Scioli cerró el mitin organizado por sus ministros para conmemorar el primer triunfo electoral de Perón. Liturgia justicialista y paños fríos en la relación Gobierno-Nación.
El acto, promovido por los ministros más "afines" a la Casa Rosada, Cristina Álvarez Rodríguez (Gobierno) Alejandro Arlía (Infraestructura), Gustavo Arrieta (Asuntos Agrarios) y el secretario de Derechos Humanos, Guido Carlotto, fue leído como un espaldarazo al proyecto kirchnerista pero también como una nueva demostración de fuerza del sciolismo en su carrera electoral hacia la presidencia, con antesala en los comicios legislativos de octubre próximo y en plena guerra fría entre ambos espacios políticos y pedidos de auxilio económico de Provincia a Nación paritaria sectorial mediante.
Desde el vamos, la elección del color -azul- con el que se decoró a las inmediaciones del escenario montado en el club de calle 13 permitió maquillar el objetivo de un cónclave ideado desde el seno mismo del sciolismo. El naranja quedó relegado a un segundo plano y las instrucciones de la previa fueron respetadas a rajatabla: no desplegar artillería verbal hacia adentro del PJ; mostrar consenso y alineamiento ante todo. Las estampas en gigantografías de Evita, CFK, Kirchner, Perón y Scioli alineados a los costados del escenario contribuyeron al mensaje de “unidad”.
Perfil conciliador
La ronda de oradores abrió con el discurso del secretario de Derechos Humanos, Guido “Kibo” Carlotto –el más explícitamente kirchnerista-: “Hoy se cumplen 67 años de la fórmula que le trajo felicidad al pueblo argentino. Estamos hablando del General Perón y de aquel gobierno que trajo de una vez por todas las alegría al pueblo. Y en el 2003 otra fórmula sacó a la Argentina de la crisis y convirtió en un hecho las palabras justicia social, por eso queremos profundizar este proyecto con el peronismo unido”, enfatizó.
A su turno, Arrieta esbozó una reseña histórica de la política argentina para luego reivindicar las bondades del kirchnerismo. “Nuestros actos e historias nos definen y es fundamental que lo tengamos en claro. Seguramente todos nosotros hubiésemos acompañado a los caudillos federales y próceres nacionales en la defensa de la soberanía en el siglo XIX, o a Alem e Irigoyen, así como en el 17 de octubre de 1945, como hoy acompañamos al proyecto nacional”, remarcó.
En tercera instancia, Arlía, el más enérgico, cuestionó a “los sectores minoritarios que responden al poder económico concentrado” porque “cuando se ataca a cualquier compañero nos atacan a todos”, y desafió: “Los hemos enfrentado mil veces y los seguiremos enfrentando aunque fomenten rupturas en el peronismo”. Después defendió de las embestidas al ex motonauta: “Estamos convencidos de la unidad y la conducción de Cristina Fernández y Daniel Scioli”, sostuvo.
Por último, y mientras los más de dos mil militantes concurrentes de todos los puntos de la Provincia entonaban la marcha peronista y desplegaban banderas y pancartas, la titular del PJ y ministra de Gobierno, Cristina Álvarez Rodríguez, aseguró: “Hoy estamos acá en esta querida ciudad recordando el primer triunfo electoral del peronismo. Ese día comenzó la transformación social, económica y política más importante del siglo XX”.
Después de interrumpir el discurso para anunciar la llegada de Scioli –cuya presencia no se confirmó hasta su aparición-, la ministra recordó a Néstor Kirchner: “Puso de pie al país en este nuevo siglo, porque en el 2001 Argentina dolía en el corazón de muchos compañeros; en ese 25 de febrero del 2003 el pecho lo pusieron Kirchner y Scioli, que se hizo cargo de una provincia de 307 mil kilómetros cuadrados y 16 millones de habitantes; la provincia más importante”. Finalmente, definió a CFK como la “presidenta coraje”.
Para cerrar el acto, y luego de la proyección de un video recordatorio, Scioli tomó la palabra y volvió a mostrar alineamiento a la Rosada: “Voy a acompañar a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner en su proyecto nacional y no son solo palabras, porque mi vida política e institucional dio prueba de ello”.
El párrafo parafraseado por Álvarez Rodríguez promediando su oratoria quizá haya significado un mensaje político cifrado: “Los leales pueden disentir, los obsecuentes siempre traicionan”.







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