El intendente Inza enfrenta su segundo año de gestión en un contexto complejo. ¿El dedo de la superestructura cristinista le alcanzará para construir un liderazgo? El problema con el sciolismo. El viaje en el avión presidencial con Moreno ¿Qué pasará con el gabinete? Grave situación con una cooperativa de viviendas y el papel del Municipio.
Todo es tan vertiginoso que la secuencia no se corta y mientras se metaboliza la resaca de las fiestas seguimos acuciados por el calor desparejo, asumiendo que ya estamos en febrero, que se va apagando el esplendor veraniego pero subyace la esperanza de marzo. Mes raro si lo hay ya que perdió su protagonismo de antaño. Para colmo, la máquina de embutidos que es la política no paró en ningún momento. Siguió haciendo horas extras, aprovechando ahora que suben el mínimo del impuesto a las ganancias.
La pregunta a Inza
Para el intendente José Inza son los preludios del segundo año con el reto de una gestión de trámite desparejo. La pregunta que nunca responderá y cuya respuesta sólo él la tiene es si empezó a aprender a zambullirse en el fárrago de la política, en madurar el mandato que le dio la sociedad, en escuchar y empezar a confiar en quienes pertenecen a su círculo más íntimo y tomar conciencia que está al frente de una administración municipal que requiere de decisiones y asumir, definitivamente, que se inauguró un nuevo ciclo.
Tiene que priorizar el cambio de la imagen frente a la comunidad. Resulta muy arduo volver de una primera mala impresión. Hay una cuestión básica que debería internalizar y es que la conducción de los procesos políticos se madura desde abajo no desde arriba.
Los altibajos en su accionar son comprensibles por su falta de experiencia pero el devenir es inexorable pues hay todo un proyecto político detrás de él. Inza no es Inza sino lo que representa. Los problemas que enfrentó el Jefe Comunal en su iniciático 2012 tiene que ver más con el adentro que con el afuera. Pero para ello hace falta una dosis de autocrítica, algo que no es, precisamente, una virtud en los seguidores del cristinismo más puro.
La fragata y Moreno
Las últimas semanas se ha sentido protagonista al participar de diversos sucesos organizados desde la conducción nacional kirchnerista. Para el recibimiento de la fragata Libertad en Mar del Plata fue invitado especialmente por la Casa Rosada, viajando a la ciudad balnearia en el avión presidencial junto a la comitiva oficial. Más aún, en el regreso le tocó el asiento pegado al secretario de Comercio Guillermo Moreno. A uno le cuesta imaginar el tenor del diálogo que puede haber habido entre ambos, pero era una buena oportunidad para impulsar pedidos que vendrían bien para nuestro partido atento al enorme papel que tiene el polémico funcionario. Quizá lo haya hecho. El desarrollo económico en Azul no es, precisamente, una materia que aprueba esta administración (ni la anterior) con excepción del crecimiento de los pastizales en el Parque Industrial.
Movidas kirchneristas
Pero el Jefe Comunal también participó de la cumbre kirchnerista en Santa Teresita donde se abordó la estrategia electoral para las próximas legislativas y el trabajo en el territorio. En esa circunstancia fue el desafortunado cuestionamiento al sciolismo del vicepresidente Amado Boudou. Los intendentes presentes, muy agradecidos.
Producto de ese encuentro se cristalizó el miércoles pasado en nuestra ciudad una asamblea de diversas agrupaciones K convocadas por el Intendente. Muchos concurrieron por convencimiento y otros para ver de qué se trataba.
La estrategia es que la definición de candidaturas y el armado político sea a través de los representantes territoriales por lo que aparece Inza como el principal referente. Dirigentes como el diputado Mario Caputo o el delegado de la ANSES Omar Seoane estuvieron junto al mandatario comprometidos con el proyecto pero viendo los pozos y sabiendo que lo que está en juego es el mismísimo peronismo. Dirigentes históricos locales están muy lejos de todo esto.
Hubo un fallido encuentro en la Casa Rosada donde asistieron dirigentes de la séptima sección y se invitó, entre otros, a la diputada Gloria Bidegain y al presidente del Concejo Deliberante Alejandro Lozano quienes no asistieron. Era para dar directivas y correctivos sobre quién es quién y los referentes de cada ciudad. En la Casa Rosada no comen vidrio, tienen datos de encuestas y conocen la situación de Azul pero les preocupa la realidad seccional ante la pérdida de la principal ciudad en términos cuantitativos como Olavarría ante el alejamiento de José Eseverri del cristinismo y anudar acuerdos con Sergio Massa. "La séptima viene complicada y Azul se convirtió en un territorio crucial para el proyecto", confesó un acérrimo K.
Replanteos de la gestión
Esta realidad debería empujar al intendente a replantear estrategias. Definir de una buena vez los colaboradores que se quedan y se van y cubrir la Secretaría de Hacienda. Es un papelón que desde la renuncia de Néstor Requelme hace tres meses aún no logró un reemplazante. Definir su relación con el bloque de concejales del Frente para la Victoria y cómo inciden en la conformación del gabinete; enfrentar casos muy poco transparentes como el fallido llamado a licitación por la privatización del cobro de tasas o el manejo de la Subsecretaría de Comunicaciones con un insólito gasto en un solo proveedor. Y ahora, para completar, la situación con una de las cooperativas que construyen las viviendas para vecinos del barrio San Martín de Porres. Se trata de Nuevo Rumbo cuyo responsable es Elías Zárate y habría una falta de rendición por más de 150 mil pesos. Ya hay una carta documento desde la Comuna intimándolo pero, políticamente, ¿quién es el responsable de haberle dado a esa cooperativa la obra? ¿Qué papel jugaron algunos concejales y funcionarios de Obras Públicas?
Hay un aire fresco para la administración con promesa de dinero desde Nación y reactivación del plan de pavimentación. A mediados de este mes habría novedades con la construcción de viviendas a través de la operatoria PROCREAR de la ANSES.
El vínculo con el gobierno provincial es formal y quedó demostrado con el desastroso manejo que hubo con las carreras que se pretendían cerrar en el Instituto de Formación Docente Nº 2.
El peor pecado de Inza sería suponer que porque lo tienen en cuenta desde la superestructura cristinista o repite sus discursos se convierte mágicamente en líder de una comunidad. La operación salvataje está en marcha. Depende sólo de él sacarse el velo y ver lo que pasa en los extramuros del Palacio Comunal.








Comentá la nota