Los ocho quieren despegar

El grupo de jefes comunales "díscolos" del kirchnerismo tiene, con Sergio Massa, candidato a Gobernador, y varias parcelas en la Provincia. El grupo de intendentes y legisladores rebeldes del FpV decidió poner en marcha su propio juego electoral, aunque posponen definiciones para marzo
El “Nene”, como suelen mencionarlo, con cierto tono despectivo, los peronistas relegados de la Primera sección electoral, no se inquieta por ese sobrenombre.

Se siente envalentonado con el nuevo escenario político, que le permite jugar con una precandidatura a la gobernación provincial. Sergio Massa, el intendente de Tigre, es la cara mediática del grupo de los ocho jefes comunales que cuestionaron los manejos de Néstor Kirchner, sin sacar los pies del plato kirchnerista.

Jesús Cariglino, jefe del municipio de Malvinas Argentinas; Luis Acuña, de Hurlingham; Gilberto Alegre, de General Villegas; Pablo Bruera, de La Plata; Sandro Guzmán, de Escobar; José María Eseverri, de Olavarría; y Joaquín De la Torre, de San Miguel, completan el staff de alcaldes, a los que se acoplan los senadores proviniciales, Carlos Mosse y Jorge D’Onofrio y los diputados bonaerenses, Juan Garivoto, Adriana Toloza, Angel Villegas y Gabriel Bruera.

“Y otros que se irán sumando”, podría agregar, sin pudor, cualquiera de los mencionados. Hablan del senador, enrolado en la Unión-PRO, Julio Salemme, y del diputado provincial de Mar del Plata Daniel Rodríguez.

Este sector, que pudo haber quedado mal parado tras el fallecimiento de Néstor Kirchner, pero que logró reinventarse, trabaja en la estrategia de expansión. “Hay muchos que piensan como nosotros, que buscan tener más participación, pero por ahora no se animan a integrarse”, indican desde el sector. La prudencia no altera los ánimos del G8, que confía en una construcción por las sombras, que puede hacer erupción en los primeros meses del año próximo, cuando el panorama esté más claro. Como el resto de los oficialistas, esperan nuevas señales de la Presidenta, Cristina Fernández.

“Para todos, Cristina será la candidata, pero hasta ahora ella no ha definido nada, no hay que apresurarse, todavía hay muchos escenarios posibles”, dicen desde el núcleo crítico de los ocho.

En lo inmediato, el sector pretende continuar con su estrategia de mostrar trabajo de gestión, por sobre la tarea política. Luego, unificar criterios en temas clave, como la seguridad, la salud y la obra pública, y presentar de forma periódica proyectos vinculados a estos temas.

“Ya nos dio un muy buen resultado el proyecto de Policía Municipal, tuvo una gran repercusión”, comentan. Pero esto será sólo la vestimenta de una tarea intensa en lo territorial. Tras mirar varias encuestas, los intendentes concluyeron que hasta la fecha el único que tiene un nivel importante de conocimiento en la gente es Sergio Massa. Su gusto por la exposición mediática, su juventud, su discurso positivo, de trabajo, y sus peleas con los Kirchner, tras su paso por la jefatura de Gobierno, le significaron al intendente de Tigre un nivel razonable de conocimiento en la ciudadanía bonaerense. Desde allí, el jefe comunal planea la construcción de su proyecto. “Lo más difícil, que es que la gente te conozca, ya está”, expresan algunos del grupo.

Ahora deberían lograr que este conocimiento se traduzca en los votos suficientes como para que Massa sea naturalmente el candidato del oficialismo en la Provincia, superando al hasta ahora imbatible: Daniel Scioli.

En los últimos días circularon por los diarios nacionales varias encuestas que lo muestran como uno de los favoritos.

Un relevo indica que el intendente de Tigre es el tercer político con mayor imagen positiva, detrás de la Presidenta y el Gobernador. Massa tendría el 46 por ciento, contra el 57 de Cristina Fernández y el 52 del jefe bonaerense.

Sin embargo, desde el Grupo de los Ocho niegan que hayan sido ellos los encargados de difundir estos números. “Nosotros hacemos mediciones, pero no difundimos esos números; esto es una operación del gobierno provincial”, indican, en reserva.

“A Massa no le conviene anticipar su candidatura porque todavía no está nada claro, al que le conviene es al Gobernador, que todavía tiene como objetivo la Rosada”, aregan.

Más allá de estas especulaciones, la batalla está planteada. Lo que no tienen asegurado los G8 es el sello oficialista para su candidato.

Si no logran conseguir esto, les queda la herramienta de presentarse por fuera del oficialismo, aunque no lejos del Gobierno. Aseguran que cuentan con varios partidos vecinalistas, como el de Massa, en Tigre, y el de Pablo Bruera, en La Plata, con los que presentarse en la Provincia.

En ambos casos los dirigentes encargaron a los apoderados que pongan en regla al partido, sobre todo que lo adecuen, si es necesario, a la nueva ley, para estar preparados ante cualquier eventualidad.

“Ir por fuera del PJ no es el escenario buscado, ni el más querido, pero hay que estar preparado para todo, porque hoy el panorama es demasiado incierto; la muerte de Kirchner produjo un desconcierto tan grande que no se sabe para qué lado

se va a disparar esta situación”, dicen en el grupo.

Los jefes comunales no acuerdan con volver al hábito de las colectoras, porque solo les quitarían votos.

“Militamos todo el territorio y después se habilita a cualquiera que quiera ir con el sello FpV, no, eso es inaceptable”, expresan algunos intendentes rebeldes.Sin embargo, en este punto no hay tantas coincidencias, ya que para Massa, abocado a su proyecto provincial, las colectoras no serían necesariamente un problema.

Todos logran coincidir en la necesidad de capturar el voto del Conurbano, que en la Primera sección, donde mayor peso tiene el G8, significa el 33,8 por ciento del electorado, y en la Tercera sección, el 34,4 por ciento.

También entienden que el recrudecimiento de las internas en el partido, intesificadas a partir de la muerte de Kirchner, son favorables a la Presidenta, ya que los pone a todos a trabajar intensamente en un mismo proyecto nacional.

“Lo que quería conseguir Néstor lo terminó logrando Cristina a partir de una desgracia”, manifiestan algunos, con ironía.

Lo cierto es que los ocho autoconvocados, y los legisladores, concejales y dirigentes que los acompañan, reservaron hasta fin de año algunas fechas para mostrar gestión popular.

“Van a ser reuniones en las que se firmen convenios de gestión, como, por ejemplo, la seguridad, que es el que más pega, pero sin hablar de política o, por lo menos, esquivando definiciones”, indican.

“Las candidaturas se van a mostrar recién para marzo”, concluyen.

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