Petroleras piden al Gobierno importar combustible mientras se agrava la crisis

Le pidieron a De Vido que el Estado se haga cargo del “diferencial de precios”. Propietarios de estaciones de servicio hablan de “colapso”.

El 9 de julio de 2011 podrá ser recordado por los automovilistas como el del fin de la independencia energética.

Las principales petroleras le pidieron al Gobierno que asuma el costo de importación de nafta para paliar la escasez de combustible, que ayer continuó en gran parte del país con largas colas de autos y surtidores fuera de servicio. Lo hicieron en los últimos días al ministro de Planificación Federal, Julio de Vido, y a su subsecretario de Coordinación, Roberto Baratta, a quienes presentaron informes respecto de la producción y el “boom” de la demanda.

Las empresas argumentan que no pueden “hacer magia” ante la creciente demanda de naftas y el récord de ventas de automotores, y sostienen que “la única forma” de tener la disponibilidad que se requiere “es importando”. El precio del combustible en el exterior es hasta 70% más caro que el que el Gobierno dispone para el mercado interno, por lo que el sector reclama que se haga cargo de la diferencia.

“No es ningún pecado importar y habría que hacerlo en pocas cantidades”, explicaron fuentes del sector. En efecto, en el primer trimestre del año se importaron 107 millones de litros a US$ 1,38 cada uno, cuando el precio local es cercano a US$ 1.1 por litro. En marzo, el Gobierno desmintió una versión según la cual trabajaba en el tema y dijo que “es responsabilidad de las petroleras el abastecimiento”.

Sin embargo, con parte de la refinerías trabajando al máximo de su capacidad y otras con poco crudo por el paro de 55 días en Santa Cruz y la caída en la producción general, las firmas, que pidieron reservar su nombre, coincidieron en que será difícil hacerse cargo de la demanda.

También reclamó “importación” la Federación de Empresarios de Combustibles, a cargo de Rosario Sica, quien en diálogo con PERFIL pidió “una solución urgente” ante “el colapso” en la provisión de combustible en algunas provincias del interior. Afirmó que “todo sería más fácil si el Gobierno garantizara a las petroleras hacerse cargo del diferencial de precio”. Sugirió además que “al consumidor le molesta más que no haya nafta que la suba del costo”.

Ayer, los inconvenientes en el abastecimiento de combustible continuaron en diferentes puntos del país y afectaron, sobre todo en el interior, el transporte de mercaderías. En Santa Fe, Vicente Bouvier, titular de Fatac, una cámara que agrupa al sector en la región, advirtió que la falta de gasoil subsidiado está limitando la actividad, ya que “nos dan ochenta o cien litros de combustible que sólo alcanzan para recorrer 300 kilómetros”.

La crisis energética se metió ayer además en la campaña electoral, cuando el senador nacional por el radicalismo Gerardo Morales intimó al secretario de Energía, Daniel Cameron, a que en 24 horas se regularice o normalice la “grave” situación de desabastecimiento de combustibles que afrontan Jujuy y el resto del país.

La campaña agrícola también comenzó a verse afectada, así como el interior de la provincia y algunas arterias claves del Gran Buenos Aires.

Cristóbal López tiene problemas para refinar

Mal comienzo para el empresario oficialista Cristóbal López en el negocio de las producción de naftas. Sus primeros meses a cargo de la refinería San Lorenzo, adquirida este año a Petrobras junto con 313 estaciones de servicio, rindieron menos que lo esperando, según cifras oficiales y del sector. Cuando más lo necesita el sistema, la planta produjo un promedio de unos 4 mil m3 de nafta por día, bastante menos que los 4 y 5 mil m3 que llegó a hacer Petrobras. En el rubro del gasoil bajó de 60 mil m3 a 42 mil m3 en mayo.

Fuentes de la industria y cercanas a la empresa destacaron a PERFIL que el empresario padeció una “difícil transición” con los empleados de la planta, que tenían reparos a la llegada del patagónico. En efecto, la efectivización del traspaso se demoró casi cinco meses tras el anuncio de venta por parte de la brasileña.

El problema principal para López, dueño a su vez del Grupo Indalo que opera en la industria extractiva a través de Oil M&S, ocurrió por el lado de las finanzas. Ni los productores de crudo ni los estacioneros están de acuerdo con financiarle el producto que entregan y reciben. Es por eso que, mientras escasea combustible en todo el país, la refinería, junto con la de Shell en Dock Sud, son las que tienen mayor capacidad ociosa.

La capacidad de refinación en el país está casi al límite, coinciden en el sector, y los pronósticos en el corto plazo no son alentadores. Repsol-YPF viene invirtiendo para ampliar el 30% la capacidad de procesamiento de sus plantas en Mendoza y Bahía Blanca, pero recién estarán terminados a mediados del año que viene.

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