No hay peor macrista que el que no quiere ver: Massa y la estrategia del “ring raje”

No hay peor macrista que el que no quiere ver: Massa y la estrategia del “ring raje”

El Frente Renovador logró sobrevivir a las múltiples fracturas que sufrió en su corta vida. En este nuevo escenario político, el massismo se para con firmeza gracias a la alianza tejida con Cambiemos. Sin embargo, no todos los espacios que confluyen en el FR ven con buenos ojos el acercamiento al Pro. Sergio Massa deberá definir el rumbo de su sello o arriesgarse a una posible eclosión. Previendo que deberán pararse como oposición en cualquier momento, los armadores del massismo intentan cerrar acuerdos con el oficialismo.

LAS CÁMARAS

Los acuerdos más resonantes entre el Frente Renovador y Cambiemos se han efectuado en las cámaras de diputados, tanto de Nación como de la provincia de Buenos Aires. A nivel nacional, los diputados que responden a Sergio Massa han votado en sintonía con el oficialismo las leyes más polémicas, como el pago a los fondos buitre o el beneplácito a los DNU que modificaron la ley de Servicios de Comunicación Audiovisual. A nivel provincial, el acuerdo ha llegado aún más lejos, ya que el massismo pudo ubicar al presidente de la Cámara de Diputados, Jorge Sarghini.

Aunque en provincia las relaciones entre la gobernadora María Eugenia Vidal y Massa parecen estar más aceitadas, no podemos desconocer los roces que han habido entre los propios integrantes del FR en Diputados de la Nación. Al momento de votar la polémica ley de la Normalización de la Deuda Pública y Recuperación del Crédito, los legisladores Facundo Moyano, Héctor Dear y Felipe Soláse ausentaron. No será un dato menor para lo que le resta ordenar a Massa.

ORGANISMOS DE CONTRALOR

El massismo también teje alianzas en los municipios, pero esa escala no le basta para asegurarse sostenimiento y pilares de poder a la hora de afirmarse como oposición. Sergio Massa necesita exprimir al máximo su actitud conciliadora, precisa sacarle jugo a la postura que inició cuando decidió acompañar a Mauricio Macri al foro de Davos. Sabe que su pasividad no puede extenderse, porque eso comenzaría a jugarle en contra en el electorado y en sus propias filas. Por ese motivo, en el FR apuestan a quedarse con la mayor cantidad posible de espacios en los organismos de contralor.

Como se detalló anteriormente en una nota de este mismo medio, “los organismos de control, establecidos por los artículos 155 a 156 del capítulo VI de la constitución de la provincia, son: Tesorería General, que actualmente está a cargo de Horacio Stavale, hijo del histórico radical Juan Carlos; Contaduría General, conducida por Carlos Alberto Machiaroilli; Fiscalía de Estado, referenciada en Hernán Rodolfo Gómez; y Tribunal de Cuentas, dirigido por Eduardo B. Grimberg”. Históricamente, los organismos de control han estado en manos de la oposición. En este contexto, con la UCR como partido integrante de la alianza Cambiemos y con el oficialismo rasgándose las vestiduras en su lucha contra la corrupción, lo lógico sería que los organismos cambien de mando, y difícilmente queden en manos del FpV.

UN ALIADO DE PESO

El macrismo no puede darse el lujo de ponerse duro con Massa. A esta altura, el nuevo gobierno no puede siquiera contener a los empresarios que lo acompañaron en su triunfo. El tigrense, por el contrario, puede llegar a sintetizar tanto al empresariado que pone el grito en el cielo por los precios y las importaciones libres, como al sindicalismo que cada día se perfila más combativo. Es probable que Cambiemos, por ende, continúe cediendo ante los reclamos del líder del FR, sobre todo para evitar un peronismo unido, que es lo que más temen en el gabinete macrista. Si el peronismo se mueve en bloque, con las fuerzas del campo popular al unísono, el oficialismo bien puede estar seguro de que no durará más de cuatro años. Si el peronismo continúa partido en mil pedazos, Macriavanza.

LEY ANTIDESPIDOS

Massa, durante estos meses, se ha convertido en un saltimbanqui. Va de pasear por Suiza con Macria tener diputados respaldando la ley Antidespidos que desvela al gobierno. Ese proyecto será un punto de inflexión para el FR, que ahora lidia con las posturas del empresariado que pide presentar un proyecto propio, que excluya a las pymes de la prohibición de despedir, y con las del ala sindical, que ya no puede hacer oídos sordos de sus bases, y ha dicho que acompañará el proyecto original.

De la mano de este tipo de disyuntivas va la posición del FR para con el gobierno. Si Massa quiere posicionarse de cara al 2017 y 2019, deberá pararse con más firmeza en la vereda de enfrente, antes de que el electorado empiece a verlo como "más de lo mismo". Pararse en la vereda de enfrente para quedar desdibujado no es una opción para el hombre de Tigre. Él quiere conducir a toda costa. El problema es que la resistencia a su figura es múltiple, por más que logre cerrar con el escuálido sector de Margarita Stolbizer.

Habrá que ver cuánto está dispuesto a ceder el oficialismo para seguir teniendo al FR de amigo y cuánto tardará Massa en conseguir los lugares que necesita para efectivamente dar un paso al costado.

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