Estados Unidos y sus aliados presentaron una resolución ante la ONU para debatir cómo destruir el arsenal; sin embargo, exigieron garantías a Moscú
Amigos y enemigos del dictador de Damasco coincidieron, por primera vez en más de dos años de conflicto, en una propuesta sobre Siria, que según indicó Rusia anteayer, implica la entrega por parte de Siria de su arsenal químico a cambio de evitar el bombardeo norteamericano anunciado por Barack Obama.
El plan de Moscú alejó, por ahora, la posibilidad de un bombardeo sobre Siria. Pero llegado ayer el momento de poner la idea sobre el papel, sin embargo, la letra chica volvió a distanciar a las potencias y dejó en suspenso el desenlace del acuerdo.
La propuesta rusa fue aceptada rápidamente por Siria, según se anunció ayer, que encontró una ventana para escapar de los misiles en represalia por el ataque con gas sarín contra civiles en los suburbios de Damasco, el 21 de agosto.
"Estamos dispuestos a informar sobre el paradero de las armas químicas, suspender la producción de armas químicas y también enseñar esas instalaciones a los representantes de Rusia, otros países y la ONU", dijo el canciller Salid Muallen.
El canciller habló precisamente desde Moscú, su principal apoyo internacional en la guerra entre el régimen sirio y las fuerzas rebeldes.
Señaló además que están dispuestos a suscribir la Convención Internacional para la Prohibición de Armas Químicas, que prohíbe el uso, la tenencia y la producción de esos armamentos, y aseguró que la decisión "de adscribirse a la iniciativa rusa tiene como objetivo el fin de la posesión de todas las armas químicas".
Su padrino en este duelo, el presidente ruso, Vladimir Putin, dijo esperar que sus "amigos" sirios tomen una decisión responsable. "Y que no sólo pongan bajo control sus armas químicas, sino que acepten su posterior destrucción".
El canciller ruso, Sergei Lavrov, a su turno, le dio crédito a su par norteamericano: "La propuesta de poner las armas químicas bajo control internacional no es iniciativa del todo rusa, sino que deriva de nuestros contactos con los colegas estadounidenses" y de las declaraciones del secretario de Estado, John Kerry, quien dijo que Washington suspendería una acción militar si Siria entregaba su arsenal químico.
El acuerdo ruso recibió el visto bueno, con matices, de Estados Unidos, los gobiernos europeos y la Liga Árabe. Y en principio hubo consenso en cuanto a trasladar la discusión sobre Siria, finalmente, al Consejo de Seguridad de la ONU, que estaba inoperante sobre la guerra civil debido a la amenaza de veto de Rusia y China ante cualquier intento de intervención militar.
Ayer, de hecho, Rusia convocó para la tarde a una reunión del organismo, a fin de discutir la propuesta del desarme químico, pero luego decidió retirarla. Entre el llamado y la cancelación surgió un desacuerdo sobre un punto fundamental: el plan ruso exigía que las potencias occidentales renuncien al uso de la fuerza contra Siria. Washington, Londres y París, en cambio, afirmaron que el proyecto debía estar vinculado con una represalia militar en caso de incumplimiento.
"Es difícil obligar a algún país, sea Siria u otro, a desarmarse de manera unilateral si se está preparando contra él una acción de fuerza", dijo Putin en defensa de su aliado.
"Todas las opciones siguen sobre la mesa", advirtió, sin embargo, el canciller de Francia, Laurent Fabius, y sostuvo que es necesario evitar que el plan ruso sobre Siria pueda ser usado como "maniobra de distracción" para ganar tiempo.
Francia iba a presentar, en la reunión a la que convocaron y luego cancelaron los rusos, una contrapropuesta que incluyera "condenar la masacre del 21 de agosto cometida por el régimen sirio, esclarecer el programa de armas químicas" e instituir "un sistema de inspecciones y control de las obligaciones asumidas por el régimen", señaló Fabius.
El proyecto se enmarca en el Capítulo 7 de la Carta de la ONU, es decir que autoriza en última instancia el uso de la fuerza para obligar a Damasco a respetar las obligaciones mencionadas en la resolución.
Lavrov, que calificó de "inaceptable" ese punto, se reunirá mañana con Kerry en Ginebra para discutir la situación, según adelantó la CNN citando una fuente del Departamento de Estado. Por lo pronto, Kerry coincidió ayer con Fabius, al pedir que la cesión del control del arsenal químico sea "rápida y verificable".
Kerry aseguró que Estados Unidos no aceptará una táctica dilatoria.
EVIDENCIA "CONTUNDENTE"
El grupo internacional defensor de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW) anunció ayer que tiene evidencia que "indica en forma contundente" que las fuerzas del régimen sirio lanzaron cohetes con ojivas que contenían un agente nervioso, en el ataque del mes pasado en Ghouta, en donde murieron cientos de personas. HRW dijo que analizó los relatos de testigos y "el tipo de cohetes y lanzadores utilizados" en el ataque.



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