Los planes para Ucrania dividen a Occidente

Los planes para Ucrania dividen a Occidente

El eje París-Berlín apuesta a la diplomacia, pero Washington apunta a Moscú y pide más armas

MUNICH.- ¿Armas o diálogo? ¿Paciencia o contundencia? Además de las diferencias con Moscú, Occidente tampoco estaba de acuerdo ayer sobre la forma de enfrentar la guerra civil en Ucrania, que ya costó más de 5000 vidas.

Después de las extenuantes cinco horas de conversación anteayer en Moscú, la canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, François Hollande, volverán a dialogar hoy por vía telefónica con el presidente ruso, Vladimir Putin, para intentar alcanzar un acuerdo que acerque posiciones con Washington y Kiev.

"Creo que ésta es una de las últimas oportunidades", dijo ayer Hollande tras regresar a su país en referencia a la propuesta franco-alemana.

Mientras el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, consideró ayer que la suerte de esa iniciativa se decidirá "en los próximos dos o tres días". En esa dirección Merkel se reunirá mañana en Washington con Obama para intentar acercar posiciones.

El debate se trasladó ayer a la Conferencia de Seguridad de Munich, el mayor evento de este tipo, llamado "el Foro de Davos de la Defensa", que desde hace medio siglo reúne anualmente a jefes de Estado y líderes mundiales.

El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, aprovechó ayer su espacio en ese foro para advertir que el conflicto en el este de su país no se cerrará hasta que Occidente aporte "apoyo militar" a Kiev para combatir a los rebeldes prorrusos, y desde el estrado mostró pasaportes de soldados rusos capturados en territorio ucraniano.

Poroshenko subrayó que Ucrania precisa "apoyo práctico sólido" en los ámbitos financiero, material "y también militar" para superar la crisis.

A su turno, la canciller alemana reconoció que no puede dar garantías de que el plan de paz franco-alemán presentado a Kiev y Moscú vaya a tener éxito.

Sin embargo, rechazó directamente que la idea de enviar armas a Kiev, que también está siendo estudiada por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ayude a resolver el conflicto.

"Entiendo el debate, pero creo que más armas no conducirían a los progresos que Ucrania necesita. Realmente lo dudo", dijo la líder conservadora alemana, que comanda los esfuerzos occidentales para intentar resolver la crisis por medio de negociaciones.

El vicepresidente de Estados Unidos, Joe Biden, que también habló en la misma conferencia, apuntó su dedo acusador contra Moscú y dejó en claro que Washington está dispuesto a dar a Ucrania los medios para defenderse, asegurando que "el presidente Putin ha prometido muchas veces la paz y ha enviado tanques, tropas y armas".

Luego se dirigió directamente a Putin, que no estaba en la conferencia, y dijo: "Necesitamos juzgar sus hechos, no sus palabras. Actos, no palabras, presidente Putin".

La visión rusa estuvo representada en Munich por el ministro de Exteriores de Putin, Sergei Lavrov, que culpó del conflicto con Ucrania a la prepotencia occidental.

"Nuestros socios occidentales no actuaron interesados por construir una seguridad conjunta, sino por la ilusión de ser ganadores de la Guerra Fría", acusó.

La situación actual del conflicto es que el acuerdo de alto el fuego firmado en septiembre por todas las partes en Minsk nunca se cumplió. Las tropas ucranianas y separatistas prorrusos siguen combatiendo en la región de Donbas, en el Este, y se culpan mutuamente de no respetar la tregua.

Aunque oficialmente no se publicó el contenido de la propuesta que Merkel y Hollande llevaron a Moscú, fuentes de las negociaciones indicaron que se trata de una reelaboración del acuerdo de Minsk, que incluía puntos como un alto el fuego, la retirada de armas pesadas de la frontera, la creación de una zona desmilitarizada y el envío de observadores para controlar el cumplimiento del alto el fuego.

El punto más conflictivo de la iniciativa es la línea de demarcación en las zonas en disputa.

La nueva propuesta podría desplazar la línea fijada en el acuerdo de Minsk para reflejar los avances de los separatistas prorrusos. Por eso, el gobierno ucraniano prefiere una solución militar para recuperar la región de Donbas.

FRONTERAS POROSAS

El fracaso de la iniciativa podría tener una doble consecuencia. Por un lado, más sanciones de Europa a Rusia. Por el otro lado, que Estados Unidos comience a apoyar con armas a las tropas ucranianas. Berlín y París dan por hecho que Moscú apoya a los separatistas, por lo que su armamento potencial sería inmenso. Antes de viajar a Kiev y Moscú, Hollande calificó la situación como una "guerra que puede convertirse en una guerra total".

Occidente reclama a Moscú un mejor control de la larga y porosa frontera con Ucrania para impedir que, desde territorio ruso, sigan entrando armas y combatientes. Es indiscutible que hay mercenarios rusos combatiendo, pero Moscú niega tener soldados y equipo en Ucrania y reclama a Occidente que presente pruebas.

En esto, Merkel, que creció en la Alemania comunista y domina perfectamente el ruso, es una interlocutora privilegiada para advertirle a Putin en su propio idioma sobre los riesgos que significa el eventual fracaso de la iniciativa franco-alemana.

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