Scioli alentó en público a Schiaretti, diciendo que era un dirigente de alcance nacional. En privado, le sugirió que tenga paciencia y le auguró un buen futuro en el escenario político grande.
Entre los dirigentes del peronismo disidente pasa algo parecido. Verónica Ghio, esposa de Carlos Reutemann, desconocida en el ámbito político, alcanzó alguna notoriedad en los últimos días, porque en su cuenta de Facebook escribió una frase atribuida a Juan Domingo Perón: “Hay que desensillar hasta que aclare”. Fue premonitorio o una advertencia a los otros referentes disidentes que no supieron leer. Cuatro días después, su marido pegaba el portazo del Peronismo Federal.
En un escueto comunicado, que hubo que leer entrelíneas, como toda manifestación pública de Reutemann, se pudo llegar a la conclusión de que el ex piloto de Fórmula Uno no estaba de acuerdo con el “apuro” de otros dirigentes, como Eduardo Duhalde y Alberto Rodríguez Saá, quienes no modificaron sus planes electorales tras la muerte de Kirchner.
Scioli se parece bastante a Reutemann en eso de medir sus palabras. Tal vez al bonaerense lo diferencia una cosa del santafesino: tiene ambiciones políticas y nunca las oculta. Aunque tiene su modo medido de expresarlas.
El bonaerense visitó ayer a Schiaretti, con una excusa institucional. Pero, también hablaron un rato de política en la Casa de las Tejas, antes de encabezar el acto oficial.
Poco trascendió de esa charla. Los voceros cordobeses dijeron que ambos coincidieron en que “hay que respaldar a la Presidenta” y “esperar hasta el año próximo” para decidir cuestiones electorales.
Scioli dejó la sensación de que está más abocado a su gestión, un poco más alejado del sueño presidencial que había comenzado a moldear, cuando Kirchner vivía y lo atacaba cada tanto.
El bonaerense alentó a Schiaretti en público, al calificarlo de dirigente de alcance nacional. En privado le sugirió que tenga paciencia, porque tiene futuro en el escenario nacional.
Esto envalentonó a un legislador provincial a decir que el gobernador “es número puesto” para ser el candidato a vice de Cristina, si la Presidenta decide ir por su reelección.
Por ahora, son todas especulaciones en un escenario cambiante, que aún no se reacomodó del cimbrón que significó la muerte del dirigente más poderoso del país.






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