Después de los resultados de las Paso, hubo muchos giros y cambios de estrategia. Algunos, criticables y poco recomendables.
Acción Marplatense, una fuerza de orígenes de centro derecha, mutó en los últimos años hacia el peronismo oficialista, pasando a integrar en 2009, 2011 y 2013 el Frente para la Victoria. Este corrimiento en el espectro político ideológico ha dejado huérfano a su electorado, como lo adelantáramos en una de las primeras Columnas de Miércoles. Lo cierto es que el kirchnerismo o el peronismo local optó por la lista oficial del FpV que encabeza Daniel Rodríguez y le dio la espalda a la que encabeza Alejandro Ferro, y así se gestó en Mar del Plata el triunfo a Insaurralde por sobre Sergio Massa.
El cambio, el comportamiento de Curuchet en ese sentido fue rotundo. De casi no mostrarse con los candidatos del FpV, después de las Paso intensificó su agenda "peronista" junto a Rodríguez.
Pero la foto que rompió todos los esquemas fue la que protagonizaron Curuchet y Arroyo. Sorprendió a propios y extraños ya que Arroyo es un declarado opositor al kirchnerismo. El encuentro le valió una crítica con sorna por parte de Emiliano Giri, que remarcó que Arroyo "cambió el pilotín por la pechera de La Cámpora".
Giri y Arroyo se convirtieron en las revelaciones de las Paso. La performance del denarvaísta en Mar del Plata es la clave para que Francisco de Narváez se mantenga por sobre los 5 puntos necesarios en la Provincia para renovar su banca y así seguir en el escenario político nacional.
Arroyo, que fue con una boleta corta, solo y sin ninguna referencia nacional, pasó a convertirse en la rueda de auxilio del massismo en la ciudad y a revertir el resultado adverso del intendente de Tigre. Recorrió el centro de monitoreo de aquella ciudad y sumó el apoyo de las agrupaciones peronistas que impulsan al exdirector de Tránsito municipal, que no ven que Cristian Azcona (cara del massismo local) los pueda llevar a la victoria. Sí creen que Arroyo puede lograrlo.
Las convicciones y las pertenencias ideológicas han quedado totalmente olvidadas y guardadas en un cajón por parte de casi todas las fuerzas políticas locales. Ya nadie quiere pescar en las profundidades de los derrotados y pareciera ser que es más fácil pescar en el arroyo donde conseguir una presa es más fácil.
Sin embargo, lo fácil no siempre es lo recomendable. Nunca es bueno pescar ni en arroyo ni en pecera ajena. Lo que hoy es un triunfo, rápidamente se evapora como el agua en un día de intenso calor.
Hasta la próxima Columna de Miércoles, teniendo en claro que el único que multiplicó los peces fue Jesús.











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