El gobernador accedió a hablar con La Opinión Austral. Contestó las críticas de sus adversarios y aseguró que no se arrepiente de haber privilegiado el salario como eje de distribución de recursos. Planteó que se viene una etapa distinta para la provincia, donde el desarrollo a partir de la industrialización será clave para el futuro.
En el despacho de la Residencia Oficial, el gobernador Daniel Peralta recibió a La Opinión Austral. En el diálogo contó por qué busca un nuevo mandato al frente de la provincia, respondió las críticas de sus adversarios internos y externos y también se mostró esperanzado en los tiempos que se vienen para Santa Cruz: “son tiempos de crecimiento”, aseguró. Auguró que más allá de quién sea el presidente, aunque está convencido que será Daniel Scioli, se abrirá una nueva etapa de diálogo institucional donde se podrán modificar las cuestiones pendientes que hoy le quitan recursos a la provincia.
¿Por qué ir por una nueva reelección?
Porque me parece que Santa Cruz necesita en este tiempo que viene experiencia de gestión, de todo, no sólo de las cosas buenas, sino de las difíciles como las que tuvimos que sortear en 2007 o en 2011.
Y porque la etapa que viene es la de desarrollo, acoplada a las economías regionales cuyo crecimiento, confío, será esencial de esta nueva etapa que tendrá el país.
Esta nueva etapa será distinta a la que hemos vivido en estos 12 años, que no significa que estos años fueron malos, al contrario, si uno recuerda lo que fue el país en el 2001, uno comprende y avala el proceso de reconstrucción del que todos los argentinos fuimos parte, y uno entiende que no se puede volver a esas instancias donde la falta de diálogo y criterio en la administración de los recursos llevó al país a una situación de casi quiebre.
Por eso hay que valorar lo que hizo Néstor Kirchner de darle volumen político a su gestión, recuperando la credibilidad social y la continuidad de Cristina en 2007 y 2011 que en algunas cosas, tanto para Santa Cruz como para la región, fue positiva. Y otras tantas que faltan y que ameritan no verlas hoy con el ojo de anuncios electorales para cual o tal candidato, porque eso le cae y le hace mal a la sociedad.
Santa Cruz está ingresando en un proceso de desarrollo que no cambiará según quien sea el gobernador o el presidente, ni por un apellido. Eso será así por mérito de la gente, no de los dirigentes. Y eso es lo que me empujó a presentarme de nuevo, el desafío de poder encarar el inicio de la industrialización de Santa Cruz, ya teniendo el interconectado, comenzando a funcionar la usina de Río Turbio y con las represas ya en un proceso de construcción consolidado. Hoy hay que trabajar en capacitación, trabajo profesional de nuestros jóvenes formados en nuestras universidades, la búsqueda de valor agregado de nuestros recursos. Acá se viene un tiempo nuevo donde nadie será el factótum, nadie será “la” persona, sino que en el colectivo de la Santa Cruz que viene habrá mucha gente jugando papeles importantes para esta nueva etapa.
Además del desafío que viene, también está el desafío de la realidad actual en lo cotidiano de la gente, como algo tan simple como el pago de salarios y aguinaldos de fin de año en un escenario nacional diferente al de hoy.
Yo creo que más allá de quién sea el presidente, aunque yo aspiro a que sea Scioli, creo que es entendible la situación de la provincia y las razones por las cuáles deben ser atendidos sus requerimientos. Primero porque es claro cómo desde el 29 de diciembre de 2011 se dejó de enviar a Santa Cruz lo correspondiente al Pacto Fiscal para la CPS, por el cual se le sigue quitando el 15% de la coparticipación. Y porque también es claro que Santa Cruz ha aportado mucho para mantener una economía nacional cuando el barril de crudo superaba los 100 dólares y nosotros recibíamos regalías por mucho menos. Y esas son acreencias que significan miles de millones para la provincia.
Como también lo es la renta minera, donde hoy de lo que se tributa más del 90% queda en Nación y sólo el resto vuelve de algún modo a la provincia. Y acá cabe recordar que ningún gobierno, ni el actual ni el de la Alianza, modificaron aquella ley que en su momento se sancionó para atraer inversiones.
Y estas son cosas que hay que poner en el tapete, porque no es que la Provincia tiene que mendigar ayuda a Nación, que de hecho hoy todo lo que viene forma parte de un endeudamiento, en algún momento habrá que devolverlo, sino que son cuestiones que hay que atender y son previas a la gran discusión que creo será la que ocurra en este tiempo que viene, que es una nueva ley de coparticipación federal.
Una de las críticas, por ejemplo de Eduardo Costa, que hay hacia usted es que la situación de la Provincia no se da por falta de recursos, sino por mala administración.
Yo quisiera que Costa me explique analizando nuestro Presupuesto e ingreso cómo hace, qué es lo que le sobra para administrar, ya que siempre ha sido un impulsor de que la pauta salarial sea superior a la que nosotros ofrecíamos. Si decíamos 20, él decía que había que dar 40, pero nunca diciendo cómo.
Me acusó de gastar 400 millones en alquileres de camionetas y 250 millones en celulares, una mentira atroz y ridícula que aunque quisiera hacerlo, no podría.
Pero al margen de eso, veamos nuestros ingresos: coparticipación nacional, para que crezca hay que modificar la ley. Actividad económica, recaudamos arriba de 300 millones, llevarlo al doble es sólo con mayor presión fiscal, ¿eso es lo que plantea? ¿El control de la extracción de hidrocarburos? Nunca hubo tanto control pozo por pozo como hoy. Yo puedo decir con exactitud cuál es nuestra producción mes a mes. La verdad que sus planteos están más basados en el voluntarismo que en realidades.
La realidad es que nosotros optamos como eje a la distribución a través del salario y lo hicimos porque veíamos que, por ejemplo y para hacerlo claro, si yo hago mil viviendas, pero después esas familias no pueden pagarlas, no tengo recupero para seguir avanzando y el único beneficio será, más allá del techo, el tiempo de empleo del obrero de la construcción, pero el resto que se invierte no se recupera.
El presente nuestro tiene que ser comprendido y entendido. Por eso me pregunto qué plantean los demás candidatos a gobernador para sostener nuestra realidad actual en este contexto. Porque yo veo que algunos firman compromisos de obras por miles de millones de pesos, otro dice que repartirá ganancias de una empresa petrolera que no se sabe bien con qué inversiones podría concretarla.
O con el sistema previsional, yo hoy no veo muy alejado lo que plantea Massa con lo que dice Bossio al respecto. Y yo tengo otra idea al respecto, donde me parece que será más fácil que Scioli la entienda que el resto de los candidatos.
Desde sus adversarios internos también dejan entrever una mala administración o falta de trabajo en su gestión…
Yo me pregunto qué interpretan por administrar mal, ¿es haber eliminado el presentismo, evitando que un docente con cáncer tuviera que ir como pudiera a dar clases para evitar perder el 50% del sueldo? Yo la verdad es que no me arrepiento de haberlo hecho.
¿Administrar mal es haber blanqueado el 70% del salario básico que estaba en sumas fijas no remunerativas?, ¿o haber abierto las paritarias que el propio Néstor Kirchner había abierto en el orden nacional?
¿Administrar mal es haber sostenido nuestro sistema previsional después que el 29 de diciembre de 2011 nos quitaran el financiamiento del Pacto Federal?, ¿o lo es haber aprobado el primer convenio colectivo de trabajo en la historia de la Administración Pública Provincial y que ahora estemos cerca de hacer lo propio en el sector salud?
La verdad es que representamos proyectos distintos y yo de todo lo hecho no me arrepiento, porque además en el sostenimiento de los salarios también logramos la retroalimentación y sostenimiento de la actividad económica del resto de las actividades.
Hay que recordar que en el 2007 había una valla en Casa de Gobierno con 800 policías de un lado y 10 mil personas del otro, entre los cuales había hermanos, primos y amigos de esos policías. A esa Santa Cruz es a la que no podemos volver y cuya grieta social necesitó de mucho tiempo para reconstituirse.
Si gana, ¿qué se debe esperar en los próximos cuatro años?
Trabajar para lograr la autonomía provincial, esa palabra que a muchos por ahí los enoja, pero cuando hablo de autonomía no sólo hablo de una cuestión económica o financiera, sino en un sentido mucho más amplio.
En lo inmediato no habrá grandes cambios, lo que no significa que no se avance en las grandes transformaciones. Viene un tiempo nuevo para Santa Cruz, la energía, las zonas francas, son herramientas que permitirán avanzar en el inicio del desarrollo industrial.
No hay que ‘infundarle’ temor a la gente, tenemos grandes acreencias con Nación y eso debe ser atendido, y forma parte del diálogo que entablaremos con el futuro presidente.
Nuestra Caja de Previsión Social no será transferida, lo que no significa que no se deba trabajar para darle sustentabilidad a nuestro sistema, algo que debe ser construido entre todos los pasivos y los activos, los que se están por jubilar y los que recién ingresan. Pero la intransferibilidad no es negociable. Vamos a sostener el presente y asegurar nuestro futuro como provincia.




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