Su imagen se desgastó en los últimos meses, pero igual sería reelegida en octubre
Según una encuesta de la firma MDA, difundida ayer por la Confederación Nacional de Transporte (CNT), en estos primeros meses del año Dilma interrumpió la tendencia a la recuperación de su imagen y la de su gobierno, que sufrieron una fuerte caída durante las masivas protestas de junio pasado en reclamo de mejor educación, salud y transporte, y en contra del derroche de dinero público para el Mundial.
La evaluación positiva de su gobierno se redujo del 39% que tenía en noviembre a 36,4% ahora, mientras que la aprobación de su desempeño personal bajó del 58,8%, tres meses atrás, al 55% actual. En el punto más bajo de su gestión, en julio pasado, la popularidad de Rousseff era del 49,3% y la de su gobierno, del 31,3%.
De acuerdo con el sondeo, el 77,2% de los brasileños cree que aumentó el costo de vida en el país y el 75% considera innecesarios los gastos realizados por el gobierno para el Mundial.
Aun así, la encuesta confirmó que Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), continúa en la delantera de las intenciones de voto para las elecciones del 5 de octubre, con un apoyo del 43,7%. La siguen el senador por Minas Gerais Aécio Neves, del Partido Social Demócrata Brasileño (PSDB), con 17%, y el gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos, del Partido Socialista, con 9,9%.
La rival más fuerte que podría tener la presidenta es la ex ministra de Medio Ambiente de Luiz Inacio Lula da Silva, Marina Silva, actual aliada de Campos y presunta candidata a vicepresidente. De ser Silva quien encabezara la fórmula, alcanzaría un 20,6% de los votos.
Al garantizarse un 50% más uno de los votos válidos el 5 de octubre, la presidenta no tendría que enfrentar un ballottage.
"Dilma sería elegida en primera vuelta. Pero hay una importante alerta para el gobierno y los candidatos, como las señales de insatisfacción y pesimismo", destacó el sondeo.
ENCUENTRO CON EL PAPA
Confiada en que el próximo Mundial, que se celebrará del 12 de junio al 13 de julio, será "la Copa de las Copas", Rousseff adelantó ayer que en su próxima visita al Vaticano, este fin de semana, invitará al papa Francisco a volver a Brasil para el campeonato.
"Lo voy a invitar al Mundial, porque él es hincha de San Lorenzo", señaló la presidenta, que recordó el fanatismo del Pontífice por el fútbol y por su equipo de toda la vida.
"Él es papa, es argentino, y tiene todo el derecho de hinchar por su equipo... así como yo, que hincharé por Brasil. Y creo que, en el fondo, el Papa también, frente a otras opciones, ahí, en su corazón, hincha por nosotros", agregó Rousseff en declaraciones radiales, en las que prefirió no referirse a la "mano de Dios" del Santo Padre o de Diego Maradona.
Francisco, que el sábado encabezará la ceremonia en que se designará a nuevos cardenales -entre ellos el arzobispo de Río de Janeiro, Orani Tempesta-, estuvo en julio pasado en Brasil para la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud, que fue todo un éxito mediático, y colaboró en calmar los ánimos agitados el mes anterior durante las manifestaciones que coincidieron con la Copa de las Confederaciones..




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