La legisladora nacional habló del armado de su partido a nivel nacional, negó un acuerdo con el Peronismo Federal, se refirió a la gestión de Daniel Scioli y del matrimonio K, y de "la incertidumbre en los tiempos" que hoy vive el Frente Progresista y volvió a mostrarse sin voluntad de ser candidata, pero no cierra la puerta
-¿Cómo va el armado del GEN a nivel nacional?
-El armado del GEN como partido nacional está muy bien encaminado y ya estamos prontos a presentar toda nuestra documentación ante la Justicia Federal. Ha sido un proceso muy interesante y vemos mucho interés en las provincias ya que la situación de los partidos tradicionales se ha deteriorado en términos de representación social, y hay una búsqueda de nuevas experiencias que el GEN está pudiendo expresar. Por eso es que hoy estamos constituidos (con distintos niveles de avances) en 18 de las 24 provincias.
-¿Cómo observó al kirchnerismo y a la oposición en el Congreso durante estos últimos años?
-Vi a un kirchnerismo que no ha tenido varias victorias en el Congreso durante el año pasado, con respecto a la oposición pienso que se ha podido frenar muchas cuestiones, especialmente Decretos de Necesidad y Urgencia que eran claramente inconstitucionales. También se pudo avanzar con muchas otras que eran de nuestro interés. Cuando un partido está en el gobierno, lo más natural es que tenga mayorías en el Congreso y en cambio, aquí, la renovación parcial del 2009 los puso a ellos en una situación difícil, aun cuando conservan con fuerzas propias o aliadas, como el caso del Senador Carlos Menem, presencia mayoritaria en el Senado. La oposición, tratándose de 30 bloques muy diversos, sin embargo, garantizó el funcionamiento de la Cámara de Diputados y mostramos que podíamos hacer acuerdos sobre temas importantes. Un ejemplo fue la ley de reforma del Consejo de la Magistratura: había casi 20 proyectos de reforma. La oposición, con todas sus diversidades, llegó al recinto con un único dictamen común. El oficialismo llegó al recinto con 5 dictámenes distintos de miembros del mismo bloque. Conclusión: la oposición ganó la votación y aprobó la media sanción en Diputados. En el Senado el kirchnerismo con Menem y otros aliados han frenado su tratamiento.
-¿Cuál es la ley más importante que logró sacar la oposición?
-La ley del 82 por ciento móvil, que luego la Presidenta vetó; y las medias sanciones a varias otras iniciativas.
-El kirchnerismo ha conseguido un gran triunfo electoral en la provincia de Catamarca, y todavía está en suspenso la elección en Chubut. ¿Por qué le cuesta tanto a los sectores de la oposición poder destronar del poder al kirchnerismo?
-Hay una recuperación notable de la imagen de Cristina Fernández de Kirchner pero hay que analizar cada situación particular donde influyen más las cuestiones locales. En Catamarca el triunfo, con el 47% de los votos, se debió a la unidad del peronismo, donde el kirchnerismo termina aliado de Saadi para ganar la elección. Y el Frente Cívico liderado por el radicalismo, que no hace mala elección porque saca sus votos históricos, el 44%, tal vez haya equivocado su estrategia con el planteo de la re reelección del gobernador. Siempre, aquí y en cualquier país del mundo, la oposición tiene dificultades para destronar a los oficialismos a quien, por distintas razones, y por un ejercicio del poder desde la gestión, la sociedad tiende a apoyar.
-Muchos sondeos dan primera a la Presidenta, ¿Qué opina de estos números?
-Como dije antes, la Presidenta ejerce hoy un claro liderazgo dentro de su movimiento político y de su gobierno, nadie ni por asomo cuestiona ese liderazgo y eso la posiciona muy bien como expresión oficialista.
-¿La oposición cómo podrá frenar ese liderazgo?
-Hay que decir por empezar que la oposición no tendrá una única oferta electoral, está todavía en procesos internos de partidos y frentes para definir quiénes serán finalmente los candidatos. El escenario se acomodará cuando éstos estén definidos y la elección tenderá a emparejarse.
-¿Qué le falta a la oposición en la Argentina para convertirse realmente en una opción de ser elegida?
-La oposición no es un colectivo uniforme en donde todos piensen igual y puedan encolumnarse en un mismo proyecto político y electoral; y eso está bien que así sea. Faltan liderazgos claros y también recursos de instalación frente a un gobierno impúdico en el uso de los recursos públicos para hacer propaganda oficialista.
-¿Y desde el GEN cómo se trabaja?
-Trabajamos para conformar un frente amplio progresista, de base programática que se posicione como alternativa. En el mes de mayo deben producirse los acercamientos, definirse programas y candidaturas y alianzas y allí será más visible como opción de poder. Estos sectores deben sellar un acuerdo de unidad programática, con gestos positivos de sus integrantes y una clara oferta de gestión.
-¿Qué piensa del llamado a un Gran Acuerdo Nacional que han lanzado entre otros, Mauricio Macri y Eduardo Duhalde?, ¿ve posible una iniciativa de este tipo en la política argentina de hoy?
-Esa iniciativa es muy posible entre ellos, o sea el PRO y el Peronismo Federal, como ya se dio en la provincia de Buenos Aires y en la Ciudad porteña en la elección pasada. Nosotros no formamos parte de ellos y tampoco creo que puedan recalar allí ni el socialismo, ni Proyecto Sur ni el radicalismo, entre otros.
-¿Por qué la centroizquierda y el progresismo nunca ha podido articular una propuesta conjunta que englobe a los distintos actores de la misma?
-Debe tener que ver con muchas razones. Por un lado un gobierno que de manera hipócrita se autoadjudica esas banderas, con un doble discurso que genera confusiones. Por otro lado, los déficits de liderazgo y los recelos entre expresiones diferentes de la centroizquierda también han complicado el armado de una propuesta común. Somos menos pragmáticos y más recelosos. Y tal vez sea porque somos muchos, y eso es bueno.
-Usted mantiene una buena relación con Alfonsín, Cobos, Solanas, Juez, Binner, Sanz y otros hombres del progresismo nacional. ¿Cuáles son los motivos centrales de las disputas de poder que hay dentro de este espacio?
-Creo que tiene que ver con historias diferentes, situaciones territoriales bien diferenciadas, legítimas aspiraciones difíciles de hacer coincidir. Pero todas esas personas son honorables y comprometidas con un proyecto de cambio y progreso social y por eso nosotros trabajamos por la unidad de todo eso en una propuesta común.
-¿Le sorprende este momento de definiciones que vive el radicalismo?
-Conozco mucho al radicalismo y no me sorprende; pero tampoco me preocupa. Están en un proceso de deliberación y definición interna y éste es un capital del radicalismo, su comportamiento orgánico, difícil para entender desde conformaciones verticalistas pero que se saldará positivamente. Que un candidato desista de su candidatura debería ser tomado como normal, de la misma manera que la proclamación del candidato que quedó.
-¿Es malo para el Frente Progresista esta incertidumbre que vive la UCR?
-Lo malo es la incertidumbre en los tiempos. La interna ponía una fecha cierta, post 30 de abril para trabajar en el Frente Progresista. Nosotros insistimos con que hay que asegurar ese tiempo o adelantarlo, pero de ninguna manera el radicalismo puede posponer esto x su interna al 14 de agosto. En esa elección -si se hiciera- se dirimen los frentes y sus candidatos, no los de los partidos integrantes.
-¿Hasta cuándo esperarán las definiciones en el Frente?
-Nosotros trabajamos para un frente en el que estemos todos juntos, cuyos límites sean fijados por el programa de gobierno. Queremos hacerlo cuanto antes pero estamos dispuestos a ir trabajando en conjunto para asegurar el resultado.
-Pino Solanas agradeció un llamado suyo a unirse electoralmente al radicalismo, ¿A qué cree que se debe esta firme actitud que mantiene Solanas y Proyecto Sur con respecto a formar una alianza con el radicalismo?
-Solanas expresa lo que mucha gente piensa. Y en gran parte también nosotros. Para el GEN el bipartidismo ha desaparecido como expresión de una sociedad que ya no es o peronista o radical. Nosotros creemos que hay que superarlo con frentes que integren a peronistas y radicales de manera natural, sin ser refractarios a las estructuras ni a la historia ni menos a las personas por su pasado.
-Hace un tiempo usted manifestó que la opción de su candidatura a gobernadora sería en un caso extremo, ¿Luego de varios días cambió esa postura? ¿Ha decidido si se volverá a presentar o prefiere continuar en el Parlamento hasta 2013 como lo establece su mandato?
-Ya he manifestado que no es mi voluntad ser candidata. Y estaría muy mal hacer la convocatoria a un frente, en lo que trabajamos con mucha ilusión y esfuerzo, anteponiendo una candidatura. Pero también he dicho que todos debemos ir a una mesa de consenso en donde todos pongamos de manifiesto la voluntad de estar en el lugar en donde más se contribuye al proyecto colectivo. Y así es como el espacio común, frentista, definirá en dónde voy a estar. Si ese espacio y ese acuerdo no se logran, lo definirá el GEN.
-A nivel bonaerense,¿Cómo califica al gobierno de Daniel Scioli?
-Creo que es una mala gestión en términos de resultados. Tal vez tengan como bueno sus intenciones, pero no se expresan en lo que uno ve y vive todos los días.
-¿Cuáles cree que son los puntos negativos de esa gestión?
La educación es de mala calidad, con malos resultados y alta tasa de abandono. La situación de los hospitales es muy compleja y afecta a los sectores de menores recursos que buscan atención allí. El problema de la seguridad se ha tornado gravísimo y parecen tenerlo fuera de control. No hay políticas serias de infraestructura ni de desarrollo. Parece que la gestión solamente está enfocada a producir carteles, spots y publicidad.
-Por último, ¿Cómo cree que la historia recordará a Néstor y Cristina Kirchner?
-Sin duda los va a recordar como los Presidentes que más se enriquecieron en el ejercicio de la función pública. Así lo dicen sus propias declaraciones juradas. Tuvieron la suerte de gobernar con las mejores condiciones y sin embargo no han logrado darle al país el clima de tranquilidad, certezas, perspectivas de futuro que la gente necesita para su propio desarrollo. las riquezas producidas son aprovechadas por pequeños grupos y se han corrompido las estructuras gubernamentales por falta de reglas y de transparencia.





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