La discusión por los cargos se dará en la última semana de febrero. Si la oposición va por la cúpula, la sucesión presidencial quedará en manos de Cobos y de otro radical
El jujeño estimó ayer en declaraciones radiales que el oficialismo quedará con 32 ó 33 bancas en la Cámara, por lo que necesitará de al menos cuatro aliados para ganar las votaciones y relacionó ese escenario con el que reflejaron los diputados la semana pasada: "La votación del jueves fue muy importante. Es la primera vez que pierden (los oficialistas) y es la señal política más importante después del 28 de junio", aseguró.
Para repetir esa señal en el Senado, los opositores ya hacen cuentas. Las elecciones del 28 de junio cambiaron la composición de los bloques con un fuerte perjuicio para el kirchnerismo y avances significativos para la UCR y el interbloque alentado por el ahora llamado Peronismo Federal, engrosado tras las deserciones producidas en la discusión de las retenciones móviles, al que se aproximaron los bloques provinciales.
Este año, el Frente para la Victoria bajó de los 44 senadores que juntó en 2007, a 32 legisladores y aliados, que cambiaron de signo político y se redujeron de cinco a tres. Los radicales subieron a 18 y considera próximos a dos del Partido Nuevo de Córdoba –Luis Juez y Norma Morandini–, la cívica María Eugenia Estenssoro y el socialista Rubén Giustiniani, que totalizan un conjunto de 22 senadores. Junto a estos convive el Peronismo Federal y sus aliados provinciales, con 13 miembros.
En un caso de extrema paridad de fuerzas, tanto el oficialismo en su conjunto, como la oposición en el suyo, suman 35 senadores, dos por debajo de la mayoría, y dejan a los dos nuevos legisladores del PJ de La Pampa, Carlos Verna y María Igonet, en condiciones de convertirse en árbitro de la Cámara. Para la discusión que habrá en la última semana de febrero, la oposición deberá decidir si arremete contra la toda la cúpula del Senado y pone jaque al presidente provisional, José Pampuro.
El tema puede adquirir dramatismo institucional, porque si el cuerpo elige a un senador no K, la primera línea de la sucesión presidencial quedaría en manos de dos opositores: Cobos y, seguramente, otro radical. Flota por eso en el aire una advertencia de Morales, quien en el fragor de la disputa por la reforma política sostuvo: "Después de que oficialismo rompe las últimas reglas y si no les interesa la opinión de las otras fuerzas, está todo en discusión".






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