El gobernador Hermes Binner defendió ayer su decisión de no hablar en el acto por el Día de la Bandera y siguió la polémica entre socialistas y kirchneristas por esa actitud. "Fue un acto partidario con el que nosotros no estamos de acuerdo", manifestó Binner.
Este diario le preguntó a Binner ¿cuándo había tomado la decisión de no realizar su discurso?, a lo que el gobernador respondió: "Allí mismo, por supuesto", y agregó que "no" estaba arrepentido de esa actitud, porque "hablar significaba incorporarnos a ese debate que parte a la Argentina en dos y si Argentina tiene futuro no es divida en dos sino unida a través de emblemas comunes. Nosotros no tenemos dos banderas, tenemos una sola; entonces, que la misma bandera nos divida evidentemente no es lo que soñó el general Belgrano cuando la creó".
"Un poco inocente sería pensar que fue espontánea" la movilización de la multitud, indicó Binner, dejando en claro su convencimiento que el acto fue armado por el kirchnerismo.
Asimismo, admitió que fue "la primera vez" que se cambió el protocolo y recordó que "el acto lo organiza y lo sustenta económicamente la Municipalidad (de Rosario), es un acto que no se le permitió la palabra al intendente (Miguel Lifschitz) y una serie de situaciones que no estábamos acostumbrados a verlas".
El gobernador recordó cómo fue el momento cuando le informó a Cristina que no iba a hablar: "Le dije, «señora presidenta, no la voy a acompañar» y ella me dijo «me parece bien», esas fueron las palabras".
Lo cierto es que esa actitud de Binner generó controversias y debates que no pueden escapar al momento electoral.
"Una decisión personal". Para el diputado y candidato a gobernador por el peronismo, Agustín Rossi, "Binner no habló porque desistió antes de iniciarse el acto. Fue una decisión personal del gobernador" y agregó que "el acto se desarrolló sobre los carriles normales, con la presencia del gobernador, el intendente, el presidente del Senado y la presidenta".
Rossi señaló también que durante el acto la gente que portaba la bandera "se desbordó de simpatía y afecto por la presidenta" y destacó el hecho de que "esas personas no estaban movilizadas por ninguna estructura política". De hecho, dijo, "ni siquiera hubo transporte gratis", el tiempo fue "inclemente" con la gente que allí estaba y, pese a todo, fueron entre "40 y 45 mil personas", según sus cálculos.
En tanto, el senador del PS Juan Carlos Zabalza expresó que el acto "no tuvo una lógica institucional. El gobernador se abstuvo (de hablar) para no generar roces con los militantes. Las barras que fueron a alentar a la presidenta estaban muy agresivas. Esto no tiene nada que ver con el Día de la Bandera. Este acto, históricamente, no es político. Ante esta situación, a Miguel Lifchitz le pidieron que no hable y el gobernador decidió abstenerse".
Militantes bonaerenses. Por su parte, el diputado provincial socialista Raúl Lamberto condenó la presencia de "militantes" peronistas "de Buenos Aires" en el acto y aseguró que: "Vinieron en colectivos de La Plata y La Matanza a un lanzamiento político", al tiempo que aseguró que "Binner dio una muestra de grandeza que debe ser valorada en esos términos" al no haber realizado su discurso.
Diferente fue la lectura de la concejala y candidata a diputada provincial por el kirchnerismo María Eugenia Bielsa, quien señaló: "No hubo silbidos, así que estamos hablando de un supuesto" y apuntó a Lamberto considerando su actitud "de poca clase".
Pino, lapidario
“Nadie puede aceptar integrar un espacio como invitado de piedra” lanzó ayer el líder de Proyecto Sur, Fernando “Pino” Solanas, profundizando su distanciamiento con el Frente Amplio Progresista, de Binner y Stolbizer. “Quienes cerraron la puerta tendrán que pagar el costo político. No somos furgón de cola ni aceptamos procedimientos antidemocráticos”, agregó, lapidario.








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