante del espacio kirchnerista, el rincón donde se mueve ahora el ex alcalde platense.
El zigzagueo en el que acostumbra moverse Alak en su derrotero político más el acercamiento a figuras que no son bien vistas dentro del universo K, como el ex diputado provincial Alberto Delgado, un menemista confeso que ahora dirige los destinos de una dirección del PAMI platense, empiezan a esmerilar la figura del ex intendente platense en el espacio kirchnerista, desde donde creen que antes que una cruzada por el proyecto, el actual Ministro del Gabinete Nacional se juega su propia pelea, del pago chico.
Un ejemplo del malhumor que empieza a germinar entre los kirchneristas platenses contra la figura del ex intendente, quedó en evidencia en el lanzamiento de otro de los dirigentes que aspiran a competir por el sillón de calle 12, Guillermo Justo Chavez.
Fogoneado por el Ministro del Interior Florencio Randazzo, el titular del instituto nacional de capacitación formalizó su candidatura a intendente platense en un acto al que no sumó, deliberado, al concejal ultra-alakista, Sebastián Tangorra, temeroso –dicen- que su presencia se leyera como un espaldarazo de Alak.







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