La baja en el costo del aceite de soja hizo que se volviera a poner en marcha, pero en un 25% de su capacidad. Persiste la situación de crisis ya que no hubo actualización de los precios del biocombustible.
En diálogo con LA ARENA, el vicepresidente de Enresa, Tomás Lorda, aseguró que todavía hay "mucha incertidumbre, ni siquiera sabemos cuándo van a actualizar los precios del biodiésel" y reiteró que a pesar de la situación, no se va a despedir al personal.
El directivo sostuvo que, mientras la mitad de los empleados están de licencia, "pusimos a funcionar la planta algunos días debido a que la tonelada del aceite de soja bajó 140 dólares en el último mes. Dado que el precio del biodiésel es de 4.661 pesos, fijado en base a valores de soja de un mes atrás, esto nos permite funcionar unos días con crudo que compramos localmente".
La problemática de las Pymes productoras de biodiésel en el país, que corren serio riesgo de cerrar a un año de abrirse a instancias de una ley que promueve la industria regional, no sólo atañe a las firmas involucradas, también a las provincias donde están radicadas.
Es el caso de Enresa, sus accionistas reclaman una "decisión política" del gobierno nacional que les permita rentabilizar su producción y mantener los puestos de trabajo.
"Por el momento no hemos tenido novedades, veremos qué sucede la semana próxima. Desde la publicación del último precio hasta hoy no se ha sabido nada más en concreto", señaló.
Y agregó que en la página web de la Secretaría de Energía de Nación "se publicaron retroactivamente los precios de agosto y septiembre que estaban pendientes en 4.405 pesos y para octubre en 4.661. No está claro si este precio será para todo el mes o sólo para la primera quincena, ya que el decreto habla de actualizaciones semestrales".
La crisis del sector comenzó en agosto cuando el gobierno nacional estableció un valor interno para el biocombustible 15 por ciento menor al anterior. Esto hizo que las Pymes, se calcula que son unas 27 en todo el país, tuvieran que empezar a cerrar o parar su producción al no poder afrontar los costos. Hubo varias reuniones con funcionarios del gobierno nacional -dos de ellas con Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior- y finalmente anuncios que no conformaron al sector.
La solución.
"La problemática que enfrentamos es muy clara desde el punto de vista técnico. Las estructuras de costos entre las Pymes productoras de biodiésel y las grandes compañías integradas son totalmente diferentes. En primer lugar por las economías de escala, pero además porque debemos pagar fletes y gastos de compra para adquirir el aceite crudo", sostuvo Lorda.
En ese sentido, dijo que en una industria "con costos tan dispares, es muy difícil funcionar con un precio único para todos las fábricas. Si ponemos un precio lo suficientemente alto para que cubra los costos de las Pymes, entonces las grandes compañías obtendrán superutilidades, que es justamente uno de los argumentos que utilizó el gobierno para bajar el precio. Por otro lado, si pone un precio que cubra sólo el costo de las grandes compañías, entonces las Pymes quedamos sin posibilidades de producir".
En cuanto a la solución, Lorda indicó que "la única posible es la existencia de al menos dos precios, o de un sistema de compensación, que contemple las dos estructuras de costos. Ello requiere de una decisión política, de querer dejar con vida a las pymes de biodiésel. Una vez resuelta la voluntad de hacerlo, técnicamente se llega a la solución".

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