La causa penal que presentaron los abogados pampeano Miguel Palazzani y Andrés Gil Domínguez contra Mendoza por el corte del río Atuel tuvo un importante movimiento en la Corte Suprema de Justicia de la Nación: el expediente pasó por las manos de cinco de sus siete jueces en los últimos 30 días.
Se espera para los próximos meses un amparo de parte del Gobierno pampeano, según anunció el gobernador Oscar Jorge.
Por lo pronto, el amparo de Palazzani fue sacado del cajón el 6 de septiembre, cuando comenzó a analizar el planteo el presidente de la Corte, Ricardo Lorenzetti. El 27 de ese mes pasó a manos de Enrique Petracchi y el 30 fue derivado a la oficina de Carlos Fayt. El 2 de octubre, por su parte, llegó a Elena Higthon de Nolasco y un día después a Juan Carlos Maqueda. Faltan Raúl Zaffaroni y Carmen Argibay.
El reclamo de los abogados pampeanos consiste en que se ordene a Mendoza la cesación de las actividades generadoras de daño ambiental colectivo, y se adopte en un plazo razonable las medidas necesarias que "garanticen el uso razonable y equitativo de las aguas del Río Atuel Inferior respecto de los habitantes de la Provincia de La Pampa". También pidieron el dictado de una medida cautelar para que se ordene a la provincia de Mendoza "que adopte de forma urgente las medidas adecuadas a fin de garantizar el mínimo caudal fluvio ecológico" del río.
En 1987 la Corte Suprema ya se pronunció sobre este tema. El fallo, recordado como "La Pampa c/ provincia de Mendoza p/ acción posesoria de aguas", resolvió que el río era interjurisdiccional, y debía ser administrado por ambas provincias para su uso razonable y conjunto. Instó a ambas administraciones a elaborar trabajos conjuntos para llevar adelante el desarrollo regional basado en la cuenca del Atuel.
La solución teórica reconoció el derecho de La Pampa a sacar provecho del caudal en la misma medida que Mendoza. Pero en la práctica, la Corte reconoció a Mendoza el uso de esas aguas para riego, y dispuso que La Pampa tendría derecho sobre el excedente del caudal del Atuel, sólo una vez que Mendoza hubiera garantizado el riego sobre casi 76 mil hectáreas de tierras.



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